Orihuela ya suena a marcha festera

Las Fiestas de Moros y Cristianos celebran su cincuentenario en la iglesia de sus patronas, las Santas Justa y Rufina, para rendir homenaje a los festeros artífices y presentar dos marchas: la cristiana «Guerreras» y la mora «Beduinos de Uryula»

Celebración en la Iglesia Santas Justa y Rufina

Celebración en la Iglesia Santas Justa y Rufina / Información

Loreto Mármol

Loreto Mármol

La Iglesia Santas Justa y Rufina de Orihuela ha sido el escenario elegido para celebrar la ceremonia del cincuentenario de las Fiestas de Moros y Cristianos de Orihuela, que surgen ligadas a la reconquista de la ciudad a los musulmanes. Fue un hecho trascendental que pasó a formar parte del ideario común y que creó una leyenda oral, la de la Armengola, y una serie de símbolos -como el Oriol y los luceros sobre el castillo- de profundo significado que han permanecido a lo largo de casi ocho siglos, y siguen despertando un sentimiento de identidad y orgullo.

Las primeras referencias remiten al año 1400. Más tarde, estas celebraciones cayeron en desuso, tan solo se mantuvo hasta nuestros días la procesión religiosa de las santas, la misa solemne con el Sermón de la Reconquista y el pasacalles de la Gloriosa Enseña del Oriol. Las fiestas, tal y como se conocen hoy, renacieron en 1974, cuando un grupo de oriolanos decidió que era necesario crear una fiesta que dotara de mayor participación popular y esplendor al Día de la Reconquista. 

Un photocall y una banderola en la puerta del lateral de la iglesia presagiaban lo que se iba a vivir en su interior. La Asociación de Fiestas «Santas Justa y Rufina» ha escogido la casa de sus patronas para este evento, que ha estado lleno de sorpresas con un rico contenido audiovisual y musical que ha sido un homenaje a la Fiesta, recorriendo desde sus inicios hasta la actualidad, pero sobre todo ha sido un tributo a todos aquellos que fueron testigos y artífices de su nacimiento y que todavía hoy, 50 años después, siguen participando. 

Así, se han escuchado algunos testimonios de festeros con los que más de uno de los asistentes se ha sentido identificado, al mismo tiempo que se han proyectado varios vídeos con pregoneros, glosadores, alcaides, embajadores, armengolas y abanderadas infantiles.

Vicente Calderón, fundador de los Contrabandistas, que ha hablado en nombre de los homenajeados

Vicente Calderón, fundador de los Contrabandistas, que ha hablado en nombre de los homenajeados / Información

Pero sobre todo, en la gala ha reinado la música. No en vano, las bandas acompañan de forma omnipresente la Fiesta. Por ello, la Asociación de Fiestas se ha planteado un objetivo a partir de este año: incorporar nuevas piezas para incrementar el patrimonio musical que caracteriza a los desfiles oriolanos. Con ese fin, cada año la Armengola, que este año es Loli Sánchez Mateos, abrirá las entradas mora y cristiana con dos marchas.

Dos nuevas marchas

Se han presentado dos marchas festeras interpretadas por la banda Auxilium: la cristiana «Guerreras», compuesta por Antonio Pujol, y la mora «Beduinos de Uryula», de Antonio Bailén Sarabia en honor a Lucio Sarabia.

También se ha mirado hacia adelante, desvelando el logo del cincuentenario, con el fin de adaptarse a los tiempos de la comunicación digital. La Asociación de Fiestas ha encargado la creación de un moderno logotipo que represente a los festeros, dando una imagen más actual, aunque se mantendrá el tradicional escudo para las ocasiones más formales y los actos institucionales. 

Este nuevo logotipo, que ha creado la agencia NuevecomaNueve en el cincuentenario, reúne las señas de identidad y singularidades y, a la vez, proyecta hacia lo que está por venir.

Por último, el presidente de la asociación, Manolo Ortuño, ha requerido la presencia en el escenario de los expresidentes, Antonio Franco y Antonio Manuel García, finalizando el acto con la imagen de los dos expresidentes fallecidos (F. Tormo de Haro y Domingo Espinosa Albertus) y de su antecesor, el alcalde Pepe Vegara, que no acudió por motivos personales. Todo ello, con el orgullo presente de mantener año tras año tradiciones que representan como pueblo.