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Investigadores de Alicante buscan planetas perdidos en los confines del sistema solar

El estudio de los científicos de la UA ayudará a esclarecer cómo se formó el entorno cósmico y la vida en la Tierra

La última misión de la UA: la búsqueda de planetas lejanos

La última misión de la UA: la búsqueda de planetas lejanos / Pilar Cortés

A. Fajardo

A. Fajardo

Un equipo de investigadores de la Universidad de Alicante (UA) se ha lanzado a la búsqueda de planetas perdidos en las regiones más remotas del sistema solar, mucho más allá de Plutón. Estos objetos podrían encontrarse a distancias cien veces superiores (o más) a la que separa la Tierra del Sol y su descubrimiento ayudaría a entender cómo se formó nuestro entorno cósmico.

Este trabajo nace de algunos estudios previos de modelos numéricos que revelaron la probabilidad de que hubiera del orden de varios miles de objetos más grandes que Plutón al principio del sistema solar y que debido a las influencias gravitacionales de, especialmente los planetas grandes, como Neptuno y Urano, fueron expulsados de la zona que hoy observamos cercana dentro del sistema solar.

« Algunos habrán salido del sistema solar, otros estarán en la nube de Ort, que es la nube de donde vienen los cometas de largo periodo, o sea, los que tardan miles de años en volver, y algunos podrían estar en una zona no tan lejana», explica Adriano Campo Bagatin, codirector de la tesis doctoral, junto a Paula Benavidez, del grupo de Astronomía y Astrofísica de la UA.

Esta misión es como una búsqueda contra lo invisible, ya que detectar estos objetos es extremadamente complicado. «Se mueven muy lentamente. En una noche no puedes percibir su movimiento», señala José David Balseca, el doctorando que está trabajando en esta investigación.

Algunos habrán salido del sistema solar, otros estarán en la nube de Ort, de donde vienen los cometas de largo periodo

Adriano Campo Bagatin

— Codirector de la tesis doctoral

El autor de la investigación entre los directores de la tesis doctoral sobre la búsqueda de planetas perdidos

El autor de la investigación entre los directores de la tesis doctoral sobre la búsqueda de planetas perdidos / Pilar Cortés

Y es que, a esas distancias, los cuerpos aparecen como simples puntos de luz, indistinguibles de las estrellas. La clave está en el aprovechamienteo del paralaje, el efecto que produce el movimiento de la Tierra alrededor del Sol y que permite detectar ligeros cambios en la posición aparente de estos objetos a lo largo de varias noches.

«Si vas comparando imágenes de diferentes noches y de más épocas es más sencillo detectar ese desplazamiento», agrega Benabidez. Esta dificultad explica por qué tradicionalmente no se han buscado de esta manera. «Es nuestro movimiento el que permite descubrirlos, no el suyo», precisa Campo Bagatin.

La mayoría de rastreos astronómicos se centran en objetos más cercanos, cuyo desplazamiento puede observarse en cuestión de horas, o están restringidos a pequeñas áreas del cielo. De ahí, el valor diferencial del estudio de la UA.

Los modelos teóricos no descartan la existencia de cuerpos mayores que Plutón

El proyecto se desarrolla en el marco de una tesis doctoral que combina astronomía y análisis de grandes volúmenes de datos. El investigador encargado ha diseñado un algoritmo específico capaz de rastrear imágenes obtenidas por el Catalina Sky Survey, un programa de búsqueda que utiliza varios telescopios que se encuentran en Arizona (Estados Unidos).

«Estamos trabajando sobre todo con imágenes de un telescopio de 1,5 metros, que es el que más campos ha rastreado dentro del programa», añade el doctorando. En total, se han analizado cerca de 5.000 campos del cielo y el trabajo está ya al 98% completado, según el investigador.

El proceso es complejo. «No solo hay que descargar las imágenes, sino procesarlas y aplicar el algoritmo. Y luego verificar que lo encontrado es real», añade. La dificultad aumenta en regiones densas del cielo, donde la gran cantidad de estrellas ralentiza el análisis.

El doctorando que dirige la investigación sobre los planetas perdidos, con el programa que ha diseñado.

El doctorando que dirige la investigación sobre los planetas perdidos, con el programa que ha diseñado. / Pilar Cortés

Primeros hallazgos

La tesis comenzó hace tres años, debido al complejo trabajo previo que se ha desarrollado y a la creación del software, que ha puesto en marcha el autor de la tesis.

Aunque el objetivo es encontrar nuevos planetas lejanos, el equipo ya ha obtenido resultados que validan su metodología. Por ahora, han identificado un plutino y un centauro, dos cuerpos planetarios del sistema solar.

El equipo de la UA ya ha identificado un plutino y un centauro gracias a su programa

Para ser considerados planetas enanos, deberían de tener forma redondeada y miles de kilómetros de diámetro. Sin embargo, los dos objetos hallados no llegan a estas dimensiones, uno tiene un diámetro de unos 500 kilómetros y otro de 70 km. Aun así, su detección demuestra la eficacia del sistema «made in UA».

Además, el algoritmo ha logrado detectar objetos conocidos como Eris, Sedna, Makemake y Haumea, que sí que están catalogados como planetas enanos. «Eso nos da seguridad, si hay objetos similares, deberíamos ser capaces de encontrarlos», destacan.

El grupo de Astronomía y Astrofísica de la UA, al que pertenece el investigador que busca planetas lejanos.

El grupo de Astronomía y Astrofísica de la UA, al que pertenece el investigador que busca planetas lejanos. / Pilar Cortés / PILAR CORTES

¿Existen planetas ocultos?

Los modelos teóricos no descartan la existencia de cuerpos incluso mayores que Plutón en estas regiones remotas. «Podría haber uno o varios planetas de ese tamaño, los modelos lo prevén o al menos no lo excluyen», agrega Adriano Campo Bagatin.

Sin embargo, la detección depende en gran medida de la capacidad de los telescopios. Los grandes observatorios, más potentes, suelen estar dedicados a otros objetivos científicos, lo que limita el tiempo disponible para este tipo de búsquedas.

Aun así, los investigadores no descartan ampliar el estudio con instrumentos más sensibles en el futuro. Más allá del descubrimiento en sí, el impacto científico sería enorme. «Nos daría más información sobre los mecanismos de formación del sistema solar», explica uno de los expertos.

Estos objetos podrían contener materiales primordiales, pistas sobre los «ladrillos» que dieron lugar a planetas como la Tierra

Estos objetos podrían contener materiales primordiales, pistas sobre los «ladrillos» que dieron lugar a planetas como la Tierra. Aunque el objetivo no es buscar vida, sí ayudaría a comprender los procesos que hicieron posible su aparición.

Incluso en el caso de no encontrar nuevos planetas, el estudio permitirá establecer límites estadísticos sobre su existencia. «Podremos decir qué probabilidad hay de que estén ahí, aunque no los hayamos visto», concluyen.

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