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El chinche cazador: una especie invasora de picadura dolorosa llega a la provincia

Biólogos documentan casos en Elche, Santa Pola y Torrevieja de picotazos de este llamativo insecto procedente de zonas áridas de Estados Unidos y México - La rápida expansión del Zelus renardii se está observando en ciudades del Mediterráneo

La chinche «cazadora» Zelus renardii , captada en un jardín de Torrevieja, con una presa. | JUAN ANTONIO PUJOL

La chinche «cazadora» Zelus renardii , captada en un jardín de Torrevieja, con una presa. | JUAN ANTONIO PUJOL

El chinche «cazador» Zelus renardii es un insecto invasor originario de zonas áridas del norte de México y sur de Estados Unidos que ha llegado a la provincia, como otras especies, para quedarse. Pica a los humanos y ha experimentado en pocos años una importante expansión colonizando zonas urbanas de España según señalan los investigadores Adrià Miralles-Núñez, Carlos Pradera y el torrevejense Juan A. Pujol Fructuoso, en un reciente estudio sobre el avance de este insecto. Se está extendiendo en Europa en países de la cuenca Mediterránea como Grecia, y en nuestro país su presencia sobre todo se detecta en la Comunidad Valenciana. Los expertos, además, recopilan y documentan episodios de picaduras en distintas ciudades, observando que son cada vez más frecuentes especialmente en entornos urbanos, pero también agrícolas: se puede encontrar en gran variedad de hábitats.

El llamativo insecto es también llamado chinche «asesino», pero por ser un eficaz predador de otros insectos e invertebrados, causando además un impacto negativo en el hábitat de las especies autóctonas. De color anaranjado, seis patas y antena que destacan por su longitud, atrapan a sus presas, al acecho, con un comportamiento similar al de las mucho más conocidas Mantis religiosas, aunque son más sensibles al movimiento.

Quienes han sufrido su pinchazo aseguran que produce un intenso y agudo dolor que se prolonga durante varios minutos antes de desaparecer, «aunque en algunas personas puede durar horas». Tras la picadura queda una pequeña herida. Lo cierto es que este «bicho» ha picado a cualquier hora del día, tanto en exterior como en interior de viviendas, y los investigadores que estudian su avance sugieren sugieren que «podrían sentirse atraídos hacia los humanos cuando se mueven». El primer caso de picadura del que se tiene constancia en España se documentó en la provincia de Alicante. Ocurrió en Elche el 16 de octubre de 2018, donde uno de estos insectos picó a un niño. El pasado mes de agosto en Torrevieja, una mujer recibió dos picaduras cuando salió de una piscina y fue a secarse con la toalla, y también en el mismo mes se documentó otra picadura de un hombre de 78 años que estaba en la ducha de su domicilio, pudiendo observar la presencia de uno de estos pequeños ejemplares en la ventana del baño relacionándolo con la picadura que recibió en su pantorrilla.

Y el pasado mes de marzo, en Santa Pola, un bebé de 8 meses presentó un cuadro de cuatro picaduras. Además en la Comunidad Valenciana aparecen referencias de picaduras en zonas de cultivos de cítricos entre 2017 y 2018.

Expansión

Los autores consideran que la Zelus renardii , redúvido heteróptero con las alas parcialmente endurecidas, con la boca de tipo picador-chupador que se alimenta de jugos o sangre «podría llegar a ser una especie que cause molestias destacables a personas en zonas urbanas en España».

Hiberna en estado adulto, por lo que «no es raro encontrarla dentro de edificios en invierno», por lo que puede tener «mucho más contacto con personas y acabe causando más picaduras que otros» insectos de la misma familia autóctonos.

Eso sí, en la documentación de estos casos que realizan Pujol, Pradera y Miralles-Núñez se destaca que «no se ha registrado que pueda actuar como vector de patógenos que causen algún tipo de enfermedad en humanos».

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