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El museo fantasma del Palacio Sorzano de Tejada de Orihuela

Dos de las cuatro plantas del inmueble permanecen cerradas a pesar de que en 2010 el Ayuntamiento y la propiedad acordaron que albergaría una de las colecciones privadas de arte más importantes del país

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Loreto Mármol

Loreto Mármol

El Ayuntamiento de Orihuela es propietario del 72,19% del Palacio Sorzano de Tejada, un emblemático edificio de estilo neoclásico que data del siglo XVIII, declarado Bien de Interés Cultural e integrado en el programa de protección del Patrimonio Histórico Español. Esto es, dispone de 1.600 metros cuadrados distribuidos en cuatro plantas, lo que en su día se tasó en 2,5 millones de euros de los 3,3 del valor total del inmueble.

Lo es en virtud de un acuerdo de cesión que la Administración firmó en 2010, en tiempos de Mónica Lorente, con la Fundación Pedrera, que lo adquirió en el siglo XX. El inmueble es en sí mismo una obra de arte con elementos arquitectónicos sorprendentes como los techos de inspiración árabe de los que cuelgan lámparas de araña, los azulejos y las esculturas.

"Es el más visitado después de la casa museo Miguel Hernández", afirma Mar Ezcurra, concejala de Cultura. Sin embargo, solo los dos primeros pisos -el salón de los espejos y la capilla con un altar de estructura clásica- están abiertos al público y tienen actividad cultural. Ni rastro de la colección Pedrera Martínez, una de las recopilaciones privadas de obras de arte más importantes del país. Madrazo, Sorolla, Fortuny y Zuluaga se alternan con Picasso, Goya, Dalí y hasta un inédito de Rembrandt.

El convenio incluía la donación de este patrimonio artístico que incluye un amplio catálogo de objetos y esculturas del periodo art nouveau y art déco, además de un centenar de crisoelefantinas, imágenes de culto que en la Grecia antigua se realizaban en oro y marfil.

Un prestigioso conjunto que Antonio Pedrera fue conformando durante 50 años a medida que levantaba su imperio textil. El empresario oriolano, que se crio en las penurias de una España desgarrada por la guerra, montó su propio negocio de venta de tejidos que luego transformó en fábrica de confección, consiguiendo que Drape-Coti, con casi 2.000 empleados, fuera el principal motor industrial de la ciudad.

Después dio el salto a otros negocios como la construcción, siendo el primer promotor del corredor mediterráneo en construir campos de golf, además de ser presidente de la Cámara de Comercio, fundar un canal de televisión local y presidir el club de fútbol de Orihuela.

Tres años antes de morir, la fundación, que ahora gestionan sus hijos y viuda, cedió al Ayuntamiento un legado gratuito pero con condiciones: debía consagrarse el espacio al Museo Fundación Pedrera para la exposición permanente de pinturas y obras de arte, para lo que la corporación debía asumir las obras de rehabilitación, a ejecutar en el plazo máximo de cinco años, y mantener el citado uso durante 30 años, así como asumir los gastos del mantenimiento, custodia, conservación y reparación. "El incumplimiento de estas obligaciones faculta para rescindir la cesión, recobrando la titularidad", dice el acuerdo que la junta de gobierno local firmó el 28 de junio de 2010.

Las obras de adecuación no se llegaron a acometer, por lo que en 2017, solicitó obtener de nuevo la propiedad del palacio. Ante la negativa del Ayuntamiento, la Fundación Pedrera interpuso a finales de 2020 un recurso contencioso administrativo para obligar al Consistorio a "entregar la posesión del inmueble, así como las obras de arte y cuantos enseres y objetos obren en su poder", alegando que, "como indican los propios informes técnicos municipales, se incumplen las obras de rehabilitación" para la puesta en funcionamiento y regulación de una iniciativa cultural en la ciudad.

La junta de gobierno local dio cuenta el martes pasado de que el juzgado de lo contencioso número 1 de Elche ha desestimado el recurso por inadmisión, ya que al ser un contrato de naturaleza privada, una donación onerosa, es competencia de la jurisdicción civil -y no la contenciosa administrativa- para resolver las controversias y el debate procesal suscitado entre las partes.

Rafael Almagro, concejal de Patrimonio, reconoce que "el proyecto de obra, que se valoró en su momento en unos 200.000 euros, no se llegó a ejecutar". El conflicto se encuentra, añade, en que la fundación tampoco ha donado la colección, tal y como establecía el acuerdo.

Además, señala que el problema radica en que es un documento abierto que deja muchos flecos sueltos, sin concretar en qué consiste la rehabilitación ni qué obras se destinarían a la exposición. "Aunque jurídicamente válido, es más una declaración de intenciones que un convenio", define. De momento, insiste, es propiedad del Ayuntamiento durante 18 años más.

Ezcurra, por su parte, subraya que "el inmueble se cuida como si fuera una joya", siendo Cultura el departamento que asume los gastos. También resalta la calidad de las exposiciones temporales que alberga. Este mismo lunes, con motivo del 8M, el Día Internacional de la Mujer, se inaugura una muestra de más de 30 obras de reconocidas artistas oriolanas, como Eva Ruiz, Amalia Navarro y Fabiola Andreu.

Por último, señala que la relación con la Fundación Pedrera es fluida. Incluso, avanza que se está trabajando en una exposición de fondos propios para después del verano.

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