El decreto ley de la Generalitat Valenciana que acelera la tramitación y autorización de plantas solares en el territorio valenciano va a frenar, sin embargo, los nuevos proyectos planteados en suelo rústico de la huerta de la Vega Baja. Esa resolución del pasado mes de agosto facilita la instalación de megaplantas de generación de energía solar con excepciones: las desautoriza en la zonas con mayor peligro de inundación recogido el Patricova (Plan de Acción Territorial sobre el Riesgo de Inundación). Algo que en la Vega Baja afecta a la mayor parte de la huerta tradicional y con las escalas de peligro más elevadas. Ese mismo decreto protege los suelos con mayor valor agronómico, los más fértiles, que se concentran también en la huerta tradicional.

Desde mediados de 2019 habían comenzado a tramitarse las iniciativas, como una alternativa al uso del suelo al margen del cultivo tradicional o el uso irregular para la construcción de viviendas aisladas. Hasta la entrada en vigor de este decreto, la anterior normativa, había abierto el camino a las plantas solares de pequeña entidad sobre suelo rústico sin necesidad de tramitar una declaración de interés comunitario, un procedimiento urbanístico que requiere años de procedimiento.

Algo a lo que se acogió la Cooperativa Eléctrica Catralense que está construyendo desde hace unas semanas en plena huerta tradicional una planta de generación de energía eléctrica solar con una inversión que supera el millón de euros para una potencia instalada de 1,815 MW. La instalación ocupa una superficie de 37.000 metros cuadrados en paraje de La Cruz. En estos momento se están instalando los soportes para 4.508 paneles solares. El objetivo de la cooperativa, fundada en 1927,una de las tres que operan en municipios de la Vega Baja, y que depende del mercado para adquirir toda la energía que comercializa a sus socios y clientes, es contar con una fuente de energía complementaria y producida por la propia entidad.

La mayor parte de los suelos de la huerta presentan un grado de inundabilidad incompatible con lo que dispone el nuevo decreto, de un gran valor agronómico -que también protege la nueva normativa-, además del paisajístico

Licencia

La alcaldesa Inmaculada Úbeda (PSOE) explicó que la cooperativa cuenta desde el pasado mes de junio con licencia de obra mayor del Ayuntamiento para actuar sobre el terreno rústico tras completar un expediente municipal en el que se incorpora el visto bueno de la administración de Carreteras -las parcelas están pegadas a la autopista Alicante-Cartagena. El expediente se sometió a información pública en el mes de junio, como avanzó este diario, solo hace cuatro meses. Y Amigos de los Humedales del Sur de Alicante (AHSA) presentó alegaciones.

La misma fuente municipal indicó que la cooperativa ha respondido a las alegaciones pero el colectivo conservacionista ni ha recibido notificación de esa respuesta, ni tampoco de que exista una autorización administrativa expresa de administración autonómica para la construcción. AHSA alegó precisamente la condición de inundable de los terrenos escogidos pero también la protección genérica como paisaje que recae sobre toda la huerta. La primera edil dijo que en su actuación de gestión se guia por lo que le trasladan los técnicos y los propios responsables de la cooperativa que indican que han completado el expediente, pero no pudo especificar si la iniciativa cuenta con una autorización administrativa expresa de la Conselleria de Industria, sin la cual no se deben validar las licencias urbanísticas locales.

Imagen de esta semana de la obras de construcción de la central solar de la cooperativa eléctrica de Catral TONY SEVILLA

La cooperativa de Catral se acogió al cambio legal de la LOTUP, la última ley urbanística valenciana, que permite centrales solares en suelo rústico si no superan los 100.000 metros cuadrados sin necesidad de tramitar el DIC. Sin embargo, entre la presentación del proyecto «Villa de Catral» y su puesta en marcha, la normativa autonómica ha vuelto a cambiar con un decreto ley de la Generalitat el pasado 7 de agosto. La construcción en Catral podría salvar ese escollo de inundabilidad porque la nueva norma no tiene carácter retroactivo pero solo si la cooperativa cuenta con autorización expresa anterior de la administración autonómica para operar una central solar.

El cambio legal de agosto deja en el aire la propuesta de central solar de la cooperativa eléctrica de Callosa, muy cercana a la catralense, con una inversión de 2,5 millones de euros para ubicar 7.000 paneles en una parcela de 54.000 metros cuadrados.