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Los alcaldes de la Vega Baja plantan cara al valenciano como imposición del Consell

La mayoría de regidores de la comarca defiende que la decisión corresponde a familias y alumnos

Existen pocos asuntos que consigan aunar una postura común entre los políticos de la Vega Baja y el rechazo a que la asignatura de valenciano sea obligatoria en los colegios e institutos es uno de ellos. A casi ningún alcalde de la comarca le ha gustado conocer que la Conselleria de Educación estudia la posibilidad en el nuevo decreto de plurilingüismo de suprimir la exención de la enseñanza del valenciano en las zonas castellanohablantes como el sur alicantino. La práctica totalidad de los regidores se muestra en contra de esta media y prefiere que se mantenga el actual sistema que permite a los alumnos y sus familias decidir si quieren estudiar ese idioma o solicitar la exención de la materia. Todos coinciden en que el saber no ocupa lugar, pero prometen batalla en el caso de que esta opción se materialice porque no aceptarán «imposiciones».

INFORMACIÓN contactó ayer con buena parte de los regidores de la comarca y comprobó que el rechazo a que el valenciano sea una asignatura obligatoria es prácticamente unánime. En este ámbito, la pertenencia a un partido político u otro parece que no es demasiado relevante y sólo se diferencia en las formas en las que los alcaldes muestran su disconformidad con las pretensiones de la Conselleria. Según diferentes sindicatos educativos, en Primaria casi el cien por cien de los alumnos estudia esta materia, si bien la cifra se reduce en Secundaria y sobre todo cae hasta mínimos en Bachillerato.

Desde Orihuela, Emilio Bascuñana (PP) valoró como «absolutamente intolerables las medidas que se están tomando con respecto al uso del valenciano ante la exención de esta asignatura. Cuando lo que se debería hacer es solamente promocionar su conocimiento y uso, lo que se está haciendo es una imposición y se está atacando los derechos básicos de los valencianos que hemos nacido en zonas castellanohablantes». A este respecto, animó « a todos los padres y madres para que voluntariamente faciliten a sus hijos el conocimiento del valenciano, pero todavía con mayor vehemencia les animo a todos a exigir el máximo respeto y tolerancia hacia todos los valencianos que nos comunicamos con la lengua castellana. Ser valenciano o no, no depende de la lengua que se hable sino de otras cuestiones más importantes». Por todo ello dijo que le parece «una provocación las actuaciones y planteamientos que nos pretende imponer este gobierno de la Generalitat». «En vez de poner en valor aquello que nos une, están dividiendo a la Comunidad y haciéndonos sentir extraños en nuestra propia casa. Pedimos al conseller que recapacite y anteponga los derechos de los vecinos de la Vega y de todos los castellanohablantes a sus intereses nacionalistas».

El regidor de Benejúzar, Antonio Bernabé (PP), se expresó en términos similares y dijo que le parece «una total imposición».

Elegir libremente

«Las comunidades educativas deben elegir libremente el sistema educativo y los padres deben tener el derecho de decidir qué educación quieren para sus hijos. La Conselleria ha hecho totalmente lo contrario. Fecha de caducidad a la concertada y la imposición del valenciano a un territorio 100% castellano parlante», prosiguió. Lo mismo dijo la alcaldesa de Bigastro, Teresa Belmonte (PP),que opinó que «tanto esa medida, como la de obligar a los funcionarios de la Comunidad a tener un nivel capacitación para hablar en valenciano, lo que hace el Consell que nos gobierna, es discriminación a las comarcas castellanoparlantes». También señaló que «la intención de este conseller nacionalista es que olvidemos nuestra historia y cultura, y que nos integremos dentro del proyecto independentistas catalanista, pasando a formar parte de los paísos catalans».

El alcalde de Torrevieja, José Manuel Dolón (Los Verdes), se mostró más cauteloso y aseguró que «van a hablar con el conseller para desdramatizar lo que entendemos que tiene que ser normal y tratar que las políticas que trate de llevar a cabo el Consell sean entendidas por la gente y sean asumidas. Tampoco se puede imponer la cultura valenciana, ni se puede hacer por decreto».

Por su parte, el líder de los socialistas de la Vega Baja, el alcalde de Rafal Manuel Pineda, opinó que a los estudiantes «se les debe dejar la opción de estudiarlo o no, aunque saber idiomas como el valenciano es una riqueza porque te da una estructura básica para aprender más lenguas, pero si alguno no quiere estudiarlo, pues que se respete». También el alcalde de Granja de Rocamora (C's) consideró «negativo que se imponga porque apostamos por que haya libertad de elección por parte de los padres». «La lengua valenciana se tiene que respetar pero no creemos que sea positivo de que se imponga la obligatoriedad». Otros como el de Pilar de la Horadada, Ignacio Ramos (PSOE), opinó que «la lengua valenciana debe ser cursada unicamente por aquellos alumnos que deseen aprenderla, en ningún momento se debe forzar a nadie a aprender una lengua, que además no se habla de forma habitual en la comarca de la Vega Baja. Por ello el valenciano no debe ser obligatorio en zonas que son castellano parlantes».

El regidor de Catral, Pedro Zaplana(APC), consideró que la postura correcta sería la de dejar elegir. Justificó su parecer en que, sin ser obligatorio, en su municipio lo estudian el 100% de los alumnos de Primaria y el 80% de los de Secundaria, por lo que cree que no habría que cambiar el planteamiento actual. También los hay como el primer edil de Rojales Antonio Pérez (PSOE), que considera que deben de ser los consejos escolares y, en definitiva, los profesionales del ámbito de la educación los que hagan las propuestas que consideren más beneficiosas para los alumnos y no los políticos.

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