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Una cuarta parte de los universitarios ya ve más fácil interactuar con ChatGPT que con colegas

Un estudio, en el que participa la UA, advierte de que al menos ocho de cada diez estudiantes usa la IA, pero desconfía de su fiabilidad

Lasse Rouhiainen, experto en IA, nos presenta su nuevo libro titulado: "Domina la IA antes de que ella te domine a ti"

Lasse Rouhiainen, experto en IA, nos presenta su nuevo libro titulado: "Domina la IA antes de que ella te domine a ti". / Pilar Cortés

A. Fajardo

A. Fajardo

Al menos el 84 % de los universitarios españoles utiliza ChatGPT, principalmente para la generación de ideas, la síntesis de textos y la redacción académica, sin embargo, la gran mayoría lo hace aun dudando de su fiabilidad. Así se desprende de un estudio global que ha recogido más de 23.000 respuestas de estudiantes de 109 países, en el que ha participado la Universidad de Alicante (UA).

En el primer análisis de resultados recogidos entre finales de 2023 y principios de 2024 desveló que ocho de cada diez estudiantes de educación superior ya empleaban la herramienta de inteligencia artificial más utilizada y popular del mundo, un uso masivo que a día de hoy podría ser todavía mayor, al haberse popularizado con los años esta tecnología.

La investigación, liderada por la Universidad de Ljubljana (Eslovenia), también ha revelado que en términos de satisfacción y actitud, la mayoría de los estudiantes (70 %) encontraron interesante usar ChatGPT, mientras que una cuarta parte encontró más fácil interactuar con ChatGPT que con colegas, lo que evidencia el nivel de absorción que está ejerciendo esta tecnología entre los jóvenes y cómo está alterando las relaciones sociales.

Habilidades sociales mermadas

Para la investigadora de la UA que ha participado en este estudio, la doctora Cristina Cachero, profesora titular del Departamento de Lenguajes y Sistemas Informáticos, esto es "una señal de alerta de posibles carencias en el sistema educativo actual". Su opinión es que la universidad debería formar no solo en competencias técnicas, sino también en habilidades blandas (comunicación, colaboración y autorregulación), "ya que son estas habilidades blandas las que sostienen el aprendizaje profundo, y las que, según numerosos estudios, van a marcar la empleabilidad de nuestro estudiantado en un futuro cercano", sostiene.

La experta advierte de que los resultados se entienden fácilmente si pensamos que hablar con compañeros implica un esfuerzo cognitivo: "el estudiante debe esforzarse por argumentar, por hacerse entender, por aportar ideas. Debe leer el estado emocional de la conversación, debe adaptarse al otro, debe negociar, lo que es un esfuerzo cognitivo que el estudiante se ahorra si el interlocutor que tiene enfrente es una IA. El peligro es que, si no se practican, estas habilidades se vean todavía más mermadas, con consecuencias no solo para la capacidad de la persona de integrarse en futuros equipos de trabajo sino para su capacidad de integrarse en cualquier grupo social", añade.

La investigadora de la UA también muestra su preocupación porque estos datos se tomaron en febrero del 2024. "Han pasado dos años, y mi impresión es que las mejoras continuas de la IAGenerativa y en sus capacidades de ser más ‘empática' no han hecho más que exacerbar este problema", agrega. De hecho, apunta a que el uso del Chat GPT entre los universitarios ya puede estar rozando el 100%, dos años después del estudio, que se ha dado a conocer ahora. "En mis clases me encuentro con un patrón llamativo: el estudiantado declara que no se fía de los resultados de la IA, pero entrega trabajos sin apenas verificación de hechos ni contraste de fuentes, a pesar de que los trabajos establecen consignas claras en este sentido. Eso sugiere que, en la práctica, muchas veces dan por bueno lo que les devuelve la IA generativa… y les funciona", advierte Cahero. 

Han pasado dos años, y mi impresión es que las mejoras continuas de la IAGenerativa y en sus capacidades de ser más ‘empática' no han hecho más que exacerbar este problema

Cristina Cachero

— Investigadora de la UA

¿Para qué lo usan?

Con respecto a las capacidades, la mayoría de los estudiantes (68 %) valoraron su capacidad para simplificar información compleja, mientras que el 41% señaló su apoyo al aprendizaje tradicional en el aula. Bajo la regulación y las preocupaciones éticas, la mayoría de los estudiantes (66 %) eran conscientes de tomar las medidas adecuadas para proteger la información personal, en comparación con un poco menos de una cuarta parte que estaba preocupada por la invasión de la privacidad.

En el aspecto del mercado laboral y el desajuste de habilidades, la mayoría de los estudiantes (61 %) vieron que ChatGPT aumentaría la demanda de empleados con habilidades relacionadas con la IA, mientras que menos (36 %) reconocieron su potencial para reducir la escasez de habilidades. En cuanto al desarrollo de habilidades, aproximadamente la mitad de los estudiantes (53 %) percibió ChatGPT como una herramienta eficaz para mejorar sus habilidades de inteligencia artificial, mientras que menos de un tercio (31 %) lo consideró eficaz para mejorar sus habilidades de comunicación interpersonal. En cuanto a las emociones, aproximadamente la mitad de los estudiantes sintieron curiosidad al usar ChatGPT, mientras que solo el 6 % sintió tristeza.

La mayoría de los estudiantes son conscientes de que hay que tomar medidas para proteger la información personal

Una clase de Robótica en la UA donde se enseña inteligencia artificial a los alumnos

Una clase de Robótica en la UA donde se enseña inteligencia artificial a los alumnos / ROBERTO RUIZ DE ZAFRA

Trampas, plagio y privacidad

Sin embargo, el estudio también advierte de que los estudiantes expresan escepticismo sobre su fiabilidad y eficacia en entornos de clase tradicionales, lo que genera preocupación por las trampas, el plagio y los problemas de privacidad, uno de los grandes retos contra los que están luchando las universidades españolas, incluidas las de la provincia.

Aunque los estudiantes manifiestan una actitud positiva hacia ChatGPT, considerándolo interesante y útil, siguen prefiriendo la interacción humana, lo que subraya, según los investigadores, la importancia de las conexiones personales en el aprendizaje. Creen que esta tecnología puede mejorar la eficiencia del estudio y la adquisición de conocimientos, pero reconocen los riesgos de dependencia que pueden minar las habilidades de pensamiento crítico, según la publicación.

El alumnado reconoce los riesgos de dependencia de la IA que pueden minar el pensamiento crítico

Estudiantes de la UA en una sala de estudios

Estudiantes de la UA en una sala de estudios / ISABEL RAMON

Si bien se considera beneficioso para desarrollar la alfabetización en IA y las habilidades de creación de contenido digital, es menos eficaz para fomentar la comunicación interpersonal. Los estudiantes anticipan una mayor demanda de habilidades tecnológicas en el mercado laboral debido al auge de la IA, lo que destaca la necesidad de un desarrollo continuo de habilidades sin esperar un impacto significativo en las tasas de desempleo. En general, los estudiantes experimentan emociones positivas, como curiosidad y tranquilidad, al usar ChatGPT, lo que indica una disposición a integrar la IA en sus vidas académicas sin dejar de ser conscientes de sus limitaciones.

La investigación ha contado con la implicación de Universidad de Alicante, donde es la responsable de impartir diversos cursos en las áreas de Ingeniería del Software y Programación. Además, han participado la Universidad de A Coruña y la UIC Barcelona.

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