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La ocupación turística en la Vega Baja solo se acerca al nivel de otros años en fin de semana

La hostelería y el comercio se resienten por la caída del visitante extranjero, compensada por el nacional, que va a más pese al miedo a los rebrotes

Aspecto de la playa del Cura de Torrevieja, que ha tenido que limitar el acceso los domingos. TONY SEVILLA

Aspecto de la playa del Cura de Torrevieja, que ha tenido que limitar el acceso los domingos. TONY SEVILLA

Un verano de fin semana y sobre todo de turismo residencial nacional. Ese es el resumen del sector hostelero y comercial sobre el nivel de ocupación que perciben durante las primeras dos semanas de julio. Volumen de actividad se acerca al habitual en esta época del año en las terrazas y comercios del centro de los municipios litorales de la Vega Baja solo durante los fines de semana. Una balance optimista si se toma como referencia las estimaciones que se realizaban en mayo o abril, que daban por perdida por completo la temporada alta. Ahora «se podría salvar» si la situación sanitaria no empeora.

El sector confía en la llegada la festividad de la Virgen del Carmen, que en otros ejercicios es la que marca los días de mayor ocupación hasta finales de agosto, para que esa sensación de animación se prolongue a toda la semana. El alcalde de Guardamar del Segura, José Luis Sáez, coincide en la percepción de que la ocupación y el nivel de actividad es bastante elevado. Al igual que trasladada el gobierno del Pilar de la Horadada aunque con más quejas de los hosteleros por jornadas entre semana con escasa clientela. El consumo en terrazas, restaurantes y zonas de ocio sí se resiente más en la demanda de turismo europeo, en especial, británico, alemán, belga, el procedente de Suecia y Noruega y el ruso.

De lunes a jueves hay establecimientos con menos del cincuenta por ciento de clientela que en 2019, y en torno al 10% ni ha reabierto todavía. Hay excepciones. Por ejemplo, la autorización de ocupación de calles completas con terrazas, además bonificadas en el pago de tasas por ocupación de vía pública ha provocado en casos puntuales en estos municipios que algunos establecimientos no solo hayan equiparado su aforo a la situación previa a la crisis sanitaria. Algunos casi lo han doblado.

El tejido económico dedicado al turismo residencial, al contrario que el hotelero o el de apartamentos turísticos reglados, cuenta con unas herramientas de cuantificación del nivel de ocupación muy limitadas. Es complicado conocer hasta qué punto están ocupadas las cientos de miles de viviendas en propiedad para uso vacacional que se extienden a lo largo de los 40 kilómetros del litoral entre Guardamar del Segura, Torrevieja, Orihuela Costa y Pilar de la Horadada. Solo pueden servir de referencia los consumos de agua y generación de residuos, ambos sujetos a un registro que puede ser engañoso porque con el mismo nivel de ocupación su volumen decrece ante los nuevos hábitos de reciclaje y ahorro de agua.

Torrevieja, por ejemplo, está tratando entre un 10 y 15 por ciento menos de aguas residuales -según la jornada- en su estación depuradora de aguas residuales con respecto al mismo periodo de julio del año pasado, según ha podido confirmar este diario. Pese a los rebrotes de la pandemia por todo el país hay otros indicadores que señalan a una ocupación creciente de la enorme planta de viviendas secundarias con las que cuenta la comarca -más de trescientas mil-: los dos últimos fines de semana las policías locales y controladores de playas han tenido que actuar para evitar las aglomeraciones y cerrar tramos de litoral. El domingo día 5 de forma puntual y este fin de semana en Pilar de la Horadada y Torrevieja con desalojos y cierres de accesos.

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Cultura a golpe de talonario en las zonas turísticasLa cultura diversifica la oferta de sol y playa en los municipios turísticos. Tímidamente han comenzado a programarse conciertos y actos, con aforos tan limitados que las entradas se agotan en unas pocas horas. Un acceso restringido a los más afortunados. Las programaciones deben ser financiadas casi íntegramente con dinero público: el artista se contrata casi exclusivamente a caché sin que los ingresos en taquilla compensen ni lejanamente la inversión.

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