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Orihuela: inversiones, proyectos y una hoja de ruta para transformar la ciudad

El alcalde, Pepe Vegara, propone un nuevo modelo urbanístico y una defensa del patrimonio como ejes del desarrollo de un municipio que busca equilibrio entre identidad y crecimiento

El alcalde de Orihuela, Pepe Vegara, durante su intervención en el foro.

El alcalde de Orihuela, Pepe Vegara, durante su intervención en el foro. / Héctor Fuentes

Orihuela avanza, aunque no sin obstáculos. El municipio más extenso de la provincia de Alicante —con costa, pedanías rurales, casco histórico y núcleos urbanos dispersos— encara una transformación que va mucho más allá de los discursos. «Orihuela es una ciudad increíble a la que hemos de volver a despertar», con esta declaración de intenciones abrió el alcalde, Pepe Vegara, su intervención en el foro «Proyectando Vega Baja», un encuentro estratégico celebrado en el auditorio de La Lonja donde se discutieron los modelos de ciudad que marcarán el futuro de la comarca. 

Vegara situó a Orihuela en el centro del debate sobre el modelo de ciudad del futuro, sin perder de vista su esencia. Y lo hizo presumiendo de lo que define a su municipio: «Pocas ciudades pueden presumir de tener uno de los museos al aire libre más antiguos y participativos de España, como los Murales de San Isidro, o de custodiar una obra como La tentación de Santo Tomás de Aquino, de Velázquez, la joya de nuestro patrimonio pictórico». A eso se suma un catálogo de bienes patrimoniales: monumentos históricos-artísticos, yacimientos arqueológicos, huerta tradicional y una costa que lidera en banderas azules en la Comunidad Valenciana. 

La intervención del alcalde se convirtió en una especie de hoja de ruta, con diagnóstico, propuestas y, sobre todo, urgencias. Habló de una herida abierta en el patrimonio de la ciudad. «Los esfuerzos precisos deben ir destinados a que la herida deje de supurar primero, sea cerrada después y cicatrice de manera definitiva». Y para eso, propuso un consorcio integrador en el que tengan cabida todas las administraciones, la Iglesia, el sector privado y los agentes sociales. Un organismo que vele por lo que calificó como «el segundo conjunto patrimonial más importante de la Comunidad Valenciana».

Pero Orihuela no es solo su casco histórico. El municipio, uno de los más extensos de España, se enfrenta a una paradoja urbanística: zonas con suelo prácticamente agotado y otras con posibilidades de crecimiento bloqueadas por las actuales normativas. «Nos encontramos con un algoritmo por el que la conselleria acota la edificabilidad, como si todas las partes del municipio respondieran al mismo patrón», denunció Vegara.

Consciente de la complejidad del urbanismo en Orihuela, el alcalde defendió un modelo descentralizado: «Orihuela no puede ser tratada como una ciudad compacta, sino como prácticamente 30 desarrollos urbanísticos diferentes», explicó. Por eso, reclamó a la Generalitat que agilice las modificaciones puntuales del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU), que calificó como «antiguo, obsoleto y alejado de las necesidades reales».

La apuesta de Vegara pasa por impulsar el crecimiento en las pedanías y en las zonas costeras aún no saturadas. Pero también —y especialmente— por frenar el deterioro del centro histórico, una zona que, según advirtió, «está perdiendo vida, empezando por su zona más degradada, la que linda con el Monte de San Miguel, y que corre el riesgo de contagiar a otras partes». Frente a las limitaciones de las administraciones públicas, fue claro: «La colaboración público-privada es un camino necesario. Muchas veces estamos atados de pies y manos». 

Proyecto de futuro

Por otro lado, tras dos años de legislatura el primer edil señala los principales avances. «El día que llegamos al ayuntamiento tuvimos que tomar una decisión: iniciar un proyecto de verdad que cambie estructuralmente la ciudad, que emprenda un camino sin retorno y que mejore la calidad de vida de los oriolanos», explicó el alcalde de Orihuela. Esa decisión se traduce hoy en presupuestos aprobados, en contratos duraderos y en una batería de actuaciones que, según subraya, empiezan ya a ser visibles.

Vegara destacó que «la ciudad empieza a recibir asfalto», con planes de pavimentación en pedanías, en la costa y en el casco urbano. Además, se han programado actuaciones en 30 parques infantiles y está en marcha la renovación de instalaciones deportivas tanto en la ciudad como en los núcleos costeros.

Uno de los retos más inmediatos, según el alcalde, es adaptar los servicios urbanos a las características reales del municipio. «Orihuela es un territorio heterogéneo que necesita respuestas específicas en cada zona», indicó. Para eso, se han activado fondos concretos, como los 100.000 euros destinados a instalar farolas fotovoltaicas en pedanías donde no llega el tendido eléctrico convencional. También antes de final de año está prevista la puesta en marcha del cambio de luminarias en todo el término municipal, una medida que mejorará notablemente la eficiencia energética y reducirá la factura eléctrica.

Vegara defendió la importancia de firmar contratos duraderos que den continuidad a los servicios y reduzcan la dependencia de soluciones temporales o parches administrativos.

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