DEFENSA FRENTE A INUNDACIONES
La CHS rescata el polémico corredor verde de 200 millones para llevar el agua de la rambla de Abanilla al mar
La Confederación presenta a los regantes el cauce de evacuación, junto a los planes de aumento de capacidad del río en Rojales y el azarbe de Hurchillo, y el presidente del organismo de cuenca alerta de que, "si no hay consenso, no haremos nada"

D. Pamies

Seis años después de la catastrófica dana de septiembre de 2019 en la Vega Baja, y casi tres desde que se aprobaran en el nuevo ciclo del plan hidrológico de cuenca del Segura, se han presentado los trabajos avanzados sobre las obras contra inundaciones en la Vega Baja, más allá de los estudios previos de la Confederación Hidrográfica del Segura (CHS).
El presidente de la entidad, Mario Urrea, acompañado del director técnico, Carlos Marco, y el jefe de área de Proyectos y Obras, Sebastián Delgado, anunciaron los avances en inversiones por valor de 500 millones de euros, en una reunión este lunes con los representantes de jueces, síndicos y presidentes de comunidades de regantes tradicionales de la comarca, afectados de lleno por esta actuación. El presidente de la CHS añadió que una vez aprobados definitivamente estos proyectos serán necesarios alrededor de cuatro o cinco años desplegar su ejecución.

Un momento de la reunión en la sede del Juzgado Privativo de Aguas de Orihuela / INFORMACIÓN
Antes de comenzar el encuentro en la sede del Juzgado Privativo de Aguas de Orihuela, Urrea insistió en aclarar dos puntos fundamentales: las obras se plantean para proteger a la población y rebajarán, pero no eliminarán el riesgo. Y ante una inversión de tal envergadura para un proyecto de enorme complejidad técnica que afecta a una comarca altamente antropizada en la que viven 400.000 personas, sin un acuerdo de toda la sociedad "no se llevarán" a cabo las infraestructuras. Sin consenso la CHS no hará nada.
150 metros por segundo
El jefe de área de Proyectos y Obras explicó que se han contemplado cinco alternativas de corredor verde que recogería un máximo de 150 metros por segundo de agua procedente de la rambla de Abanilla - en 2019 bajó con un caudal que superó los mil metros por segundo-. El objetivo es su encauzamiento a lo largo de 26 kilómetros de la margen izquierda del Segura, que comenzaría aproximadamente en el entorno de La Campaneta (Orihuela), donde se recibirían las aguas de la rambla de Abanilla atravesando zonas de regadío tradicional y muchos tramos de la red de riego hasta Dolores, hasta llegar a la desembocadura del cauce viejo del Segura en Guardamar del Segura. El encauzamiento de la rambla de Abanilla entre la AP.--7 en Benferri y Orihuela, pendiente desde hace más de 20 años, queda a expensas de que pueda salir adelante la obra del propio corredor.
De los 200 millones a invertir en el corredor verde, 60 millones de euros se dedicarían al capítulo de expropiaciones y afectaría a 238 hectáreas. Los agricultores podrían seguir cultivando pero productos hortícolas, sin arbolado.
Aunque podría compararse, no sería una duplicación del cauce nuevo del Segura. Se trata de un corredor con una anchura de media de cien metros, sin las motas que delimitan el río y que provocan un importante efecto barrera ahora. El corredor contaría con dos metros de profundidad y solera de tierra en la mayor parte de su recorrido, a excepción de zonas de Dolores en las que habría que realizar cauce de hormigón porque se trata de áreas con un nivel freático del acuífero muy superficial y escasa pendiente.

Efectos del torrente de la sierra de Orihuela y la rambla de Abanilla en El Escorratel / TONY SEVILLA
Polémica
Una de las cuestiones más polémicas a las que se enfrenta la Administración a la hora de emprender este proyecto son las compensaciones por los suelos afectados. Pues bien, el anteproyecto contempla la expropiación de los terrenos y que, además, sea compatible la actividad agrícola por parte de sus actuales propietarios, aunque solo para cultivos hortícolas, no frutales. Si bien no está claro de quién sería la responsabilidad de mantener ese cauce especial.
De los 200 millones a invertir en el corredor verde, 60 millones de euros se dedicarían al capítulo de expropiaciones y afectaría a 238 hectáreas.
Tres lotes
Las obras previstas para la defensa contra avenidas están desglosadas en tres lotes cuya redacción de proyectos se planteó en 2023, en función de un plan director elaborado por la Universitat Politècnica de València y encargado por la CHS, con la urgencia del reciente episodio de la dana de 2019.
Los proyectos se derivan del nuevo ciclo de planificación del Plan Hidrológico del Segura aprobado en enero de 2023 y de los trabajos previos desarrollados tras esa devastadora inundación provocada por el extraordinario episodio de lluvias de la dana que derivó en las inundaciones de Santa María de septiembre de 2019 en la Vega Baja. Es este corredor verde entre La Campaneta (Orihuela) y Guardamar del Segura, el que prevé el aumento de la capacidad del río Segura, en especial en Rojales, y del azarbe de Hurchillo y un tercero que debe resolver el desvío de caudales de la rambla de Abanilla, con presas y zonas de laminación aguas arriba de la rambla de Abanilla- río Chícamo, también con el de la presa de Tabala, el único con proyecto aprobado. En la reunión no se abordó este último lote.
Escepticismo y falta de consenso
La mayor parte de jueces y síndicos de los juzgados de Aguas, sindicatos y comunidades de regantes reunidos la sede del Juzgado de Aguas de Orihuela han asumido la explicación de los técnicos con bastante escepticismo. Además, sin consenso sobre el impacto del corredor entre los propios regantes.
En el encuentro han cuestionado con claridad la solución del corredor ecológico los representantes del juzgado de Aguas de Orihuela, los de San Felipe Neri (Crevillent), Dolores y San Fulgencio, que muy pronto han señalado que esos trabajos técnicos no tienen en cuenta la realidad sobre el terreno. Y han acusado a la CHS de plantear el proyecto para evitar las inundaciones en Murcia, no en la Vega Baja.
El corredor, del que se trasladaron ya algunos detalles cuando fueron adjudicados los anteproyectos a principios de 2023, también ha generado el rechazo de plano de ayuntamientos como los de Orihuela y Dolores, porque siempre se percibe este tipo de soluciones como una vía para emplear a la Vega Baja como "sumidero" de la Región de Murcia, en vez de plantear una alternativa para evitar que llegue más agua a la comarca.
La propuesta muy difícil de sacar adelante. En 2023 el Gobierno, en la antesala de las elecciones municipales y autonómicas aseguró que la iba a descartar. Pero no ha sido así.
Hurchillo y Rojales
El otro anteproyecto que se presentó en la reunión contempla recrecer el cauce del azarbe de Hurchillo para que pueda asumir el desagüe de la futura presa de Tabala en Beniel y la margen izquierda del río Segura y su objetivo sería evitar la inundación de una amplia zona comprendida entre Correntías y Molins. Además, está previsto el recrecimiento del propio cauce del río, pero a través de medidas como ampliar sus actuales motas a buena parte de los meandros descartados por el encauzamiento en los años 90, lo que daría mayor capacidad de laminación de las aguas y sobre todo plantea una solución al embudo del Segura a su paso por Rojales. En este punto hay dos alternativas. Un cauce bypass que solo se active en caso de avenida y con trazado al norte del casco urbano de Rojales y Los Palacios (Formentera del Segura), o la duplicación soterrada del actual cauce urbano en el malecón, mientras que se descarta la reubicación del puente.
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