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La UA y la UMH cobrarán hasta 150 euros para reservar plaza en los másteres

Las universidades quieren evitar que un mismo estudiante se preinscriba en varias titulaciones y que después renuncie

Los Premios ValgrAI distinguen a estudiantes de la UA y de la UMH por sus expedientes en másteres de datos, robótica e IA

Los Premios ValgrAI distinguen a estudiantes de la UA y de la UMH por sus expedientes en másteres de datos, robótica e IA / Jose Navarro

A. Fajardo

A. Fajardo

Evitar que estudiantes verdaderamente interesados en cursar un máster se queden fuera por culpa de otros que se preiscriben en muchos cursos de posgrado, ocupando una plaza y que después acaban renunciando. Es el principal argumento que ha llevado a las universidades de la Comunidad Valenciana a pedir por primera vez dinero por adelantado para poder asegurar un hueco en este tipo de formaciones.

La Universidad de Alicante (UA) ha optado por fijar en 100 euros la cuantía que a partir del próximo curso cobrará en concepto de reserva, mientras que la Universidad Miguel Hernández (UMH) pedirá 150 euros.

Se trata de unas cantidades que, en ambos casos, si el alumno acaba matriculándose se descontarán posteriormente del precio final de la titulación universitaria y no serán reembolsables en caso de que no se matriculen finalmente.

Por su parte, la Universitat de València y la Politécnica ya han anunciado a su estudiantado que deberán de ser abonados 300 euros en concepto de prematrícula para asegurarse el derecho a matricularse durante el periodo establecido, mientras que la Universidad Jaume I de Castellón lleva años con esta medida ya instaurada.

Con esta fórmula las instituciones académicas buscan «guardar» de algún modo la plaza a los estudiantes de una formación al alza y acabar con una problemática muy frecuente provocada por aquellos que reservan en muchas opciones y que después van descartando las que menos les encajan, lo cual acaba generando vacantes en el último momento que nunca llegan a ser ocupadas porque ya no pueden ser reasignadas a otros aspirantes.

La Universitat de València y la Politécnica pedirán 300 euros para guardar la plaza

Estudiantes universitarios en la UA

Estudiantes universitarios en la UA / PILAR CORTES

Consecuencias

Es más, para dotar de seguridad jurídica la reserva de plaza, la Conselleria de Educación trabaja en la modificación de un decreto, a raíz del interés mostrado por las universidades para poner fin a este tipo de prácticas que impactan de lleno en su funcionamiento y, sobre todo, en los planes de futuro de los universitarios.

Especialmente, el «abuso» de preinscripciones que hasta ahora se han realizado sin coste económico alguno tiene incidencia en los másteres con más listas de espera, como es el caso del postgrado que habilita para ser profesor. Como ejemplo, la UA, que tiene más de 2.000 alumnos cursando un máster, pone cada año a disposición 500 plazas para los estudios de posgrado del profesorado, los que mayor capacidad tiene de toda su oferta formativa. Sin embargo, las solicitudes que les llegan rondan las 2.300 e incluso las 2.500.

En la UMH, donde la implantación de estos estudios es mucho más reciente, se ofertan 400 plazas y este curso ha recibido 1.368 solicitudes de preinscripción, mientras que el pasado registró 933 y el anterior 1.065.

El dinero no será reembolsable para aquellos alumnos que decidan no matricularse

Alumnos del Máster en Propiedad Intelectual e Innovación digital de la Universidad de Alicante

Alumnos del Máster en Propiedad Intelectual e Innovación digital de la Universidad de Alicante / INFORMACIÓN

A la espera de la gratuidad

El pago adelantado para reservar plaza en un máster es solo una de las últimas reformas en las que trabaja la Administración autonómica para el ámbito universitario.

Otro de los importantes cambios que ya ha anunciado el Consell de Juanfran Pérez Llorca, también de de cara a septiembre, es que los estudiantes no pagarán el primer curso de carrera si aprueban todas las asignaturas.

La devolución de las tasas beneficiará tanto a los alumnos de las instituciones públicas, como privadas, bajo el argumento de que las becas que reciben los estudiantes dependan solo del código postal o del sueldo de sus padres.

La medida fue anunciada en el discurso de investidura del presidente autonómico y después en enero, con la previsión de aprobar un decreto el pasado mes de febrero, que todavía no se ha producido.

La conselleria tiene por concretar la gratuidad del primer curso de universidad para los que aprueben todas

Otra de las asignaturas pendientes que tiene el departamento de Carmen Ortí es desarrollar el Plan Plurianual de Financiación, aprobado el pasado año, que aunque supone un avance para la estabilidad de las universidades, todavía tiene sin concretar el presupuesto con el que pueden contar los campus para este y otros cometidos específicos. Asimismo, la Generalitat también tiene en su lista de deberes detallar la financiación extra a la que pueden optar las instituciones académicas referidas a los objetivos, una cuestión que los máximos responsables académicos ya han reclamado a la consellera.

Por último, el Consell tiene por concretar detalles y plazos de la red para el empleo que anunció en su primera reunión con los rectores para adecuar la oferta de títulos a las demandas sociales.

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