El CEU de Elche avanza en un estudio pionero sobre el abordaje fisioterapéutico del dolor menstrual
La investigación, basada en un ensayo clínico aleatorizado y doble ciego, analizará la efectividad de la radiofrecuencia y el ejercicio físico como alternativas no invasivas para tratar la dismenorrea primaria en mujeres jóvenes

Cristina Salar y Cristina Orts, expertas en fisioterapia de suelo pélvico
La Universidad CEU Cardenal Herrera de Elche afronta una fase decisiva en su proyecto de investigación sobre técnicas para aliviar el dolor menstrual con el inicio, en las próximas semanas, del proceso de evaluación clínica de las mujeres que podrán participar en el programa. Esta etapa, que arrancará a partir del mes de febrero, permitirá seleccionar a las pacientes conforme a criterios médicos y funcionales rigurosos y marca el paso del anuncio científico a la aplicación real de un estudio que busca ofrecer alternativas terapéuticas no farmacológicas a la dismenorrea primaria.
El proyecto lleva por título “Efectividad de la radiofrecuencia y el ejercicio físico en la sintomatología asociada a dismenorrea primaria. Ensayo clínico aleatorizado” y se plantea como un estudio doble ciego, con diseño controlado y aleatorizado, que contará con la participación de mujeres de entre 18 y 35 años diagnosticadas de dismenorrea primaria. La investigación se desarrolla desde el ámbito de la Fisioterapia, con un enfoque multidisciplinar que integra evaluación ginecológica, valoración funcional del suelo pélvico y seguimiento clínico a lo largo de distintos ciclos menstruales.
La alta prevalencia del dolor menstrual y su impacto directo en la calidad de vida de millones de mujeres convierten esta línea de investigación en un campo de especial relevancia sanitaria y social. Con el inicio del proceso de evaluación, el estudio entra ahora en una fase clave que permitirá configurar los grupos de intervención y garantizar la solidez metodológica de los resultados.
Un proceso de evaluación exhaustivo para garantizar el rigor del estudio
La fase de evaluación clínica se concibe como un elemento central del proyecto, tanto desde el punto de vista científico como asistencial. Las mujeres interesadas en participar deberán cumplimentar previamente el formulario habilitado por la universidad, a partir del cual se realizará una primera selección de candidatas. Posteriormente, aquellas que cumplan los requisitos iniciales serán citadas para una evaluación presencial completa.
Este proceso estará liderado por la doctora Juana Lafaja Mazuecos, especialista en Ginecología y colaboradora clínica del proyecto, junto a las expertas en fisioterapia de suelo pélvico Cristina Orts, Cristina Salar y Axelle Latour, todas ellas vinculadas al estudio desde su diseño. La intervención conjunta de perfiles médicos y fisioterapéuticos permite abordar el dolor menstrual desde una perspectiva integral, uno de los pilares de la investigación.
Durante la evaluación, se llevará a cabo una exploración ginecológica y ecográfica con el objetivo de descartar posibles causas de dismenorrea secundaria, es decir, dolor menstrual asociado a patologías ginecológicas. Solo aquellas mujeres en las que se confirme la ausencia de estas patologías podrán formar parte del estudio, garantizando así que la intervención se dirige específicamente a la dismenorrea primaria.
Además, se evaluará la fuerza muscular del suelo pélvico mediante pruebas y tests funcionales específicos, que permitirán conocer el estado de esta musculatura y establecer una base objetiva para el posterior diseño de las intervenciones fisioterapéuticas. Esta valoración funcional resulta esencial para analizar la relación entre la musculatura implicada y la intensidad del dolor menstrual.
Las participantes serán seleccionadas conforme a criterios clínicos estrictos: deberán presentar ciclos menstruales regulares, ecografía ginecológica normal, un índice de masa corporal comprendido entre 20 y 30, y una puntuación de dolor igual o superior a 5 en la escala visual analógica (EVA). Quedarán excluidos los casos de dismenorrea secundaria, mujeres embarazadas o en periodo de lactancia, pacientes con dispositivo intrauterino, antecedentes recientes de tratamiento con radiofrecuencia o patologías ginecológicas asociadas. “Se trata de garantizar la seguridad de las participantes y la validez científica de los resultados”, explica la profesora Cristina Salar.
