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Orihuela ratifica el deslinde con los municipios murcianos de Abanilla y Fortuna

Los ayuntamientos actualizan la demarcación que data de 1897

Mojón que delimita Abanilla, Orihuela y Pinoso, siendo este último L' Alguenya en la actualidad

Mojón que delimita Abanilla, Orihuela y Pinoso, siendo este último L' Alguenya en la actualidad

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Loreto Mármol

Loreto Mármol

Establecer los límites territoriales, desde las fronteras nacionales hasta la división del Estado en municipios, suele ir acompañado de guerras, pleitos y (des)acuerdos. Estas líneas, en muchos casos difusas, son fuente de conflictos que marcan no solo la geografía sino también lo cotidiano, puesto que la organización administrativa de un territorio condiciona los derechos y deberes de un ciudadano y hasta los beneficios fiscales o a quién solicitar un permiso de obra.

A veces son los ríos, caminos, barrancos, ramblas, acequias y montes los que delimitan el territorio, mientras que otras son tan solo líneas imaginarias trazadas a partir de mojones. Casi cien años tardó el Instituto Geográfico Nacional, desde su creación en 1870, en levantar actas de los términos municipales y representarlos por primera vez en la cartografía oficial. De forma que los límites provinciales y autonómicos proceden de observaciones que se realizaron sobre el terreno en el siglo XIX y principios del XX, con brújula, mira y cinta métrica.

"Las precisiones no son acordes a las necesidades actuales", sostiene Elena Camacho, jefa del Servicio de Delimitaciones Territoriales, que define su trabajo como "arqueología topográfica" para recuperar y mejorar las demarcaciones jurisdiccionales con una geolocalización precisa. Es decir, en esas líneas hay entre 40 y 50 metros de incertidumbre -o error- que se puede rebajar a 10 centímetros.

El Instituto Geográfico ha realizado algunas campañas, a la espera de que se sumen más, entre localidades de diferentes comunidades autónomas, como el deslinde de Orihuela con las poblaciones murcianas de Abanilla y Fortuna. El último se había hecho en 1897.

Por eso, Camacho insiste en la importancia de la documentación antigua. Primero estudian el acta y el cuaderno de campo original que recogen distancias y ángulos plasmados en dibujos y planos, así como observaciones y descripciones literales de los tipos de señales o puntos que definen la línea en el territorio, cómo se unen y una indicación del paraje.

Como ejemplo cita algunos hitos encontrados en la linde oriolana, hechos de cal y cantos y con forma cónica, de 1,50 de diámetro en la base por más de dos de altura. Entre tierras de labor, monte bajo de romeros, las sierras (de los Frailes, del Argallet, de Callosa…), el Agudo y el Pico del Águila...

Mojón en el límite entre Orihuela y Abanilla que, según el acta del siglo XIX, tenía un metro y medio de diámetro y 1,4 de altura

Mojón en el límite entre Orihuela y Abanilla que, según el acta del siglo XIX, tenía un metro y medio de diámetro y 1,4 de altura

Después buscan en el terreno los restos del trazado. En caso de que los mojones hayan desaparecido, se replantea la posición más probable y se establece la línea entre dos marcas consecutivas. No obstante, recalca Camacho, esta revisión no supone una alteración de la delimitación existente, sino una mejora en su representación: "Los deslindes antiguos hay que respetarlos". Al final, el objetivo es "materializar en el terreno la información de las actas y determinarla con coordenadas precisas, evitando el trastorno que supone la pérdida física de una señal".

También es cierto que "como órgano técnico interpretamos ciertas cosas", aclara, por lo que trasladan la información a los ayuntamientos implicados para que las comisiones de delimitación municipal den validez a estos trabajos de recuperación y sean oficiales.

Así, representantes municipales, provinciales y autonómicos firmaron el pasado día 3 en Orihuela el acta de conformidad, adicional a la actualmente vigente, que fue ratificada por el pleno el jueves, elevando a definitivo el deslinde entre Orihuela, Abanilla y Fortuna. Todo muy protocolario y civilizado; la disputa territorial con Rafal queda para otro capítulo.

Un territorio en disputa

El pasado jueves 24, el mismo día que el pleno de Orihuela ratificaba su deslinde con los municipios murcianos de Abanilla y Fortuna, el Diario Oficial de la Generalitat Valenciana publicaba una resolución por la que se aprueba la mejora en la precisión geométrica de la línea límite entre los municipios de Orihuela y Rafal. Así, se abre el plazo de un mes para interponer recurso de reposición contra la resolución ante la Conselleria de Política Territorial o dos meses para presentar un recurso contencioso administrativo ante el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana.

En este caso, al ser dentro de una misma autonomía, actuó el Instituto Cartográfico Valenciano. Lo hizo a instancias de los ayuntamientos, que mantienen una disputa por el barrio oriolano de las Casas Baratas, dando la razón a Orihuela a la hora de definir el límite entre ambos términos. No obstante, este mismo mes el pleno del Ayuntamiento de Rafal dio un paso más para continuar con la tramitación de la propuesta de "agregación" que inició en 2019.

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