La limitada planta hotelera de Torrevieja, con pocos establecimientos, ha sido siempre el secreto para que los grandes hoteles hayan podido operar en el municipio con holgura durante toda la temporada baja, con un nivel de ocupación importante, incluso, sin depender del programa del Imserso. La crisis sanitaria, sin embargo, ha afectado de lleno al sector en Torrevieja -13 hoteles y 1.800 plazas de alojamiento- y los dos principales establecimientos por oferta de alojamiento han echado el cierre, finalizando el verano, o lo van a hacer en los próximos días.

Es el caso del Hotel Playas de Torrevieja (antiguo Cabo Cervera), de la cadena Poseidón, que ni siquiera ha esperado a que terminara septiembre. Es un hotel muy popular, conocido por el turismo nacional por ofrecer espectaculares vistas al mar desde cualquier habitación. Desde la década de los ochenta nunca había tenido que decidir el cierre durante el otoño y el invierno porque se alimentaba de los eventos organizados por el Ayuntamiento, del turismo nacional y del de jubilados extranjeros que aprecian la bonanza climática del otoño torrevejense.

También va a adoptar la misma decisión el Hotel Fontana Plaza, que echará el cierre este invierno, aunque todavía no han fijado la fecha y tanto el hotel como las reservas continuarán operativos en las próximas semanas. El tres estrellas, referencia del centro de Torrevieja, cuenta otras 180 habitaciones. Ambos hoteles suman más del 40% de la oferta total de habitaciones de la ciudad: casi cuatrocientas, de un total de 870. El impacto de este cierre temporal tiene efectos sobre la plantilla de trabajadores pero también sobre la actividad en torno a estos grandes alojamientos: supermercados y restaurantes.

El Hotel Fontana Plaza, en el centro de Torrevieja, explica que se mantiene abierto y con las reservas en vigor las próximas semanas aunque confirma que estudia la fecha para echar el cierre en los meses de invierno

El Hotel Masa Internacional, otro tres estrellas de altura, junto a la Torre del Moro, ni siquiera llegó a reabrir sus puertas tras levantarse el estado de alarma. El grueso de su clientela estaba formado por futuros compradores de vivienda turística que se alojaban en este hotel para realizar sus desplazamientos de reconocimiento en la zona escogida para comprar su propiedad en la Costa Blanca. Sin compradores de casas, no hay huéspedes.

Tampoco reabrió para el verano el Hotel Central, situado junto al Fontana Plaza, que había abordado obras de reforma para este año y uno de los pocos enfocados exclusivamente al mercado veraniego de julio y agosto. Mientras, el Doña Monse, único cuatro estrellas de la ciudad que ofrece servicios ajenos al alojamiento como restauración y spa, y el Hotel Villa de Madrid -tres estrellas al sur del casco urbano-, mantendrán su oferta para el invierno. Fuentes del sector indican que la ocupación de plazas hoteleras solo ha sido relevante durante los fines de semana de agosto gracias al turismo nacional. «El alojamiento de extranjeros ha sido testimonial, no ha venido nadie, y la ocupación de plazas por el turismo nacional ha desaparecido en el momento en el que ha comenzado el curso».

Acceso cerrado del Hotel Playas de Torrevieja ayer lunes

Turismo residencial

El balance de ocupación de los hoteles contrasta con la sensación de que la temporada turística no ha sido catastrófica en otros sectores locales, sobre todo porque la ocupación de la planta de viviendas turístico-residenciales ha sido importante en el caso de los propietarios de viviendas nacionales, sobre todo madrileños, vascos y residentes en Castilla-La Mancha y Castilla-León.

Los extranjeros, en especial alemanes y británicos, no han podido sin embargo disfrutar de sus viviendas en plena segunda ola covid, aunque final de verano y principios de otoño son fechas preferidas para esas estancias. Mucha de la demanda familiar que escogía los hoteles de Torrevieja ha optado por el hotel rural que permitía escapadas a las zonas costeras.

Un verano duro para el taxi y el coche de alquiler

Además del hotelero ha sido un verano especialmente duro para el taxi, el coche de alquiler y el alojamiento en apartamentos turísticos en Torrevieja. Este último sector ya cuenta en la ciudad con una de las principales ofertas regladas de la Comunidad -4.500 apartamientos y 20.000 plazas-. Las reservas fueron muy reducidas en julio, llegaron con cuentagotas en agosto -30% de ocupación- y han desaparecido del todo en septiembre. El balance en la hostelería es distinto. Públicamente los empresarios hablan de un verano catastrófico. En privado indican que locales del centro de Torrevieja - no todos- han salvado el verano con el turismo nacional y la ampliación sin límite -ni vigilancia- de terrazas.