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Cazados a 60 kilómetros por hora dentro de la Universidad de Alicante

Los radares de la UA detectan a conductores que triplican la velocidad máxima permitida

Pocos se salvan de los radares de velocidad de la Universidad de Alicante

Pilar Cortés

A. Fajardo

A. Fajardo

Como si fuera un auténtico rally, el campus de la Universidad de Alicante (UA) se ha convertido en una pista para algunos conductores, pese a que la velocidad máxima permitda es de 20 kilómetros por hora y pese a sus numerosos badenes, que obligan a pisar el freno. Así lo han constatado los nuevos radares colocados este curso en las instalaciones universitarias que han cazado a coches a más de 60 kilómetros por hora. Son casos extremos y puntuales, pero muy peligrosos.

"Algunos toman conciencia de la velocidad tan elevada a la que van y reducen", explica Salvador Ivorra, vicerrector de Infraestructuras y Sostenibilidad, quien asegura que desde que la medida está en marcha, en general, se está creando conciencia.

Sin embargo, las caras tristes que muestran estos radares "pedagógicos", como ha bautizado la UA, son más frecuentes que las felices en cualquier mañana. Y es que muy pocos conductores logran circular por los dos carriles que tiene el circuito interno del campus a menos de 20 kilómetros por hora, una velocidad a la que hay que ir en vías urbanas con plataforma única de calzada y acera, donde la calzada y la acera están al mismo nivel. Lo cierto es que la gran mayoría conduce a 30 kilómetros por hora.

El radar de la UA, tras detectar un coche circulando a 49 km/h

El radar de la UA, tras detectar un coche circulando a 49 km/h / Pilar Cortés

Esta medida se enmarca en la propuesta "No más animales atropellados en el campus", seleccionada en los presupuestos participativos de 2025, y responde a la necesidad de pisar menos el acelerador en zonas donde se habían detectado riesgos para peatones y fauna. De hecho, los radares tienen unos patos dibujados. Los nuevos dispositivos, modelo Futura SLV-R4 con kit solar, no tienen carácter sancionador y cumplen exclusivamente una función educativa.

Tras un análisis de la siniestralidad y de los puntos más conflictivos, se decidió ubicar los radares en dos zonas sensibles: la recta entre el Museo de la UA y el Aulario III, junto al acceso al parking 3, y la recta que conecta la Facultad de Derecho y el Aulario I con el Bosque Ilustrado y el parking 13. 

La iniciativa persigue no solo evitar atropellos de animales, sino también fomentar la cultura de seguridad vial entre la comunidad universitaria en un entorno compartido por peatones, ciclistas, usuarios de patinetes y conductores. Además, el sistema está preparado para evolucionar hacia un segundo nivel de alerta con avisos personalizados por correo electrónico o SMS, siempre con un carácter educativo y preventivo.

Una cara triste, tras cazar a varios coches circular a más de 20 km/h en la UA

Una cara triste, tras cazar a varios coches circular a más de 20 km/h en la UA / Pilar Cortés

Badenes

A la colocación de los radares se ha sumado este curso la nueva modalidad de badenes para contribuir a esa necesaria reducción de la velocidad, que también surgen de los presupuestos participativos. La institución académica decidió eliminarlos y rehacerlos por completo, de manera que la zona de meseta permita que estén las cuatro ruedas del coche encima. Las pendientes de acceso y salida se han mejorado y algunos accesos de peatones a los badenes también se han adaptado.

Otra novedad significativa en materia de tráfico que han notado los estudiantes y trabajadores de la UA este curso ha sido la nueva rotonda interior. La glorieta se sitúa en la intersección situada junto al centro de control de seguridad del campus, es decir, en el acceso más próximo a la rotonda de la autovía. La infraestructura ha incorporado una salida directa desde el parking número 1 y un área “kiss & go” junto a la parada de autobuses, destinada a paradas breves sin entorpecer la circulación general.

Esta actuación responde a una de las propuestas más votadas en los presupuestos participativos de 2024 y persigue mejorar la circulación interior y reducir las congestiones al inicio y final de las clases, ya que evita a muchos conductores tener que dar toda la vuelta al campus, cuyo sentido de circulación es de una única dirección.

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