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El Ayuntamiento de Torrevieja no sabe qué hacer con la ruina del balneario de lodos

El incendio de agosto ha dado la puntilla a la estructura del edificio abandonado desde 2006 - El proyecto fue diseñado para aprovechar el tirón de los baños en la laguna rosa y revitalizar Las Torretas

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Mucho tiempo antes de ser ocupado por sin techo, ser escenario privilegiado de botellones ilegales o sufrir dos incendios -el último el pasado mes agosto-, la maqueta del edificio de «la caracola», del arquitecto japonés Toyo Ito, iba a ser la primera fase del malogrado balneario de lodos de Torrevieja. Como parte de esa arquitectura «a lo grande» que caracterizó toda una época de gobiernos populares en Torrevieja, su maqueta había sido expuesta en el Museo de Arte Moderno de Nueva York, precisamente como ejemplo de la nueva arquitectura que se hacía en España. Ahora, catorce años y mil desastres después, el Ayuntamiento de Torrevieja no sabe qué hacer con las ruinas del edificio, del que solo se distingue sobre el original la estructura de hormigón que lo sostiene. Rodeado de palmitos y entre salicornias, se yergue lastimera en el saladar de la Punta de la Víbora, junto a la laguna rosa de Torrevieja. Este diario ha preguntado al alcalde Eduardo Dolón (PP) cuál será el futuro del edificio municipal. Pero por no tener no tiene ni respuesta.

Tras el primer incendio, que calcinó en marzo de 2012 la tela de recubrimiento del proyecto, el primer edil indicó que se iba a realizar un informe sobre los daños. Todo quedó en humo. La historia de este gran (y millonario) proyecto se remonta a 2002. El Ayuntamiento encargó al prestigioso arquitecto japonés Toyo Ito el diseño de lo que iba a ser un parque de relajación -aprovechando la lodoterapia de los suelos salineros-, con tres edificios. Solo se construyó uno con un presupuesto que superó el millón y medio de euros. Pero pronto empezaron los problemas. En 2006 la dirección general de Costas tumbó todo el proyecto porque el Ayuntamiento había decidido que la iniciativa se levantara sobre dominio público sin pedir concesión para ese uso -no la iba a recibir-. En realidad el proyecto era el reclamo para una - otra más- urbanización residencial que no llegó a ejecutarse, y de paso intentar que tuviera un impacto positivo en la degradada zona de la urbanización Torreta III. Una de las opciones para salvar los muebles era trasladar al completo el complejo fuera del dominio público y del parque natural. Pero esta opción se descartó.

El pasado 14 de agosto un incendio arrasó parte de la estructura de madera del edificio. El Consorcio Provincial de Bomberos hablaba en su informe a los medios de comunicación sobre un siniestro que había afectado «a la cubierta del inmueble», pero los bomberos sobre el terreno indicaron los daños eran importantes en el interior y las imágenes muestran la singular estructura helicoidal calcinada en uno de sus extremos.

En 2018 el propio arquitecto Toyo Ito, que llegó a Torrevieja de la mano del arquitecto Antonio Marquerie, solicitó la devolución de la fianza de 10.000 euros depositada en su día por la contratación, y el equipo de gobierno de izquierdas dejó el asunto sobre la mesa.

El PP recogía en su programa electoral de 2007 que el proyecto, ya paralizado en ese momento, iba a iniciar su segunda fase e incluso que había sido «premiado en multitud de certámenes como ejemplo de la nueva arquitectura española en el museo de arte moderno más importante del mundo, en Nueva York (sic)». Ahora está en lo más top entre las rarezas de las ruinas posmodernas.

Amigos de los Humedales, que fue quien denunció en 2003, lo tiene claro: demolición y restitución de los terrenos

La dirección general de Costas paralizó las obras por la denuncia que Amigos de los Humedales del Sur de Alicante presentada el 26 de septiembre de 2003 "con una petición expresa de paralización inmediata de las obras y de restitución de los terrenos y la vegetación afectada a su estado original", según recordó ayer el portavoz del colectivo ecologista, Miguel Ángel Pavón. Costas, departamento dependiente del Ministerio de Medio Ambiente "ni la Generalitat ni el Ayuntamiento han conseguido desmantelar lo construido ilegalmente después de 17 años desde nuestra denuncia", según Pavón.

"Una desidia de casi dos décadas tras la que se produjo en agosto un lamentable incendio que ha afectado a las ruinas del edificio construido ilegalmente y que además ha puesto en peligro el ecosistema de saladares y albardinales de la Punta de la Víbora", según AHSA. "Respecto a qué hacer con los restos del balneario, nosotros lo tenemos claro, demolerlo por completo y restaurar ecológicamente la zona afectada, en la que nunca debió construirse", según la misma fuente.

La Punta de la Víbora es uno de los espacios más singulares de la laguna de Torrevieja. Desde sus orillas se extiende una "playa de sal" que da paso a una de las extensiones de saladar mejor conservado del parque natural -pese a la elevada presión humana que sufre la zona-. En esta zona está actuando la Generalitat para bloquear caminos y preservar la flora, dentro del plan de restitución iniciado por el parque natural.

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