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La Audiencia reactiva la acusación a tres policías por quitar multas en Torrevieja

El tribunal desestima la petición de archivo de la investigación a un exinspector y dos agentes que habrían «escondido» la sanción de tráfico

Jefatura de la Policía Local de Torrevieja. | TONY SEVILLA

Jefatura de la Policía Local de Torrevieja. | TONY SEVILLA

La Audiencia Provincial ha desestimado el recurso de los tres policías locales de Torrevieja investigados por ocultar supuestamente una multa de tráfico para evitar que llegara a Suma y se hiciera afectiva. El juzgado de Instrucción número 4 de Torrevieja que investiga los hechos consideró que podría haberse cometido una infidelidad en la custodia de documentos públicos. Un delito que debe ser juzgado según la ley del tribunal del jurado. Esa es la resolución que apelaron los investigados y que ha desestimado la Audiencia, en un auto que indica que «no se puede descartar una posible ocultación» de la multa, por lo que el proceso sigue adelante.

La denuncia contra los agentes se interpuso en 2013 por parte de otro policía local. El recurso del exinspector investigado asegura que no hay delito de infidelidad en la custodia de documento público ya que el boletín de denuncia «no se ha ocultó ni destruyó», y solo se había «archivado por error». Criterio, por cierto, que también mantiene el Ministerio Fiscal, que dice que « no hay sustracción del documento ni siquiera ocultación». Un informe pericial acredita que se produjo una «manipulación del sistema informático y la multa se eliminó de la aplicación Gespol» por parte de uno de los investigados. Los hechos se remontan al 30 de noviembre de 2012 cuando tres policías que patrullaban por la confluencia de la avenida de Rosa Mazón, advirtieron que la conductora un turismo no respetó una señal. Le dieron el alto para sancionar la infracción y, aunque la conductora no se negó a cooperar, sí empleó un tono irónico a la hora de dirigirse a los agentes asegurando que firmaba la denuncia pero que no la iba a pagar porque iba a llamar a un mando, «conocido suyo, para contarle lo sucedido», según la documentación.

En un sobre

La instrucción constata que SUMA no recibió la sanción, que el exinspector y la sancionada se conocen y que en el momento en el que se produjeron los hechos, no existía en la jefatura un registro físico de las denuncias, solo un buzón sin control ni videovigilancia, que en ocasiones se desbordaba y algunas sanciones caían al suelo. «Algo impropio de un municipio como Torrevieja», según recogió el auto que denegó el archivo en 2015; la denuncia propició que se acabara con este «sistema».

Para asegurarse de que la sanción llegaba a su destino, uno de los agentes la registró en una ventanilla única en Murcia. «Lo que pretendía el agente sancionador -indica la investigación- es que, dada la escasa fiabilidad que demostraban los buzones y los constantes rumores sobre la desaparición de multas, quedara constancia de su entrada». La sanción de 200 euros llegó en un sobre cerrado el 27 de diciembre de 2012 pero pese a este procedimiento de seguridad «se archivó» por «error» en el sistema informático supuestamente por parte de un agente que además ya conocía que la «desaparición» de la multa física estaba siendo investigada por un juzgado.

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