RECURSOS HÍDRICOS
La subvención del Estado del agua desalada para riego dispara la demanda de la planta de Torrevieja
La planta rebasó su capacidad de generación nominal de 80 hectómetros el pasado año para distribuir 84 y las peticiones de concesiones para riego de la futura ampliación multiplican ya por seis la oferta prevista

Planta desaladora de Torrevieja durante una visita institucional de cargos públicos holandeses / Tony Sevilla
La subvención con la que el Estado financia desde enero de 2023 el agua desalada para riego ha disparado la demanda de producción de agua de la planta de Torrevieja. Por primera vez desde su entrada en funcionamiento, durante el ejercicio de 2024, las instalaciones torrevejenses han sobrepasado su nivel máximo teórico de desalación.
Según los datos de la Confederación Hidrográfica del Segura, recogidos por el Sindicato Central de Regantes del Acueducto Tajo Segura, esta planta que nominalmente puede desalar 80 hectómetros cúbicos anuales distribuyó casi 84 el año pasado. Cuatro más de su máximo.
Una década
La desaladora ha cumplido ahora una década de producción de agua con una aportación al sistema de 441 hectómetros. Mayoritariamente destinada para riego, a excepción de la anualidad de 2017, cuando la sequía impuso la prioridad del abastecimiento urbano y además cerró el trasvase.
Poner el proyecto de la desaladora de Torrevieja en pie no fue sencillo. Su construcción, no exenta de polémicas y fuerte rechazo por parte de empresarios agrícolas y del Partido Popular, se prolongó durante diez años -entre 2004 y 2014-. Costó más de 220 millones de euros y solo ha alcanzado su máximo potencial previsto en la planificación del Programa Agua diez años después.
El repunte actual de la demanda tiene un motivo fundamental: la subvención del agua desalada a los regantes que obtuvieron las concesiones en firme a finales de 2023. La planta desalada, gestionada por la empresa estatal Acuamed, produce agua a un coste de aproximadamente un euro el metro cúbico. El 60 % del total es coste energético.

Panorámica de la planta desaladora de Torrevieja. Al fondo la laguna salinera / Tony Sevilla
Pero las comunidades de regantes del trasvase, que ya conocían el recorte futuro del plan de cuenca del Tajo, arrancaron un acuerdo al Ministerio para la Transición Ecológica para recibirla a 0,40 euros el m3, siendo el 60 % restante la subvención que aporta el Gobierno central. El acuerdo se prolongará hasta 2033 y se vendió como una compensación por los futuros recortes del trasvase.
Producción
Es la primera vez que la planta, que sigue siendo la de mayor envergadura en volumen de producción de Europa, ha rebasado su volumen máximo desde que duplicó su capacidad con la aportación de energía extra de la nueva subestación eléctrica que se puso en marcha en 2018.
La instalación torrevejense ha pasado de un extremo a otro en cuanto a demanda y generación de recursos hídricos. Comenzó a distribuir sus caudales en 2014 a las comunidades de regantes del trasvase Tajo-Segura a través de autorizaciones -concedidas en precario en un primer momento-, de la Confederación Hidrográfica del Segura.

D. Pamies
Su primer año en funcionamiento arrojó una cifra de producción muy modesta, 3,4 hectómetros que hoy parecen irrisorios. En ejercicios posteriores y hasta 2018 su capacidad transformaba en agua dulce algo más de 40 hectómetros de agua del mar, volumen que alcanzó solo un año antes, en 2017, con 44 hectómetros, coincidiendo con una sequía que cerró el trasvase por primera vez desde su puesta en funcionamiento en 1981.
El punto de inflexión en la producción de la desaladora se produjo en 2018, tras la entrada en funcionamiento de una nueva subestación eléctrica que aportó la energía necesaria para que Torrevieja doblara su producción, que aumentó estabilizándose en torno a 65 hectómetros.
Garantías
El ejercicio de 2024 fue el primer año en el que los regantes recibieron el agua con garantía de que estaría subvencionada por el Estado. Los usuarios pagarían 0,3 euros por cada metro cúbico de agua, que finalmente son 0,4 al incorporar otras tasas. La sobredemanda coincide con la subvención que sufraga el Estado, o sea, todos los contribuyentes. Fue, además, el primer año en el que las concesiones a cada una de las comunidades se formalizaron legalmente. Casi el 80 % del agua se destina a las comunidades de regantes murcianas, otro 17 % a las de provincia de Alicante y el 3 % restante a Almería.
Los regantes tienen comprobado que con agua desalada exclusivamente no se puede regar. Tanto por el precio, que pese a la subvención, sigue doblando al agua que llega del trasvase Tajo-Segura, como por sus características. Necesitan de otros recursos como el agua del trasvase, aforos subterráneos, superficiales de la cuenca del Segura o regeneradas de las depuradoras para que compense.
Mientras, la planta desaladora de Torrevieja se encuentra en estos momentos en fase de construcción de una ampliación que le permitirá aumentar su producción 40 hectómetros más, alcanzando los 120. La inversión es de otros 90 millones de euros.
Y de forma paralela, la demanda de agua desalada para riego se ha disparado y ya multiplica por seis la oferta de agua. La Confederación está a punto de resolver la concesión de 20 hectómetros de la ampliación de la misma planta que se destinarán al riego. Los otros veinte se reservan para el abastecimiento urbano.
Urbina: "Con el agua desalada subvencionada nos quieren como súbditos, no como agricultores independientes"
"El agua desalada es un cuento chino", señala Ángel Urbina, presidente de una de las comunidades de base de Riegos de Levante Margen Izquierda y de la Junta de Usuarios del Vinalopó. Urbina considera que la planta de Torrevieja ha servido para varios objetivos según evolucionaba la necesidad del Gobierno. "Al principio era el Plan Agua de Cristina Narbona para sustituir el trasvase del Ebro. Luego fue complementario del trasvase del Tajo, se vio que el déficit estructural se hacía más grande y se complementó además con los pozos de sequía, cuando se reguló el agua que llegaba del acueducto con las reglas de explotación de 2013. Ahora, lo han convertido en la fuente principal de recursos que quieren que sustituya al trasvase", explica. "Te venden la planta directamente como sustitución del Tajo-Segura y si falta agua, pues dos más", ironiza. "Eso nos lleva a que en vez de ser agricultores independientes, dueños de nuestro trabajo y nuestra planificación, pasemos a ser súbditos de los gobiernos que nos subvencionan el agua desalada", remarcó. "Pasamos a depender del gobernante de turno", reiteró. A su juicio, este tipo de agricultura no va a ser rentable ni sostenible y habrá que volver a negociar la subvención en 2033.
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