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Flamencos entre alcachofas

La inundación de parcelas agrícolas por la gota fría atrae a fauna de los parques naturales de la provincia y la región murciana

Numerosas aves campan a sus anchas por terrenos anegados en el término de San Fulgencio, que ha sufrido las efectos graves de la gota fría y el desbordamiento del río Segura. Áxel Álvarez

Una estampa del todo inusual en medio de la catástrofe. Las lluvias torrenciales y el desbordamiento del río Segura y de los canales de riego han anegado durante la última semana enormes extensiones de terreno agrícola en la Vega Baja. La inundación ha devastado las cosechas de invierno y ha convertido numerosas hectáreas en improvisados humedales que, para sorpresa de muchos, no han tardado en recibir ilustres invitados. La fauna avícola ha colonizado nuevo territorio y desde hace algunos días se pueden ver hasta flamencos campando a sus anchas en bancales donde hasta hace poco más de una semana crecían ñoras y alcachofas.

La huerta de municipios como Dolores, Almoradí, San Fulgencio o Guardamar del Segura acoge estos días ingentes bandadas de aves llegadas desde diferentes parques naturales de la provincia alicantina y la región murciana. Se trata de una zona que está rodeada de importantes espacios naturales protegidos como son las Salinas de la Mata y Torrevieja, el Parque Natural de El Hondo, el de las Salinas de Santa Pola, las Salinas de San Pedro del Pinatar o el corredor verde en torno al río Segura. El técnico de medio ambiente del Ayuntamiento de Guardamar, José Pérez, explica que en estos momentos se dan todas las condiciones para que las zonas afectadas por la gota fría reciban más aves de lo habitual. «Cuando se inunda una zona aparecen insectos y la fauna avícola amplía su territorio en busca de alimento. La cercanía de los parques naturales contribuye a esos desplazamientos de las aves y estos días se puede ver un espectáculo natural precioso en la huerta de la Vega Baja», explica este licenciado en Ciencias Ambientales.

Gaceta blanca, gaviota, morito negro o cigüeñuelas son algunas de las especies que sobrevuelvan estos días las áreas inundadas del sur alicantino, a las que hay que sumar los flamencos que, según explica Pérez, ocupan terrenos de agua salina y no es habitual que permanezcan demasiado tiempo en parcelas inundadas con agua dulce. Aún así haberlos, haylos, y no son pocos los aficionados a la ornitología que están inmortalizando con vídeos y fotografías este inusitado episodio.

Se trata pues de una demostración de la riqueza natural de esta zona que, sin embargo, no se podrá contemplar durante mucho más tiempo. Por supuesto no desaparecerán todas las aves que habitan en este espacio de la provincia pero, una vez que los campos de cultivo vuelvan a su estado habitual, se espera que las visitas de estos invitados sean menos frecuentes y, en cualquier caso, en menor cantidad. Es la cara y la cruz de un trágico episodio de lluvias torrenciales que, en la Vega Baja, todavía cuesta mucho asimilar, se mire por donde se mire.

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