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Auditorio rico, auditorio pobre

El Consell se gastó 55 millones en una gran infraestructura en Torrevieja - El PP había invertido 20 cuando paró el Centro Cultural de Benidorm

Auditorio rico, auditorio pobre

La gestión de Proyectos Temáticos, la empresa a través de la cual el Consell impulsó durante las dos décadas de gobierno del PP eventos y grandes infraestructuras de ocio, también sirvió para repartir inversiones que, al final, se han revelado ruinosas pero que, en su momento, sirvieron para apuntalar apoyos dentro de la batalla por el control del «aparato» de mando popular. La Generalitat, mediante los presupuestos de la citada sociedad, se gastó nada menos que 75 millones, unos 12.500 millones de las antiguas pesetas. En dos edificios: un auditorio en Torrevieja que, seis años después de su inauguración, está casi siempre cerrado; y también en la construcción de un centro cultural en Benidorm -las obras se tuvieron que paralizar en 2011, con la Generalitat envuelta en una grave crisis de liquidez- que, en estos momentos, es un amasijo de cemento y de andamios que ofrece la peor de las imágenes de la principal ciudad turística de la Comunidad Valenciana.

Infraestructuras multimillonarias, casi faraónicas, adjudicadas sin tener en cuenta las necesidades reales de cada uno de los municipios y con un criterio de reparto en función de intereses políticos. Dos imágenes diferentes de una misma moneda: el caos en la gestión de los grandes proyectos durante la etapa del PP en la Generalitat. Dos malas operaciones: una por exceso y otra por defecto. Un auditorio en Torrevieja acabado con todo lujo de detalle, inaugurado en 2011 pero sin una actividad continuada ni todavía -pese a los esfuerzos de Proyectos Temáticos en esa dirección- una programación estable. Y un centro cultural en Benidorm a medio terminar, que se ha convertido en un «borrón» de la escena urbana de la capital turística pero que el actual Consell -compartido por los socialistas y Compromís- se ha comprometido a terminar con parte de los fondos que obtenga de la subasta que tiene previsto poner en marcha con el suelo del entorno de Terra Mítica, valorado en una reciente tasación en 26 millones.

La idea de construir un auditorio en Torrevieja se remonta a la época en la que Eduardo Zaplana estaba al frente del Consell pero, en cualquier caso, no recibió un impulso definitivo hasta la llegada de Francisco Camps al Palau de la Generalitat. Como se evidencia en todas las conversaciones con la plana mayor del PP, fue el pago de Camps a Pedro Hernández Mateo, entonces alcalde de Torrevieja y cuya carrera política acabó con una condena que le llevó durante un tiempo a la cárcel, por «convertirse» en uno de los primeros dirigentes de Alicante dispuesto a romper el bloque «zaplanista» que encabezaba en la provincia Joaquín Ripoll para alinearse con la cúpula regional del PP, ya controlada por los afines al jefe del Consell. En las obras del complejo, inaugurado por Camps en la precampaña electoral de las autonómicas de 2011, se invirtieron nada menos que 53 millones de euros, con unos diez de sobrecostes sobre lo inicialmente previsto. Luego se han gastado otros dos millones de euros más para dar liquidez a una instalación cultural que se ha utilizado puntualmente y que casi siempre está cerrada a cal y canto.

Mantener el complejo en funcionamiento tiene un coste de unos 360.000 euros anuales a pesar de que apenas se utiliza. Quizá por eso, la dirección provincial del PP lo ha alquilado para celebrar su congreso dentro de dos fines de semana abonando, eso sí, el correspondiente alquiler por unos 3.600 euros. Los populares se reencontrarán con su pasado en Torrevieja. Hablamos de un inmueble de proporciones colosales. Diseñado por el arquitecto José María Tomás, cuenta con una superficie construida de 16.166 metros cuadrados, sobre una parcela total de más de 92.000 metros cuadrados -cedida en su día por el Ayuntamiento de Torrevieja- con un entorno ajardinado. Situado en la zona norte de la ciudad, junto al Parque Natural de las Lagunas de La Mata y Torrevieja y el Hospital San Jaime, el espacio del Auditorio, con unos 12.500 metros cuadrados construídos, dispone de una espectacular sala sinfónica -con capacidad para casi 1.500 personas- y otra para música de Cámara, contando con un aforo de unas 400 personas. Además cuenta con una instalación anexa, de 3.721 metros, que tenía que funcionar inicialmente como un conservatorio pero que nunca se ha llegado a abrir.

