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Una jueza anula el proceso electoral por el que se nombró a la actual junta directiva de la Sociedad Casino de Torrevieja

El fallo considera irregular que se inadmitieran las candidaturas de dos socios y la presidenta Rosario Soler anuncia que recurrirá y podría mantenerse en el cargo hasta el final de su mandato

Imagen de la fachada principal del edificio modernista de la Sociedad Cultural Casino de Torrevieja. Una de los pocos inmuebles civiles del siglo XIX en pie en Torrevieja TONY SEVILLA

Una jueza ha anulado todo el procedimiento por los que Rosario Soler Torregrosa fue nombrada presidenta de la Sociedad Cultural Casino de Torrevieja en enero de 2019 y señala que la decisión de la junta electoral de aquel proceso de bloquear las dos candidaturas de sus oponentes, Luis Pérez Maeso y Manuel Sala Alarcón, fue arbitraria e irregular -ni tan siquiera se recogían sus documentos, impugnaciones y requerimientos- . Soler va a recurrir esta sentencia del juzgado de Primera Instancia 3 de Torrevieja con lo que con tiene intención de mantenerse al frente de esta entidad privada secular hasta que culmine su mandato hasta el final de su mandato, algo menos de un año. Cabe que los demandantes reclamen la ejecución de sentencia, difícil de obtener si debe resolverse antes un recurso.

El juzgado asume casi todas las reclamaciones de los demandantes, Luis Pérez Maeso y Manuel Sala Alarcón: certifica que la presidenta, que era Soler en funciones tras la dimisión de Ramón Torregrosa, no convocó "adecuadamente" las elecciones; declara "nulos y sin efectos" todos los acuerdos adoptados por la junta electoral, como el publicado el día 2 de enero de 2019 en el tablón de anuncios de la sede social sobre admisión de candidaturas definitiva, y considera "nula y sin efecto" la convocatoria y puntos del orden del día expuesta en tablón de anuncios el día 3 de enero para el día 20 de enero.

Da la razón a la actual presidenta en dos aspectos. Asumió legítimamente el cargo de presidenta al dimitir Ramón Torregrosa -es algo que recogían los estatutos- y sí estaba amparada en los mismos estatutos para concurrir a las elecciones como candidata. Los demandantes recordaban que había ejercido más de ocho años en la junta directiva, pero la limitación de dos mandatos que argumentan en su demanda se ciñe en los estatutos al de la presidencia no al resto de cargos.

La jueza considera que el proceso electoral fue arbitrario, además de irregularidades en la propia la convocatoria "por la inadmisión de las candidaturas de los dos actores, a quienes ni siquiera les recogían los documentos, impugnaciones y requerimientos que pretendían aportar". Sin embargo, la juez "no estima" que la presidenta asumiera "de forma ilegítima su puesto al dimitir el anterior presidente, por disponerlo así los estatutos" y dice que se podía presentar como candidata. Soler ha atribuido públicamente las acciones legales respaldadas por un sector muy relevante de los socios a impedir que una mujer ejerciera por primera vez en su historia como presidenta de la entidad nacida en el siglo XIX.

Que la batalla por la dirección de entidad sigue en pie lo demuestra que los dos candidatos que no pudieron concurrir a las elecciones han interpuesto, por otra parte, una denuncia ante el Ayuntamiento por el repintado y remodelación de la fachada llevada a cabo hace unos meses sin solicitud de declaración responsable por parte de la dirección del Casino. El Ayuntamiento -que no actúa contra docenas de intervenciones similares de pequeña entidad en el casco urbano y urbanizaciones al no recibir denuncia- ha abierto un expediente de infracción urbanística para unas obras que son legalizables por lo que en cualquier caso el procedimiento se resolverá con una multa.

Imagen de una de las asambleas del proceso electoral entre finales de 2018 y principios de 2019

Financiaciókn y socios

La Sociedad Casino de Torrevieja aclara que cuenta ahora con 471 socios. Cuando Soler asumió la gestión eran 501. Es su principal fuente de ingresos, con las cuotas, junto a la gestión de las terrazas y el bar, que reabrió sus puertas en junio. La actual junta directiva ha podido frenar la sangría de socios que se produjo durante los meses más duros de la pandemia. Las restricciones iban contra la línea de flotación de la principal actividad que acoge la entidad: la reunión de sus socios en distintos espacios como el salón imperial o la planta superior de juegos de cartas y biblioteca. Las terrazas y la apertura de una renovada oferta de hostelería ha permitido recuperar masa social, además de mediana edad, de entre 30 y 45 años, y hacer frente a más de 50 bajas por fallecimiento o enfermedad en los últimos años. El procedimiento judicial ha retrasado la tramitación y obtención de subvenciones. 

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