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La Vega Baja acumula 25 solicitudes de plantas solares que ocuparán mil hectáreas

Solo los seis proyectos de competencia estatal sumarían 600 hectáreas de Orihuela, Almoradí y San Miguel de Salinas - De los 19 que dependen de Conselleria de momento se han denegado tres y aprobado uno

Placas solares de la planta de Catral, la única de las 25 solicitades que de momento se ha aprobado

Placas solares de la planta de Catral, la única de las 25 solicitades que de momento se ha aprobado / Álex Domínguez

Loreto Mármol

Loreto Mármol

El boom de las plantas fotovoltaicas se extiende en la Vega Baja como una mancha de aceite que amenaza con convertir los bancales de la comarca en huertos solares. Las fincas ya se cotizan a 2.000 euros por hectárea al año durante unos 30 años, lo que hace que incluso antes de que se tengan la autorización de las administraciones -ya sea del Ministerio o de la Conselleria, dependiendo de su potencia- los propietarios estén firmando acuerdos de cesión del suelo con la promesa de unos ingresos fijos frente a la incertidumbre que rodea al campo.

Proyectos que son grandes consumidores de suelo, y también "un nuevo maná", "una vuelta a la especulación", "un pelotazo energético", tal y como definió a este periódico José Vicente Andreu, presidente de Asaja Alicante.

Avalancha

Una avalancha que, de aprobarse, ocuparía terrenos agrícolas y forestales en el entorno de espacios de gran valor como Sierra Escalona, el Hoyo Serrano y la huerta tradicional. De momento, se han tramitado 25 peticiones, lo que supondría una extensión de en torno a mil hectáreas y una potencia total de al menos 535 megavatios.

Solo seis de ellas, cuya tramitación es estatal, ocuparían más de 600 hectáreas y generarían 315 megavatios: "Vega del Segura", con 270 hectáreas en Almoradí y San Miguel; "Itel" (178) y "Bibey" (130) en Torremendo, y "Exelio" (80) en Arneva, a las que se suman "Rojalinda" y "Órbiga".

De las 19 que corresponden a Conselleria -en total 220 megavatios- se han denegado tres: "Lo Vigo", en Los Montesinos (14,8 hectáreas); "San Miguel de Salinas" (7) y "Cascante", que no llegó a salir a información pública, ocupando casi 29 hectáreas al sur de la carretera entre Torremendo y San Miguel, dentro de la Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) y del paisaje protegido de Sierra Escalona.

Asimismo, la Generalitat ha resuelto a favor -la única aprobada hasta ahora- de "Villa de Catral", de la Cooperativa Eléctrica Catralense, que, con una inversión de 1,4 millones de euros y 4.116 placas solares, supone la primera de las tres fases previstas, ocupando una superficie de 37.000 metros cuadrados en el paraje de La Cruz. En su inauguración, a la que acudió el presidente Ximo Puig, se puso el énfasis en que este tipo de proyectos tratan de abaratar la factura de la luz de sus socios de la población de Catral, en un mercado en el que compiten con los grandes fondos de inversión y compañías eléctricas, al igual que les sucede a las otras dos cooperativas que hay en la comarca, la de Callosa de Segura y la de Albatera, cuya propuesta para instalar una planta de 6,6 hectáreas está pendiente de autorización.

A la espera

El resto también está a la espera de la resolución de Conselleria. Seis de ellas en Orihuela. En concreto, tres en la pequeña pedanía de Torremendo, en donde junto con las de competencia estatal suman un total de 462 hectáreas, y dos en La Murada (más de 30 hectáreas), así como las 12 hectáreas de "Pilar I", que el municipio oriolano comparte con San Miguel de Salinas, donde hay proyectadas otras tres de 30 hectáreas.

"Lo Candel" se sitúa en Cox (28 hectáreas), "Parquesolar" en Callosa (5,4), "Lo Capitán" en Almoradí (19) y "Casteles" en Rojales (5,5). Tanto Almoradí como Rojales comparten "La Juliana", de 58 hectáreas.

Impacto ecológico

Colectivos ecologistas y vecinales ven con preocupación esta radiografía, pues "supondría un impacto muy negativo sobre el territorio, el paisaje, la biodiversidad, la conectividad ecológica y la actividad agrícola tradicional", señala Miguel Ángel Pavón, presidente de Amigos de Sierra Escalona (ASE) y vicepresidente de Amigos de los Humedales del Sur de Alicante (AHSA).

Estas dos organizaciones junto con la Asociación de Vecinos de San Miguel de Salinas, que llevan año y medio luchando contra lo que consideran "una implantación insostenible de las energías renovables en la comarca", han presentado alegaciones contra 17 de las 25 plantas solicitadas, y también lo van a hacer con las que se encuentran en exposición pública: "Vega del Segura" y "Casteles".

Pavón explica que "las empresas promotoras se aprovechan, como en el resto de la Comunidad Valenciana, de la ausencia de una planificación territorial que favorezca una implantación sostenible de la energía renovable fotovoltaica, siendo insuficiente el decreto ley autonómico vigente, que incluso se ha flexibilizado para permitir ocupaciones antes excluidas".

En las cubiertas de edificios

A su juicio, "debería primarse la ocupación de cubiertas de edificaciones sobre la del suelo no urbanizable". Sin embargo, lamenta, "la especulación que de nuevo se extiende sobre el suelo no urbanizable, esta vez la del silicio tras la del ladrillo de la pasada burbuja inmobiliaria, no parece tener una respuesta contundente por parte de las administraciones competentes en la protección y ordenación del territorio".

Así, subraya los proyectos que asedian el entorno de Sierra Escalona, hasta 11 proyectos -aún sin autorizar- contra los que han alegado para defender el mosaico agroforestal característico del entorno afectado. No en vano, añade, "la construcción de esas plantas supondría el arranque de miles de almendros y la roturación de zonas forestales en perjuicio del hábitat de campeo y alimentación de distintas especies de aves rapaces protegidas, como el búho real, el águila real o la amenazada águila perdicera, que se encuentra en peligro de extinción".

Por ello, concluye que "hay que luchar contra el cambio climático mediante la implantación de las energías renovables, pero respetando el territorio y el paisaje, el medio natural y agrícola y la biodiversidad de la comarca".

A todo ello se añaden las líneas eléctricas proyectadas para evacuar la energía que generan, que cuando tienen un trazado aéreo introducen "un impacto muy negativo sobre el paisaje, con torres eléctricas de gran altura, y sobre la avifauna, al aumentar el riesgo de colisión y electrocución", continúa.

Esos tendidos, asegura, "ni siquiera respetan el paisaje protegido de Sierra Escalona y su entorno ni espacios forestales valiosos como la Sierra de Benejúzar", en referencia a la planta estatal "Rojalinda", que atraviesa 23 kilómetros de siete municipios de la comarca desde los paneles solares que se sitúan en Murcia. "Un trazado absurdo que afortunadamente está concitando el rechazo de varios ayuntamientos y del propio Consell", concluye.

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