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Investigadores de la UA idean un robot para agilizar la rehabilitación tras un ictus

El sistema será probado a lo largo de este año con pacientes de la Asociación de Daño Cerebral de Alicante

Plataforma robótica inteligente para rehabilitación de personas post-ictus

Plataforma robótica inteligente para rehabilitación de personas post-ictus.mp4 / Héctor Fuentes

A. Fajardo

A. Fajardo

La rehabilitación tras un ictus es clave para una recuperación lo más rápida posible que permita eliminar o reducir las profundas secuelas que deja este accidente cerebrovascular en las personas que lo sufren. Frente a este desafío, investigadores de la Universidad de Alicante (UA) han ideado una plataforma robótica con realidad virtual que persigue que los pacientes que han visto cómo su movilidad o fuerza se ha quedado limitada puedan recuperar de una forma más ágil e incluso motivadora sus capacidades y, en definitiva, puedan mejorar su calidad de vida. Es una prueba más del alcance y potencial que están teniendo los robots en el ámbito sanitario.

El grupo Human Robotics está detrás de este proyecto nacional, financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación y después de tres años de trabajo va a poner en práctica su herramienta con pacientes de la Asociación de Daño Cerebral de Alicante.

El sistema que ha desarrollado requiere colocar electrodos al usuario para medir su evolución, mientras que el robot captura datos como la velocidad, posición y fuerza que ejerce el paciente, lo que permite identificar si esa persona tiembla o cómo está realizando los ejercicios de rehabilitación.

La plataforma permite evaluar al paciente de una forma más precisa que los métodos tradicionales»

Carlos Jara

— investigador del grupo Human robotics de la UA

La plataforma robótica diseñada en la UA para agilizar la rehabilitación tras un ictus

La plataforma robótica diseñada en la UA para agilizar la rehabilitación tras un ictus / HECTOR FUENTES

«En comparación con los métodos de evaluación tradicionales, que a menudo se basan en escalas poco precisas y orientativas para el terapeuta, la plataforma de la UA ofrece métricas mucho más cuantitativas y precisas», explica Carlos Jara, investigador principal del proyecto, junto a Andrés Úbeda, ambos de la sección de Neurorehabilitación Robótica de la UA. Esto permite a los investigadores saber, entre otras cosas, si el usuario se está fatigando, al proporcionarle una visión más detallada del progreso del paciente, lo que permite ajustar la terapia en tiempo real y evitar el sobreesfuerzo. De hecho, una de las ventajas clave de este sistema es su capacidad para adaptarse a las necesidades individuales del paciente, con lo que puede configurarse según su evolución.

Como un «juego»

Además, otra de sus características es que incorpora aplicaciones virtuales, aunque no inmersivas con gafas para evitar mareos, con el objetivo principal de motivar a los pacientes que se enfrentan a un desafío físico, como es la rehabilitación, pero también psicológico, al haber visto mermada su movilidad o incluso visión.

Con esta plataforma «made in Alicante», a través de niveles progresivos, donde el usuario debe alcanzar objetivos (simulados como un coche que recoge gasolina), se busca que el paciente gane confianza y vea su propio progreso. «El sistema es inteligente y se ajusta a las necesidades del usuario, por ejemplo, aplicando más fuerza resistiva o asistiendo si el paciente está muy afectado», añade el doctor en Ingeniería Industrial. Al final, la idea es que los pacientes vean la terapia como un «juego» y se sientan más inclinados a participar activamente.

La tecnología funciona con electrodos y sensores para medir la fuerza y movilidad de los pacientes con ictus

La tecnología funciona con electrodos y sensores para medir la fuerza y movilidad de los pacientes con ictus / HECTOR FUENTES

La tecnología incluye una aplicación virtual para motivar a los usuarios ante un reto físico y psicológico

Aunque los diseños se han adaptado específicamente para pacientes con ictus, con problemas como la espasticidad (rigidez muscular), la falta de fuerza y la descoordinación, los investigadores destacan que es fundamental que el usuario tenga algún grado de movilidad para poder desplazar el robot con resistencia cero o mínima.

Frente a uno de los temores más extendidos entre la población ante la llegada de los robots y la sustitución de los humanos, el investigador Andrés Úbeda enfatiza que el objetivo «no es reemplazar a los rehabilitadores, sino permitirles trabajar con más pacientes simultáneamente, aumentando la capacidad de atención y reduciendo las listas de espera». Esto, a su vez, «disminuye los costes para el sistema de salud al acelerar la recuperación y reducir las limitaciones diarias de los pacientes», agrega el ingeniero industrial y doctor en Bioingeniería.

La idea no es reemplazar a los rehabilitadores, sino permitirles trabajar con más pacientes simultáneamente

Andrés Úbeda

— Investigador principal del grupo Human Robotics de la UA

La sección de Neurorehabilitación robótica de la UA, que ha diseñado la tecnología para mejorar la recuperación tras un ictus

La sección de Neurorehabilitación robótica de la UA, que ha diseñado la tecnología para mejorar la recuperación tras un ictus / HECTOR FUENTES

Validación clínica

El proyecto ya ha realizado evaluaciones con usuarios sanos y está listo para ser utilizado con pacientes. Los investigadores tienen un acuerdo de colaboración con la Asociación de Daño Cerebral de Alicante (ADCA) para realizar una validación clínica con personas que han sufrido un ictus.

Los pacientes podrán realizar su rehabilitación en el centro de la asociación o en las instalaciones de la UA, utilizando esta terapia robótica.

El objetivo final de esta validación clínica es certificar el dispositivo como producto sanitario y poder transferirlo a la sociedad, llegando a hospitales y clínicas de rehabilitación.

Cada año se registran en la provincia de Alicante cerca de 5.000 nuevos casos de ictus y en 2022 fallecieron cerca de un millar de personas por esta causa, según datos del Instituto Nacional de Estadística. El 15% de los ictus afectan ya a personas menores de 45 años. Estos accidentes cerebrovasculares tienen asociados, como causas principales, la hipertensión, el tabaquismo, el sedentarismo, la mala alimentación, el consumo de alcohol y drogas, y el estrés. También influyen la genética, padecer fibrilación auricular, y tener colesterol o diabetes. n

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