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Alarma sobre el estado real del Palacio de Rubalcava tras los desprendimientos en la fachada

Un precinto policial impide el paso por la zona donde se ha caído una cornisa y las grietas se abren por todo el edificio - Orihuela cifró la rehabilitación en dos millones, pero costará el doble

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En este lamentable estado está el Palacio de Rubalcava de Orihuela Tony Sevilla

El Palacio de Rubalcava es una de las joyas de Orihuela, en pleno casco histórico, pero su estado de conservación evidencia un abandono y una dejadez impropios de una ciudad que presume de patrimonio. Y no es de ahora, lleva años mostrando un deterioro galopante que ninguno de los gobiernos que ha pasado por el otro palacio, el del Marqués de Arneva (sede del Ayuntamiento), haya solucionado. El último episodio que ha encendido las alertas sobre el estado real de conservación del inmueble han sido los desprendimientos, hace unos días, en la fachada lateral. Parte de una cornisa cayó a la vía pública. La puerta donde se produjo el derrumbe está, desde entonces, acordonada para evitar el paso de viandantes por el peligro que supone. La cinta policial deja una imagen aún más lamentable de este inmueble, en el que son visibles las enormes grietas tanto en el muro como en el edificio.

Ventanas abiertas, cristales rotos, revestimiento desprendido, persianas colgando, la fuente de la entrada caída, materiales de construcción acumulados en la entrada, faroles oxidados... y así podríamos seguir con la larga lista de desperfectos y decrepitud que muestra este palacio construido entre 1916 y 1930 gracias a la iniciativa de Piedad Roca de Togores, marquesa de Rubalcava, y su esposo Eduardo Almunia, que lo construyeron para su residencia. Fue adquirido por el Ayuntamiento de Orihuela en 1981 para conservarlo y ha tenido varios usos municipales, incluso se han celebrado en su interior bodas civiles, hasta que en 2005 se abandonó a causa de su mal estado. «Los turistas se echan las manos a la cabeza cuando ven el estado en el que está», comenta una mujer sentada en un banco junto a la entrada principal al edificio.

La Concejalía de Patrimonio del Ayuntamiento de Orihuela, que no atendió las llamadas de este diario, tiene proyectada una actuación en el edificio para su rehabilitación, pero los 2 millones iniciales que planeó gastar, el edil Rafael Almagro reconoce ahora que serán casi el doble, cerca de 4 millones. El Consell autorizó rehabilitar el Palacio de Rubalcava al aceptar el Ayuntamiento que sea un museo, y se pretende recuperar el aspecto que tenían los salones nobles, aunque Almagro planea también, entre otras acciones, poner allí una escuela de hostelería, como anunció en una reciente entrevista en Radio Orihuela. El proyecto está incluido en la Estrategia de Desarrollo Urbano Sostenible e Integrada (Edusi), pero el problema para el gobierno local es encontrar el dinero para una actuación de semejante calibre, máxime cuando los presupuestos siguen prorrogados desde 2018 porque PP y Cs aún no se han puesto de acuerdo para sacar adelante los de este año.

El bonito edificio está sometido a un progresivo deterioro. | TONY SEVILLA

El edificio, de titularidad municipal, tiene tres plantas principales y pequeñas entreplantas. La primera la ocupaban unos ostentosos salones y la cocina principal y en la segunda se hallaban los dormitorios de la familia marquesal. Se construyó imitando el esquema de los palacios barrocos oriolanos en el solar que quedó tras derruirse la casa abacial de la Iglesia de Santiago. Ahora está tan deteriorado que la Asociación nacional Hispania Nostra lo incluyó en 2016 en la lista roja de patrimonio abandonado en España.

«De terror»

La asociación de Amigos del Castillo de Orihuela alerta de que el edificio «tiene unos problemas estructurales y de cimentación importantes, y esto está provocando desprendimientos y grietas, el exterior tiene una pinta de dejadez y abandono, y el interior es de película de terror con suelos arrancados, butrones en las paredes y sin saber qué fue del mobiliario». Desde Cambiemos Orihuela critican los «proyectos de restauración absurdos, que no sólo no se han materializado, sino que carecían de participación o plan de uso del inmueble».

El gobierno oriolano reservó 975.000 euros en el presupuesto de 2017 para intervenir en el edificio, pero nada se hizo. Su proyecto más famoso, desvelado por el PSOE, fue el de «Rubalcava hub», en el que el Ayuntamiento se pretendía gastar unos 2 millones de euros y que incluía coctelería, minigolf, sala para bodas y una decoración muy particular, con mesas y sillas colgadas en el techo y oropéndolas enjauladas. Ahora la inversión prevista será el doble, pero sin esas excentricidades.

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