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Cómo compaginar deporte y estudios universitarios. El modelo del CEU de Elche con estudiantes de alto rendimiento

La universidad adapta su modelo formativo a las necesidades de los alumnos que compiten a alto nivel

Leire y Carolina forman parte del Programa de Apoyo a Deportistas del CEU, una iniciativa orientada a facilitar la conciliación de la carrera académica y deportiva.

Leire y Carolina forman parte del Programa de Apoyo a Deportistas del CEU, una iniciativa orientada a facilitar la conciliación de la carrera académica y deportiva. / INFORMACIÓN

Madrugar para entrenar, llegar a clase, estudiar entre huecos y volver a entrenar. Para muchos estudiantes deportistas esta es su rutina habitual. Una dinámica exigente que obliga a organizar el tiempo con precisión y que, en muchas ocasiones, dificulta seguir el ritmo académico. En el campus de Elche de la Universidad CEU Cardenal Herrera, Carolina Gutiérrez y Leire Ojeda conviven con esa realidad a diario.

Carolina estudia Fisioterapia y juega al voleibol. Leire cursa el doble grado en ADE y Marketing y compite en tenis. Sus caminos son distintos, pero comparten una misma situación: mantener el equilibrio entre estudios y deporte sin renunciar a ninguno de los dos. Ambas, además, forman parte del Programa de Apoyo a Deportistas del CEU, una iniciativa orientada a facilitar la conciliación de la carrera académica y deportiva.

Un entorno donde el deporte es habitual

En el campus, el deporte forma parte de la vida cotidiana. No solo entre quienes compiten, sino también entre muchos estudiantes que lo practican de forma regular. Esa presencia genera un ambiente en el que resulta natural compaginar ambas cosas. “En clase hay bastante gente que hace deporte. Se nota que es algo habitual”, explican. Esa normalidad, dicen, ayuda a que la exigencia no se perciba como algo aislado, sino compartido.

También destacan el papel del Servicio de Deportes en la actividad del campus. A lo largo del curso se organizan competiciones, eventos y otras iniciativas que mantienen el deporte presente más allá de los equipos. “Se ve que hay interés en que participemos y en dar visibilidad a distintos deportes”, comentan.

Ajustar el ritmo sin dejar de avanzar

El principal reto no está tanto en entrenar o competir como en encajar todo lo demás. Clases, trabajos, exámenes. La conciliación depende, en gran medida, de la capacidad de organización, pero también del margen que ofrece la universidad. “Se puede llevar bien, aunque hay momentos más complicados”, reconoce Carolina. En su caso, el apoyo del profesorado ha sido clave cuando coinciden competiciones con clases. “Si tienes una competición, suelen facilitarte las cosas. Puedes justificar faltas y luego recuperar lo que te hayas perdido”. Leire coincide, aunque señala que en su caso la carga académica es mayor. Aun así, insiste en que existe margen para adaptarse: “Puedes hablar con los profesores, cambiar alguna práctica o pedir tutorías. Al final encuentras la manera de no quedarte atrás”.

Ese ajuste no elimina la exigencia, pero sí permite que los estudiantes puedan seguir el ritmo sin tener que elegir entre una cosa u otra. En ese proceso influye también el acompañamiento que reciben como parte del programa al que están adheridas, que contempla medidas como la adaptación del itinerario académico, la flexibilidad en evaluación o el apoyo de tutores y orientación universitaria.

Desde el Servicio de Deportes, Pedro Miralles explica que esa coordinación forma parte del trabajo diario: “Intentamos que el estudiante pueda continuar con su actividad deportiva sin que eso le perjudique académicamente. Es un equilibrio que requiere implicación por ambas partes”.

Competir y representar a la universidad

La participación en los Campeonatos Autonómicos de Deporte Universitario (CADU) es uno de los momentos más visibles de esta experiencia. Para quienes forman parte de los equipos, supone competir representando a su universidad. “Es algo que hace ilusión”, explican. Más allá de los resultados, destacan el ambiente que se genera durante esas jornadas. “Coincides con gente de otros campus y de otros deportes. Al final conoces a personas con las que compartes muchas cosas”.

Carlos Durán, coordinador de Deportes en el campus de Elche, apunta que ese tipo de encuentros tienen un valor añadido: “No es solo la competición. También es la convivencia entre estudiantes de distintos perfiles, algo que no siempre ocurre en el día a día”.

El deporte, además, influye en cómo afrontan otras áreas. Ambas coinciden en que les ha ayudado a organizarse mejor y a aprovechar el tiempo. “Cuando tienes menos tiempo, te organizas más y lo aprovechas mejor”, señala Leire. Una idea que se repite en su experiencia diaria. También destacan el impacto personal. Más allá del rendimiento, el deporte forma parte de su equilibrio. “Te ayuda a desconectar y a mantenerte activa. Al final lo necesitas”, resume Carolina.

Un fenómeno en crecimiento

En los últimos años, la participación de estudiantes en competiciones universitarias ha crecido en el campus de Elche. Cada vez son más los alumnos que optan por mantener su actividad deportiva mientras cursan sus estudios, lo que refleja un cambio en la forma de entender la etapa universitaria. Carolina y Leire no presentan su rutina como algo excepcional. Hablan de ella con naturalidad, como parte de su día a día. Entrenar, estudiar, competir. Una combinación exigente, pero asumida.

Porque, como muestran sus experiencias, compaginar deporte y universidad no depende solo del esfuerzo individual, sino también del entorno en el que se desarrolla. Y cuando ese entorno acompaña, el equilibrio deja de ser una excepción para convertirse en algo posible.

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