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TORREVIEJA

Una cita con los gatos del Hombre del Mar en Torrevieja

Un matrimonio torrevejesense cuida a diario desde hace más de quince años la colonia felina del paseo de las Rocas en el Hombre del Mar

Una cita con los gatos del Hombre del Mar en Torrevieja. Lola y Antonio, una pareja de 79 y 84 años, cuidan a diario desde hace más de quince años a la colonia de gatos del Monumento del Hombre del Mar

D. Pamies

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D. Pamies

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TORREVIEJA

Se les ve a diario, con paso lento pero seguro, enfilar a primera hora de la mañana el vial peatonal que desde la histórica calle torrevejense de Los Pilonicos conduce al paseo de Las Rocas. Es la rutina de Loli y Antonio desde hace más de quince años. Una iniciativa personal convertida en costumbre que mantiene en las mejores condiciones a un grupo de animales callejeros. Su trayecto concluye en el Hombre del Mar, pero antes de llegar ya están saliendo a su encuentro algunos de los gatos que integran la colonia felina controlada de este bello rincón de Torrevieja.

Refugio

Cada día los animales celebran con sus mejores demostraciones de cariño la puntual visita de este matrimonio torrevejense y cada día, Loli García Viudes y Antonio Aracil Ortigosa, acuden para cuidar las condiciones de este privilegiado refugio para los gatos y ofrecerles comida. Raramente fallan aunque a veces los 84 años de él y los 79 de ella les recuerdan que las piernas, con la artrosis y los muchos dolores, están incluso por encima de su voluntad.

Gatos de la colonia del Hombre del Mar sobre su colchón de algas

Gatos de la colonia del Hombre del Mar sobre su colchón de algas / D.Pamies

Fotografiados

Los felinos, que se han convertido en una atracción turística más de la zona y deben ser los más fotografiados de la ciudad, les dan la bienvenida. Saben que estarán acompañados un buen rato. Además de ponerles comida y agua arreglan los pequeños cajones donde se refugian, limpian comederos y bebederos, controlan la buena apariencia física de los animales y mantienen en condiciones de higiene la zona que ocupan entre las rocas que inician el dique de Levante. Van pertrechados con un carro de la compra hasta arriba con kilos de pienso para gatos de todas las variedades, blando y seco, mucha agua, recipientes para dar de comer… Siempre lo compran de la misma gran superficie. Es el que tienen probado que les gusta. Terminada las faenas de mantenimiento la pareja descansa haciendo compañía a los animales.

Control

Loli insiste en que todo se limpia a diario. Los gatos, machos y hembras están esterilizados a tiempo y se desparasitan de forma periódica. Para eso cuentan con la ayuda de los grupos de voluntarios registrados en el Ayuntamiento dedicados al cuidado y control de las colonias callejeras.

Hace unos meses se coló una gata preñada de la vecina y populosa colonia del paseo del dique de Levante, que cuenta con más de media docena de refugios a lo largo de 1.400 metros de la senda. Aunque no es fácil que estos felinos puedan cambiar de territorio la gata finalmente se ha quedado con su camada en el Hombre del Mar.

Pero habitualmente este grupo de felinos está muy controlado -no ocurre igual en otras zonas del municipio-, y los ejemplares presentan un aspecto inmejorable. Bastante más limpio se encuentra este rincón, con un mullido colchón de algas -y yodo- que la impracticable jardinera del Hombre del Mar -en la que por fin el Ayuntamiento está renovando los viejos tablones de madera -llena de basura y excrementos…de bípedos.

Felinos de la colonia del Hombre del Mar

Felinos de la colonia del Hombre del Mar / D. Pamies

Prevenciones

La experiencia de Loli y Antonio resulta evidente en las prevenciones que toman para mantener el sitio en condiciones. Por ejemplo, explica Antonio, las reservas de pienso que se guardan en cajas tienen protección anti asalto de gaviotas, tremendamente audaces en cuestión de buscar comida sin esfuerzo. También deben intentar separar a los gatos de las tórtolas y palomas que se pueden acercar a comer, y alguna puede acabar en garras gatunas, el instinto es el instinto.

Son conscientes de que este voluntariado suyo tan especial no es bien visto por algunos, pero afirman que por regla general la gente les anima y comparte su inquietud por el cuidado de los animales callejeros. Saben que la primera condición que ha de cumplir cualquiera que se acerque a ellos es el respeto en su medio ambiente, que en este caso es urbano. Un respeto que implica ante todo no molestarlos y que a veces supone para Loli y Antonio su principal preocupación con personas que acercan más de la cuenta intentando cogerlos. "Los hay que incluso quieren llevarse algún gato a su casa, pero siempre les decimos que si quieren uno vayan al albergue municipal y adopten uno de los muchos que hay allí", explica Loli.

Tras esta primera parada en la que se puede ver a la pareja descansando, sentada junto al mar, rodeada de la compañía de los gatos, se ocupan de otro grupo que fue desplazado de su lugar habitual por las obras de la zona ocio desde el puerto a las casetas de los hippies. Para este matrimonio torrevejense todos los gatos son iguales. Todos reciben igual atención dentro de sus posibilidades. Tal vez por eso todos responden al nombre de "titos".

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