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La Cámara de Orihuela cifra en 30.000 empleos y 700 millones las pérdidas en la Vega Baja si se reduce el Tajo-Segura

La institución advierte del golpe económico y ambiental que supondría para la comarca perder una «infraestructura necesaria» y pone el foco, en un informe, que es un freno a la desertificación

Tareas en un campo de cultivo de Orihuela junto a las tuberías del trasvase Tajo-Segura que transportan agua para el regadío. | TONY SEVILLA

Tareas en un campo de cultivo de Orihuela junto a las tuberías del trasvase Tajo-Segura que transportan agua para el regadío. | TONY SEVILLA

El recorte del trasvase Tajo-Segura tendría un gran impacto económico y ambiental en la Vega Baja, la comarca que sería la más afectada, a nivel global, si se lleva a cabo la propuesta del Ministerio para la Transición Ecológica y Reto demográfico de modificar las reglas de explotación, junto con el incremento de los caudales ecológicos previsto en el borrador del Plan Hidrológico del Tajo. La Cámara de Comercio de Orihuela estimó ayer, a preguntas de este diario, que el «tajo» al trasvase supone un 30% de las pérdidas económicas previstas en las tres provincias afectadas, Alicante, Murcia y Almería, y que en un informe de las Cámaras de Comercio de Alicante, Almería, Cartagena, Lorca, Murcia y Orihuela en defensa del mantenimiento de los caudales de este acueducto, estiman en el 2,8% del Producto Interior Bruto (PIB) de España (3.000 millones de euros) y el 3,7% del empleo nacional (106.000 puestos de trabajo). Así, en la Vega Baja el recorte acabaría con más de 30.000 empleos y habría unas pérdidas en la comarca de más de 700 millones de euros. Unas cifras inasumibles en una comarca que vive del regadío desde hace años.

El profesor David Bernardo López junto al presidente de Cámara Orihuela Mario Martínez, ayer. | TONY SEVILLA

No sólo esto, la aportación de la Cámara Orihuela a ese informe cameral titulado «El trasvase Tajo-Segura. Una infraestructura necesaria», se centra en el impacto ambiental ya que, según este órgano, el Tajo-Segura es el principal aliado contra la desertificación. «El trasvase es una trinchera fantástica, muy eficiente, contra la desertificación, que es la amenaza climática más grande, y beneficia a todo el país», mantiene el ingeniero agrónomo, profesor de la UMH y vocal asesor de Cámara Orihuela, David Bernardo López Lluch, autor del texto aportado por la institución oriolana a ese informe. López Lluch añade que el trasvase «lucha contra las escorrentías» en caso de lluvias torrenciales, ya que mientras las superficies se mantienen cultivadas reducen la erosión superficial del suelo y posibilitan la conservación de la biodiversidad que, de no ser por la alternancia de cultivos, desaparecería, advirtió.

Este documento aporta distintas claves que justifican el sostenimiento del trasvase, al margen de las grandes cifras macroeconómicas, como los beneficios que tiene el regadío del trasvase en la lucha contra el cambio climático. De esta manera, se habla del efecto de sumidero de CO2 que ejercen los cultivos, ya que son capaces de absorber más dióxido de carbono (a través de la fotosíntesis) del que emiten las máquinas que trabajan para sacarlos adelante. En el informe se apuesta por modernizar los sistemas de riego y consolidar los regadíos actuales «con prácticas más sostenibles que optimicen el uso del agua», señaló el presidente de la Cámara de Orihuela, Mario Martínez.

Martínez puso de relieve la importancia de mantener el trasvase en una comarca con 20.000 hectáreas plantadas «frente a las 6.000 de València» y abogó por la interconexión de cuencas como «la solución definitiva», empezando por la que conectaría el Ebro con el Tajo «que acabaría con el déficit hídrico en el sureste», reseñó. Y criticó que «parece que algunos se han adueñado del agua de este país y, a lo mejor, en unos años también lo hacen con la electricidad», dijo irónicamente.

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