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Una primavera sin flores

El sector de la flor cortada y la planta ornamental pierde el 100% de los pedidos y queda fuera de las ayudas estatales

Vídeo de Asaja denunciando problemas del sector de la flor cortada

Las únicas flores que veremos esta primavera son las que crecen salvajemente y en jardines, cuando se acabe el confinamiento, eso sí. Del resto, aquellos preciosos ramos de flor cultivada o la planta que decora una casa, no encontraremos nada. El sector de la flor cortada y la planta ornamental ha perdido el 100% de los pedidos que tenían de marzo a mayo. El cierre de las floristerías, la suspensión de los mercadillos, la prohibición de actos festivos (como las Fallas o la Semana Santa) y la anulación de eventos como bodas o comuniones, tras decretarse el estado de alarma el pasado 13 de marzo, han dado al traste con toda la producción floral prevista para abastecer las que iban a ser intensas semanas para el sector, donde se concentra entre el 50 y el 80% de las ventas.

Los productores ya han comenzado a arrancar toda la flor ornamental de los campos y en las cooperativas se llenan contenedores enteros para ir directamente al basurero al ser un producto perecedero, que no encuentra salida ni en la exportación porque se han limitado también los mercados internacionales por el Covid-19 entre marzo y junio, cuando estas empresas realizan el grueso de envíos. «Estamos cortando las flores para tirar, en vez de para vender», lamenta Thomas Ludwing, de la empresa Lubex-flor, que explica que «las pérdidas empresariales se han disparado». «Los trabajadores están sufriendo despidos, reducciones de jornadas, perciben la mitad y tienen que afrontar los mismos gastos para vivienda, comida€ sin poder contar con ningún apoyo a diferencia de otros sectores. Hay muchas complicaciones», indica.

Decreto

El de la flor cortada y la planta ornamental es uno de los sectores más afectados por la situación que vive el país. Al cierre de sus canales de venta y, por tanto, de la destrucción del total de la producción, se une el haberse quedado sin las ayudas y medidas económicas contempladas por el Gobierno en el Real Decreto-ley 8/2020 para hacer frente a las consecuencias derivadas del estado de alarma, al considerarse un subsector dentro de la agricultura, un sector primario que sigue produciendo. Sin embargo, ellos se han quedado sin canales de venta, lo que es incongruente. El sindicato agrario Asaja exige al Gobierno «resolver ahora este nefasto e injusto agravio y ayudas inmediatas para evitar la quiebra económica de las empresas».

Tanto los productores como Asaja piden al ejecutivo que se recoja la actividad de planta perecedera, semilleros y flor cortada en el decreto del estado de alarma para poder acceder a las compensaciones ante ERTEs y al paquete de ayudas económicas. Además, solicitan ayudas directas para compensar el daño inmediato y la grave crisis de este subsector agrario que no puede dar salida a la producción obtenida, con el objetivo de evitar el abandono, y rebajar el índice de módulos para que los gastos se ajusten a los ingresos reales.

Ruina

«Es la ruina total para el sector», lamenta Francisco Carrasco, gerente de la cooperativa Flomar, vinculada al grupo Surinver, de Pilar de la Horadada, la mayor productora de toda la franja mediterránea, con una cosecha que ronda los 14 millones de tallos comercializados cada año y exportaciones que generan el 40% del volumen de negocio. «Nos han quitado toda la actividad en el peor momento, cuando se iba a recoger toda la flor cultivada en los últimos cuatro meses, con fiestas importantes por delante como el Día del Padre, las Fallas, las fiestas de Primavera de Murcia, la Semana Santa y el Día de la Madre de Inglaterra, que fue el pasado domingo, y donde se exporta buena parte de la producción», explica.

En la cooperativa tenían previsto vender cinco millones de tallos en tres meses, gran parte a países como Italia, Francia y Portugal. «El sector está muy mal y nos va a dejar muy tocados, muchas empresas se van a ver abocadas al cierre ya que trabajan con préstamos por la gran inversión que requiere este cultivo», señala el gerente de esta cooperativa que trabaja con una veintena de agricultores en Pilar de la Horadada y en el Campo de Cartagena, con unas 80 familias que viven de la flor.

La provincia de Alicante cuenta con un centenar de hectáreas agrícolas reservadas a la producción de flores. La mayor parte de la superficie cosechada se ubica en la Vega Baja y en el Camp d´Elx y casi el 90% de la producción se localiza en invernaderos. «Teníamos las cámaras abarrotadas de flores y los campos llenos con todo preparado para servir, porque en este sector hay que planificar las plantaciones cuatro meses antes con los pedidos que tendremos previstos, y de un día para otro te ves con todos los pedidos cancelados y destruyendo toda la producción, porque en 8 o 10 días la flor se estropea, no podemos esperar a que todo esto acabe», lamenta el gerente de Flomar que ya estima en tres millones de euros las pérdidas.

Hablamos de un sector que genera en la Comunidad Valenciana casi 6.000 millones de docenas de flores y más de 52.000.000 de plantas ornamentales, con un valor promedio, solo en exportación, que roza los 500 millones de euros y que no ha dejado de crecer en los últimos años. José María Irles, de la empresa Semiflor Agropecuaria de Elche, pide «aprobar estas medidas de manera inmediata». «No hay que olvidar que estamos hablando de productos perecederos que, o se venden en dos semanas, o tendrán que tirarse. No hay lugar a dudas de que nos encontramos con el sector que va a sufrir las consecuencias más graves del estado de alarma, junto a los pequeños agricultores que venden en mercadillos y que han visto como a la gran distribución sí le permiten comercializar, pero no a ellos», lamenta este productor.

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