Desde que se produjo el cambio en el Consell y el relevo en la dirección de Proyectos Temáticos, la intención de la mercantil es intentar relanzar este complejo cultural y que pueda generar actividad económica. Tratar de rentabilizar una inversión que le ha costado mucho dinero a la administración valenciana. En principio, el primer convenio firmado en 2006 entre la Generalitat y el Ayuntamiento de Torrevieja cuando arrancó la iniciativa, establece que el inmueble pasará a titularidad municipal en 2021. Hasta entonces la intención de Proyectos Temáticos es diseñar una programación propia que dote de contenido el auditorio. Ayer mismo, de hecho, se acabó perfilando la licitación a partir de un pliego de condiciones que, en principio y a la espera de las mejoras que pueda introducir la única oferta presentada, establece un mínimo de 25 actuaciones cada año. Es el primer intento de dar uso estable a una instalación que ha generado un gasto enorme a las arcas autonómicas sin casi retorno.

El 29 de marzo de 2007, en la precampaña de las elecciones autonómicas que convirtieron a Francisco Camps en el presidente más votado de la historia, el jefe del Consell se plantó en Benidorm para poner la primera piedra del centro cultural siendo alcalde Manuel Pérez Fenoll, que había sustituído mediado ese mandato al fallecido Vicente Pérez Devesa. Era una operación de Camps para atar en corto al primer edil benidormense. Apenas un año y medio después, Pérez Fenoll fue, de hecho, el candidato de los campistas para intentar acabar con la hegemonía en el PP de Alicante del zaplanista Ripoll, que venció por apenas cinco votos en el congreso celebrado en Orihuela en diciembre de 2008. El proyecto del centro cultural nació a principios de la década de 1990 aunque no fue hasta 1997 cuando se convocó un concurso de ideas del que, entre 93 proyectos, salió ganador Juan Navarro. La dificultad para encontrar financiación provocó continuos retrasos hasta una reunión en 2005 entre el citado Vicente Pérez Devesa y Francisco Camps, en la que se recuperó la propuesta de una infraestructura cultural de primer orden de la que, en estos momentos, sigue adoleciendo Benidorm.

La ejecución se encomendó a la sociedad Proyectos Temáticos con un coste inicial de 45 millones de euros. En línea con los proyectos mastodónticos impulsados durante la etapa del PP en el Consell, la nueva instalación tendría una superficie de 43.500 metros cuadrados con un centro de congresos de 1.139 butacas, sala de exposiciones, conferencias, seminarios, centro de docencia y talleres, conservatorios de música y danza, un museo y una biblioteca además de un aparcamiento con 368 plazas. Los trabajos -adjudicados a una UTE formada por Rover Alcisa y Dragados- se paralizaron y se reiniciaron en varias ocasiones. Hubo visitas de «performance» con figurantes, como la que se recoge en la imagen, con la presencia del conseller Gerardo Camps, entonces máximo responsable político de la mercantil Proyectos Temáticos.

En 2011, hace ahora seis años, hubo que parar el desarrollo del proyecto cuando, con la llegada de Alberto Fabra a la Generalitat y la marcha de Camps, la crisis económica obligó al último Consell del PP a intentar, con poco éxito, poner freno en la «sangría temática». Ya se habían invertido casi 20 millones de euros. Algo menos de la mitad del proyecto inicial. Justo después de la toma de posesión de Ximo Puig como titular del Consell, los empresarios turísticos y el Ayuntamiento de Benidorm pidieron una solución para una instalación que arrancó hace más de una década y que, a día de hoy, continúa siendo un horrible esqueleto de hierro, cemento y andamios que ofrece una imagen lamentable del principal centro de recepción del mercado turístico valenciano.

Intentar lidiar con esta «envenenada» herencia de la etapa del PP es uno de los motivos por los que el Consell del Botànic decidió mantener Proyectos Temáticos con actividad. La dirección de la empresa pública y el Ayuntamiento de Benidorm mantienen desde hace meses conversaciones para concretar los términos de esa operación. Pero, en síntesis, consiste en sacar a subasta el suelo del que el Consell dispone en el entorno de Terra Mítica -alrededor de 2,7 millones de metros divididos en nueve parcelas- para obtener financiación suficiente que permita afrontar una inversión de 12 millones y terminar la primera fase del centro cultural de Benidorm. Es la fórmula para acabar con un «agujero negro» en la imagen de la capital turística de la Comunidad.

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