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TORREVIEJA

La salinera estudia aplicar un ERTE a la mitad de la plantilla al retrasarse la producción por las lluvias

Los sindicatos mantienen negociaciones con la empresa para evitar la suspensión temporal de empleo

Imagen de 2018 de las montañas de sal apiladas en la industria salinera. FOTO TONY SEVILLA

Imagen de 2018 de las montañas de sal apiladas en la industria salinera. FOTO TONY SEVILLA

La sal no está cuajando en la laguna de Torrevieja en el momento del mes de agosto en el que debería iniciarse la nueva campaña de extracción de mineral. La DANA de septiembre de 2019, la borrasca Gloria y las lluvias continuadas de finales de invierno y primavera sumaron hectómetros de agua dulce al humedal. Aunque las altas temperaturas de julio y agosto y los levantes están ayudando al proceso de evaporación esa enorme inyección de agua dulce de meses atrás ha impedido que la saturación de salmuera alcance la concentración de 280-300 gramos por litro necesaria para que cristalice y precipite en el lecho de la laguna para ser extraído por la cosechadora.

La situación va a forzar, si no hay una alternativa de última hora, a que la empresa se vea abocada a solicitar un ERTE parcial para el sector de la plantilla especializado en los trabajos de extracción, algo menos de cuarenta operarios -aproximadamente mitad de la plantilla de la salinera-.

Fuentes del comité de empresa consultadas por INFORMACIÓN este miércoles indicaron que la Nueva Compañía Arrendataria de las Salinas (NCAST), filial de Salins Ibérica, y los representantes sindicales mantienen abierta la vía de negociación y no confirmaron que la empresa vaya a recurrir al ERTE.

Las mismas fuentes señalaron que ambas partes se han emplazado a una nueva reunión la semana que viene para seguir negociando. La dirección de la mercantil no se ha pronunciado al ser consultada por este diario. La campaña de producción de sal se produce en las salinas de Torrevieja de agosto a agosto. Fuentes cercanas a los trabajadores indican que el ERTE se iniciaría el 15 de agosto y la empresa comenzaría a sacar a trabajadores de esa situación en el momento que fuera necesario reiniciar las operaciones en la laguna y comenzar a extraer sal. La producción media de sal en Torrevieja alcanza las 500.000 toneladas en un ejercicio normal -el volumen más importante de Europa para unas salinas marinas-. La empresa factura anualmente unos 12 millones de euros en venta, según su última actualización de datos en el registro mercantil.

La empresa está garantizando el abastecimiento a todos sus clientes tradicionales con una operación de transporte marítimo de sal procedente de las salinas que el grupo multinacional francés Salins explota en Túnez. Desde hace meses llegan mercantes procedentes de este país norteafricano para desembarcar en el puerto de Torrevieja: las salinas espera recibir un total de 70.000 toneladas de sal marina de gran calidad por esta vía. Además en un momento en el que la demanda es mayor de la habitual porque las necesidades de sal de la industria alimentaria y química se han incrementado en los últimos meses con la crisis sanitaria. De hecho, la salinera no paró ni un minuto en sus operaciones de embalaje y servicio de sal durante la fase más aguda del confinamiento y estado de alarma como industria esencial.

La empresa sigue evacuando en pleno mes de julio el volumen de agua sobrante en la lámina de la laguna de Torrevieja a través de su canal de conexión con la laguna de La Mata. El objetivo es rebajar el nivel de la laguna rosa -1.400 hectáreas- para que ese proceso de saturación natural se produzca finalmente

En un camino que funciona durante estos días a la inversa que habitualmente: el proceso normal es que que la laguna de La Mata actúe como "calentador" de las aguas y estas se conducen por bombeo a la laguna torrevejense. Aunque la NCAST hubiera recurrido a este proceso de evacuación desde la pasada primavera las reglas de regulación del parque natural impiden elevar el nivel del agua en La Mata durante el periodo de nidificación. El nivel del agua de La Mata se mantiene muy por encima de lo normal. Los observatorios de aves para visitantes se cerraron con las lluvias torrenciales pero siguen así en pleno mes de agosto por la aportación artificial procedente de la laguna de Torrevieja.

La necesidad de que el proceso de cristalización de la sal se acelere lo máximo para intentar salvar la producción este ejercicio ha provocado que la empresa recurriera en las últimas semanas, tal y como ha podido confirmar este diario, a la evacuación de aguas con salmueras a la bahía de Torrevieja, competencia de la Generalitat Valenciana, a través del canal del Acequión. En esas aguas se encuentran tres marinas deportivas y la playa del Acequión -no autorizada para el baño pero empleada a diario por miles de usuarios para el baño-.

Algo positivo: poco a poco, la laguna rosa está recuperando su rosa tradicional. Por la que es conocida ya globalmente como un paisaje único. Las lluvias torrenciales matuvieron una coloración verde-azul más propia de la laguna vecina de La Mata.

Además, en el mes de julio, tras el descenso del nivel del agua y levantamiento del estado de alarma, abrió de nuevo sus puertas a las visitas turísticas, una de las actividades complementarias al sol y playa en Torrevieja más populares.

Un impacto beneficioso de las lluvias torrenciales sobre el humedal es que crearon un hábitat especial para que por primera vez desde que se tienen registros los flamencos pudieran crían en la laguna de Torrevieja -en la que no suelen permanecer precisamente por su alta salinidad-.

Esa reducción de la salinidad, la inundación parcial de la mota central de la laguna que impedía su acceso por tierra y el confinamiento permitieron la cría de más de 900 flamencos. Muchos de ellos ya han echado a volar.

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