El área de Urbanismo del Ayuntamiento de Torrevieja ha emitido informe ambiental y territorial estratégico favorable al estudio de estudio para dos proyectos urbanísticos que suman trece torres de entre 17 y 29 alturas en plena fachada marítima de Torrevieja. Los Náufragos -donde se quieren levantar nueve de estos edificios en altura- y Cala del Palangre- en la que están previstos otros cinco. Esta evaluación positiva, que asegura que las torres «no tienen efectos significativos sobre el medio ambiente», es el principal trámite que debían superar los proyectos desde el punto de vista urbanístico para ultimar la obtención de la licencia de construcción. Aunque se otorgan bajo algunos condicionantes y dependen ahora, más que nunca a la hora de lograr financiación y comercialización, de la evolución del mercado inmobiliario y de la exposición pública del proyecto definitivo y las alegaciones.

Además de las 13 torres de Los Náufragos y Cala Palangre están en tramitación otras 5 en plena bahía junto al Acequión: dos de Baraka y tres de Metrovacesa. Los proyectos pueden tardar años en hacerse realidad y dependen tambié del mercado inmobiliario.

Las resoluciones están firmadas por el director general de Urbanismo, el funcionario jefe del área que dirige el propio alcalde Eduardo Dolón (PP), se han publicado al mismo tiempo en el Diario Oficial de la Generalitat. La presentación y tramitación de estos proyectos se remonta al anterior mandato municipal. En el caso de las cinco torres, previstas en la denominada área de reparto 82 del Plan General, los técnicos reclaman que la mercantiles Puerto La Sal y Costa Santamar aporte en el estudio de detalle medidas compensatorias que va a adoptar para evitar que los nuevos edificios arrojen sobre la playa de Los Náufragos, una de las más populares de Torrevieja, entre las 10 y las 19 horas, y entre otros aspectos, que aclare la distribución de áreas terciarias en la planta baja y aparcamientos subterráneos de los edificios. En el caso del proyecto de Cala del Urbablanca (Don Sento), ubicado sobre una parcela de 50.000 metros cuadrados denominada área de reparto 82 en el PGOU, se reclama el mismo estudio para evitar sombras sobre la cala y la playa de Los Locos además de garantizar la conservación de las docenas de ejemplares de palmera datilífera que encuentran en la parcela.

Parcela de la Curva del Palangre donde se ubica el proyecto de 5 torres de hasta 27 alturas. | TONY SEVILLA

Como avanzó INFORMACIÓN la promotora Costa Santamar registró una solicitud de evaluación ambiental simplificada al Ayuntamiento sobre una parcela de 40.000 metros cuadrados y 82.000 de edificabilidad. Está situada en primera línea y solo separada del dominio público de la playa de Los Náufragos, al sur del casco urbano de Torrevieja, por la avenida de Desiderio Rodríguez. Ahora la parcela, un descampado sin vallado, se utiliza como aparcamiento y acceso a la playa. Las nueve edificaciones se distribuyen cuatro de 23 alturas, dos de veinte y dos de 17, estas últimas para uso hotelero.

Baraka y Metrovacesa

En los últimos años se han presentado cuatro proyectos de edificación en altura para acogerse a dos modificaciones puntuales del planeamiento de Torrevieja: la libertad tipológica y la de uso hotelero en el casco urbano. Ambas permiten saltarse la limitación general de seis alturas que rige el planeamiento de Torrevieja desde 1986 si parte de la construcción se destina a alojamiento temporal. Los otros dos proyectos contemplan cuatro torres de mayor envergadura -hasta treinta alturas- y casi cien metros e altura. Dos planeadas por la empresa Baraka y otras tres de Metrovacesa. Todas previstas en la bahía de Torrevieja. En el primer caso, el de las Torres Baraka, a ubicar entre el parque de Doña Sinforosa y el canal del Acequión, la empresa incluso llegó a comenzar a comercializar sobre plano las viviendas para paralizar la operación sin dar más explicaciones. Metrovacesa no pudo acogerse al procedimiento de evaluación ambiental simplificado, que depende exclusivamente del Ayuntamiento, porque era una fórmula que no estaba en vigor en el momento que comenzo la tramitación en 2015.

Ambos proyectos están a expensas de informes del Ministerio de Transisición Ecológica que ha cuestionado el impacto de las futuras edificaciones en la zona de dominio público y el hecho de que las parcelas se reservaran para este uso de construcción en altura en las modificaciones del Plan General sin que Costas emitiera un informe. Las empresa han alegado que esas modificaciones -aprobadas hace más de diez años- pidieron informe de Costas, pero la administración no contestó en ese momento.