Radiofrecuencia y ejercicio físico: un enfoque no invasivo
La investigación impulsada desde el CEU de Elche parte de una constatación compartida por el equipo investigador: la necesidad de ofrecer una respuesta científica, multidisciplinar y no invasiva a un trastorno tan frecuente como infravalorado. El estudio evaluará la eficacia de la aplicación de radiofrecuencia (RF) y de ejercicio físico específico sobre la musculatura del suelo pélvico y el abdomen, con el objetivo de analizar su impacto sobre la intensidad y la frecuencia del dolor menstrual, así como sobre otros síntomas asociados.
“La dismenorrea primaria se ha tratado tradicionalmente de forma casi exclusiva con fármacos, pero existen ya evidencias de los beneficios del ejercicio de suelo pélvico y a nivel clínico se observan las mejoras con la radiofreciuencia”, señala la profesora Cristina Orts. El proyecto pretende analizar de forma sistemática y controlada si la combinación de radiofrecuencia y ejercicio terapéutico puede contribuir a reducir el dolor y mejorar el bienestar general de las pacientes.
Además de la intervención propiamente dicha, el estudio contempla un seguimiento detallado del uso de fármacos analgésicos o antiinflamatorios que las participantes emplean habitualmente durante sus ciclos menstruales. Este control permitirá observar la reducción del consumo de fármacos a medida que avanza la intervención fisioterapéutica, aportando datos objetivos sobre su impacto real.
Una vez completada la fase de evaluación, se procederá a la configuración de los distintos grupos del ensayo clínico, que permitirán aplicar las intervenciones de forma estructurada y analizar los resultados siguiendo criterios metodológicos propios de la investigación clínica.
Un equipo investigador multidisciplinar y joven
El equipo investigador lo integran, además de las profesoras Cristina Orts y Cristina Salar, la doctora Juana Lafaja Mazuecos, los doctores Jesús Sánchez Más y Sergio Montero Navarro, y la investigadora Axelle Deltour, que participa dentro del Plan Cantera CEU, un programa de formación y apoyo al talento investigador joven. Esta composición refleja la apuesta de la universidad por impulsar equipos multidisciplinares y favorecer la incorporación de jóvenes investigadores a proyectos con impacto real.
La colaboración entre profesionales de distintos ámbitos permite abordar el dolor menstrual desde una perspectiva amplia, integrando conocimiento clínico, fisioterapéutico y metodológico. Esta sinergia es uno de los elementos que refuerzan el carácter innovador del estudio y su potencial contribución a la literatura científica.
Visibilizar una realidad frecuente e infravalorada
La dismenorrea primaria afecta, según la literatura médica, a entre el 60% y el 93% de las mujeres menores de 25 años, especialmente adolescentes y jóvenes que todavía no han sido madres. Se caracteriza por dolor abdominal intenso, de tipo cólico, que aparece antes o durante los primeros días del ciclo menstrual y que puede acompañarse de otros síntomas como náuseas, cefaleas, fatiga o lumbalgia.
Pese a su elevada prevalencia, el dolor menstrual sigue siendo una realidad en gran medida invisibilizada, normalizada por muchas pacientes o tratada exclusivamente con medicación. La consecuencia directa es un deterioro significativo de la calidad de vida de las mujeres que lo padecen, con repercusiones en su actividad social, familiar, académica y laboral. De hecho, se trata de una de las principales causas de absentismo escolar y profesional en mujeres menores de 30 años.
Sin embargo, la mayoría de las afectadas no busca atención médica especializada y son pocas las que reciben un abordaje integral del problema. Este contexto explica la relevancia de investigaciones como la que impulsa el CEU de Elche, orientadas no solo a generar conocimiento científico, sino también a contribuir a una mayor visibilización del dolor menstrual como problema de salud.
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