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Apicultores afectados por la DANA se quedan sin cobrar la ayuda del Estado y la cobertura de su seguro

Las 18 explotaciones damnificadas tienen póliza con una aseguradora privada para cubrir la responsabilidad civil. La compañía aduce que se declaró la zona catastrófica y que debe indemnizarles el Consorcio, que se desentiende

Las lluvias torrenciales de septiembre arrasaron las explotaciones apícolas.

Las lluvias torrenciales de septiembre arrasaron las explotaciones apícolas. tony sevilla/información

Apicultores de la Vega Baja y del Camp d'Elx se han visto sacudidos por un duro golpe al ver como tanto su aseguradora privada como el Consorcio de Seguros se desentienden de sus grandes pérdidas por la gota fría y las riadas del pasado mes de septiembre, pese a tener sus explotaciones aseguradas y haber perdido, en muchos casos, el total de sus colmenas y, en otros, su forma de vida como consecuencia de la DANA que destrozó sus colmenas y acabó con sus abejas. Son un total de 18 las explotaciones apícolas afectadas. Todas ellas tienen contratada una póliza con la misma compañía aseguradora privada ya que la singularidad del caso apícola es que estos productores (más del 90%) se ven obligados a tener contratados con entidades privadas seguros multirriesgo de explotación que llevan incluidos los daños propios, robo, transporte y responsabilidad civil, este último, obligatorio para el gremio para solicitar ayudas básicas para el sector y no contemplado en el seguro agrario estatal.

Su sorpresa ha llegado cuando su seguro se ha desentendido de sus cuantiosas pérdidas y se escuda en que son consecuencia de una catástrofe natural que no cubre y que debe ser el consorcio estatal de seguros el que los indemnice. Sin embargo, el Real Decreto-ley 11/2019 del Gobierno central, de 20 de septiembre, por el que se adoptan medidas urgentes para paliar los daños causados por temporales y otras situaciones catastróficas, solo contempla las ayudas a aquellos damnificados con seguro agrario contratado con el Sistema Nacional de Seguros Agrarios (Agroseguro), del que carecen la mayoría de explotaciones apícolas ya que la póliza de seguro agrario estatal es incompleta y escasa y no cubre todas las necesidades de la actividad apícola como el robo, el transporte y la responsabilidad civil, que entre otras cosas, es obligatoria para solicitar ciertas ayudas básicas para el sector. Por eso contratan con aseguradoras privadas que, en principio, cubren los daños por las lluvias.

Así, al menos, es lo que señala la póliza de su seguro privado, que incluye los daños por lluvias y agua entre sus garantías, y así lo entiende también el sindicato agrario Asaja, quien está prestando apoyo a estos apicultores y que se plantea, incluso, denunciar a la compañía aseguradora contratada por los afectados al considerar que está incumpliendo las coberturas que comercializa. «La compañía comercializa un seguro no consorciable porque incluye los daños por lluvias y agua entre sus garantías, pero, ahora, con el ánimo de no indemnizar a los apicultores, ha aprovechado burdamente la situación de declaración de zona catastrófica, todas las catástrofes naturales son consorciables, para rechazar de facto y arbitrariamente todos los siniestros afectados por la DANA, sin entrar a estudiar ni uno solo de los casos», señalan desde Asaja.

La realidad es que cualquier explotación con seguro multirriesgo puede reclamar al Consorcio para cobrar las ayudas, excepto los apicultores.

Excluidas

Diecinueve explotaciones apícolas se vieron afectadas por la DANA de septiembre y solo una ha sido indemnizada porque al resto de siniestros se les ha rechazado la cobertura ya que la aseguradora considera que los daños y perjuicios de estos casos están cubiertos por el Consorcio de Compensación de Seguros. Por su parte, el Consorcio indica que estas pólizas están excluidas de la cobertura de riesgos extraordinarios y la obligación de pagar el recargo correspondiente a dicha cobertura. «En definitiva, unos por otros y la casa sin barrer, y los apicultores, que tienen todas sus pólizas en vigor, se quedan fuera del Real Decreto de Ayudas y de las indemnizaciones de sus seguros privados», denuncia la técnica de la Sectorial Apícola de Asaja Alicante, María José Mahiques.

El resultado es que dieciocho de estos apicultores se encuentran con que su compañía privada se está escudando en formalismos, artículos legales y la premisa de «catástrofe natural» para rechazar la cobertura de los siniestros, alegando que los daños son consorciables y, por tanto, sería el propio Consorcio el que se haría cargo de las indemnizaciones. Paradójicamente, el Consorcio de Compensación de Seguros tampoco se hace cargo porque estos daños se incluyen en el Sistema de Seguros Agrarios Combinados.

Desde Asaja Alicante señalan que, si no se resuelve la situación a la mayor brevedad, «iremos a por todas y denunciaremos por las vías legales que correspondan el engaño al que se ven sometidos los apicultores que, pensando que tienen todas las coberturas aseguradas a través de un seguro que se comercializa con unas garantías en las que se contemplan daños por agua, se encuentran con situaciones tan absurdas como ésta».

«Perdí 17.000 euros en colmenas y otros 12.000 en ventas, y nadie se ocupa»

José Martínez es uno de los apicultores que lo perdieron todo por la gota fría y precisa cobrar para volver a empezar

Entre bancales y huertos de Jacarilla donde aún son visibles las consecuencias de la peor gota fría en 140 años que sufrió la Vega Baja, José Martínez tiene su explotación apícola. Solo le quedan en pie unas pocas colmenas que, milagrosamente, resistieron el embiste de las aguas torrenciales. El resto, hasta 96, siguen esparcidas unas decenas de metros «y hasta a varios kilómetros de distancia, en Benejúzar, he conseguido encontrar alguna». Otras ni siquiera sabe dónde fueron a parar «porque bajaban 2 metros de agua». El agua ahogó a todas sus abejas, que custodiaban bien las colmenas llenas de miel «porque aún no había recogido la producción del verano», explica, angustiado, este apicultor.

José estima en unos 17.000 euros las pérdidas solo en las cajas y las abejas «porque con la veterinaria ya calculamos que entre el coste de los insectos, de la miel que había dentro y la propia caja cada una tenía un valor de 180 euros, y he perdido 96». A lo que hay que sumar las pérdidas en ventas «que son unos 12.000 euros de lo que dejaré de vender, he perdido la producción del año».

«Mi seguro dice que pague el Consorcio y éste que mi caso no es consorciable al tener un seguro privado, y aquí nadie se ocupa», critica este apicultor que lleva la explotación junto a su hijo. Cada colmena tenía entre 7.000 y 8.000 abejas, calcula, y para empezar de cero necesita cobrar todo lo que ha perdido. «Tengo que comprar 100 enjambres de abejas y cada núcleo vale unos 80 euros y si no me pagan difícilmente podré comprarlas», lamenta, «pero voy a luchar para que el seguro me cubra, que para eso lo contraté».

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