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La apertura de fronteras impulsa la migración de jornaleros agrícolas a la campiña francesa

Temporeros de la Vega Baja marchan al país galo para trabajar en la campaña de recolección de frutas tras el bloqueo de desplazamientos

Jornaleros trabajan en la vendimia en una finca de Saint Privat, Francia.

Jornaleros trabajan en la vendimia en una finca de Saint Privat, Francia. EFE/Guillaume Horcajuelo

La restricción de movimientos y el cierre de fronteras decretado entre países de la Unión Europea para contener la pandemia del coronavirus ha alterado el flujo de jornaleros que cada primavera se desplazan a la campiña francesa para trabajar en la recolección de frutas. Ahora que la situación se empieza a normalizar, temporeros alicantinos han empezado a hacer las maletas para marchar al país galo e iniciar, más tarde de lo habitual, una campaña que en algunos casos llega a extenderse hasta el mes de noviembre. Empleo garantizado y sueldos más elevados son los principales motivos que les animan a migrar, más todavía en tiempos en los que la crisis sanitaria del covid-19 ha derivado en una crisis económica de consecuencias impredecibles.

Paulino Heredia tiene 52 años, es de Redován, y en pocas semanas se trasladará al sureste francés para trabajar en el campo. Es un viaje de ida y vuelta que, asegura, lleva haciendo desde hace más de 30 años. Permanecerá unos cuatro meses en la Provenza realizando tareas de recolección de manzanas. La empresa le proporciona alojamiento y la manutención corre de su parte. También suele acudir a la campaña de la cereza, de la que ha regresado hace pocos días tras un mes de empleo. «El patrón nos mandó los contratos para que pudiéramos cruzar la frontera. Yo no he tenido problemas, pero sí que ha habido otras personas que las han parado y no las han dejado entrar al país. En mi caso, con lo que gano allí en unos meses paso aquí el resto del año», sostiene.

10 euros por hora

Es la Vega Baja la comarca que concentra un mayor número de jornaleros de la provincia que cada año se desplaza al país vecino para trabajar en las recolecciones de ciruelas, melocotones, nectarinas o fresas, entre otras variedades. El sueldo es algo superior a 10 euros por hora trabajada y las extras se pagan más caras. Ahora que se permite el flujo de personas entre ambos países es cuando muchos de los que no pudieron salir antes por no tener contrato, se lanzan a la aventura de desplazarse hasta allí en busca de empleo. «Algunos van al principio a través de empresas de trabajo temporal, pero una vez allí intentan buscarse la vida por su cuenta para ganar el jornal íntegro y que ninguna empresa intermediaria se lleve comisiones», cuenta J. Martínez, un joven oriolano que se ha desplazado al país galo para trabajar varios veranos.

Aunque desde finales de primavera hasta julio se va produciendo un goteo de traslados, es durante la segunda quincena de agosto cuando se multiplican los desplazamientos para trabajar en la vendimia, donde se pueden llegar a ganar hasta 1.400 euros en dos semanas. La maduración de esta fruta comienza antes en el sur, en la zona de Perpiñán, y es más tardía en torno al área de Burdeos, por lo que no es extraño que los trabajadores se trasladen de unas áreas a otras para alargar la estancia en el país y obtener mayores ingresos.

Son cerca de un millar de jornaleros de la Comunidad Valenciana los que cada año acuden a Francia para la recolecta de la uva, de los que casi la mitad son de la provincia de Alicante, señala la secretaria de Emigraciones de FICA-UGT, Lucía García-Quismondo. No obstante, todo dependerá de la evolución de la pandemia. «En principio se prevé que los trabajadores puedan desplazarse con normalidad, salvo que haya algún repunte o se apruebe cualquier normativa que lo impida», subraya la sindicalista.

Guías en español y ofertas de trabajo online por la necesidad de mano de obra

Sindicatos agrarios franceses promocionan los puestos de empleo disponibles para atraer trabajadores en verano

La falta de trabajadores para sacar adelante la campaña de recolección de frutas y verduras de verano en Francia ha llevado a los principales sindicatos agrarios del país a desarrollar acciones conjuntas para tratar de reclutar jornaleros. En ese sentido, la Asociación Nacional para el Empleo y la Formación en Agricultura ha editado guías en diferentes idiomas para tratar de incentivar el interés de los candidatos y explicar cuáles serán sus derechos laborales en el país de acogida.

Los folletos, publicados también en castellano, indican dónde se pueden solicitar puestos de trabajo, aclaran que las jornadas laborales son de 10 horas al día y explican al detalle cómo deben ser las nóminas y cuáles son las diferentes frutas, verduras y hortalizas de temporada. De igual forma, se especifican las condiciones de trabajo para quienes no hayan cumplido la mayoría de edad, con diferencias, por ejemplo, de periodos de descanso más extensos.

Por su parte, el principal sindicato agrario del país, el FNSEA, ha habilitado una página web para reclutar jornaleros y, a la vez, que los agricultores publiquen las necesidades de mano de obra. Además, en redes sociales están surgiendo diversos grupos en los que jornaleros españoles que quieren acudir a Francia tejen redes de apoyo para ayudarse a encontrar empleo.

A finales de marzo, Francia estimaba en 200.000 los puestos a cubrir en agricultura durante los siguientes meses, una situación que se generó por el cierre de fronteras en diversos países del espacio europeo y del exterior. Es una situación parecida a la ocurrida en territorios de España como Huelva, donde el cierre de la frontera con Marruecos multiplicó las dificultades para encontrar trabajadores para sacar adelante la campaña de la fresa.

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