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TORREVIEJA

El Ayuntamiento de Torrevieja solicita al Consell la declaración de BIC inmaterial para el canto de habaneras y la artesanía salinera

El PP rechaza la propuesta del PSOE en el pleno de proteger el canal histórico del Acequión del siglo XV

D. Pamies

D. Pamies

TORREVIEJA

Torrevieja ha iniciado los trámites para declarar Bien de Interés Cultural Inmaterial dos manifestaciones locales: el canto coral de la habanera y la artesanía salinera. Ambas surgieron en el siglo XIX y están vinculadas históricamente al comercio marítimo con Cuba y a la explotación de las salinas. La solicitud remitida con dos amplios informes por el área de Cultura está en trámite en la Generalitat Valenciana.

Los informes técnicos subrayan que ambas tradiciones están en riesgo, en especial la artesanía salinera, por el envejecimiento de sus practicantes y la falta de transmisión intergeneracional, lo que justifica una intervención formal de salvaguarda. La iniciativa busca como objetivo final la declaración de Patrimonio Inmaterial de la Humanidad para ambas manifestaciones culturales, primer anuncio que hizo el alcalde de Torrevieja, Eduardo Dolón, sin conocer que requería una tramitación por fases.

¿Son Bien de Relevancia Local?

La Administración autonómica especificó que la declaración de un bien como patrimonio inmaterial de la humanidad requiere una tramitación por fases. Desde la declaración de Bien de Relevancia Local, que el Ayuntamiento ya ha tramitado, según el concejal de Cultura, Antonio Quesada, pasando por el BIC (o Bien de Interés Cultural), para después intentar la declaración de Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, un nivel de reconocimiento del que, como ejemplo, goza el Misteri d´Elx.

La declaración de la artesanía salinera y del canto de la habanera como bienes de relevancia local no han pasado, sin embargo, por pleno. Tampoco figuran ninguno de los dos elementos en la sección quinta del Inventario General del Patrimonio Cultural Valenciano correspondiente a los bienes inmateriales de relevancia local.

Taller de uno de los artesanos salineros

Taller de uno de los artesanos salineros / TONY SEVILLA

Comercio de cabotaje

Sobre el valor cultural del canto de la habanera la solicitud señala que llegó a Torrevieja a través de los viajes comerciales de marineros locales a Cuba, donde entraron en contacto con este género musical, ya popular en La Habana desde mediados del siglo XIX. A diferencia de otras localidades donde la habanera se interpreta en solitario o en dúo, dice el informe, en Torrevieja adquirió una identidad propia al adoptar el formato coral.

En 1955 se creó en la ciudad el Certamen Internacional de Habaneras y Polifonía, que se celebra cada julio en las Eras de la Sal -espacio vinculado históricamente a la carga de sal para su exportación, que también carece de protección patrimonial- . El Certamen fue declarado en 1994 de Interés Turístico Internacional. Es la muestra de canto más antigua del género y reúne coros de los cinco continentes. Aunque Torrevieja cuenta con una red de agrupaciones corales y es el único municipio del Estado con una concejalía dedicada exclusivamente a las Habaneras, los informes señalan que la transmisión intergeneracional se ha debilitado.

La media de edad de los practicantes es alta, y las nuevas generaciones, especialmente entre la población no originaria -mayoritaria en el municipio-, no se identifican con la tradición. Los testimonios recogidos indican que hace unas décadas, la habanera era habitual en celebraciones familiares, rondas y serenatas, pero hoy su práctica se limita casi exclusivamente al ámbito coral organizado.

Miguel López muestra una de las piezas de artesanía salinera en la laguna de Torrevieja

Miguel López muestra una de las piezas de artesanía salinera en la laguna de Torrevieja / TONY SEVILLA

La propuesta de declaración incluye medidas como la creación de programas de sensibilización en centros educativos, la elaboración de una base de datos de corales y asociaciones vinculadas, la colaboración con universidades para su estudio, el hermanamiento con otras localidades habaneristas -como Totana o Mayorga de Campos-, y la evaluación de la posible catalogación de las Eras de la Sal como bien inmueble asociado, en coherencia con el vínculo material e inmaterial entre el canto y la actividad salinera.

Artesanía salinera

La artesanía salinera, por su parte, consiste en la elaboración de maquetas -principalmente de barcos- recubiertas de sal natural cristalizada en la laguna de Torrevieja. Esta técnica es posible gracias al sistema de extracción en húmedo, único en Europa, que mantiene una salinidad constante (~27,5º Baumé) y permite el cuaje controlado de la sal sobre determinadas estructuras materiales de superficie porosa.

El proceso exige conocimientos empíricos: los artesanos deben reconocer las condiciones óptimas de viento (levante), salinidad y marea, y manipular las piezas durante 48 horas en varias fases para lograr una cristalización homogénea. Las primeras referencias escritas datan de 1883, en una crónica del periódico El Constitucional Dinástico que describe un gabinete forrado íntegramente en sal en la casa del administrador de las salinas, y de 1887, con un anuncio de venta de barcos de sal en una tienda de la calle Progreso (hoy Canónigo Torres). Tradicionalmente, los artesanos eran trabajadores de las salinas que complementaban su ingreso con esta actividad. Hoy solo quedan dos en activo -Miguel Pérez y Manuel Sala-, ambos jubilados y reconocidos con el Premio Diego Ramírez en 2019.

Escuela municipal y talleres

Aunque existen talleres en centros escolares (CEIP Cuba, CEIP Inmaculada) y una Escuela Municipal de Artesanía Salinera, no se transmite el conocimiento esencial: el acceso a la laguna y la experiencia directa en el cuaje, que depende de permisos de la empresa Salins du Midi, actual gestora de la industria salinera. Los informes subrayan que los alumnos aprenden a construir maquetas, pero no a gestionar el proceso de cristalización, que exige familiaridad con el entorno lagunar y autorización para operar en su interior. La propuesta de declaración busca, además del reconocimiento formal, la creación de una figura de artesano remunerado mediante un convenio entre Ayuntamiento, empresa salinera, Parque Natural y Ministerio de Cultura, así como el refuerzo de la escuela con acceso real a las salinas durante la campaña de cristalización, para que los futuros artesanos adquieran las competencias completas, no solo las parciales. También se propone impulsar la investigación y la difusión en colaboración con la Asociación Cultural Ars Creatio y la Universidad de Alicante, que ya han producido material documental, como el cortometraje Artesanos de la Sal.

Aval institucional

Ambas solicitudes cuentan con aval institucional -el Instituto Municipal de Cultura ha aprobado por unanimidad la incoación-, y el respaldo de colectivos locales, incluidas asociaciones culturales y centros educativos que han presentado instancias de apoyo. Los informes insisten en que la finalidad no es meramente honorífica: se trata de activar los mecanismos legales previstos en la Ley 4/1998 del Patrimonio Cultural Valenciano y en el Plan Nacional de Salvaguarda del Patrimonio Inmaterial para garantizar la viabilidad de estas prácticas. La habanera y la artesanía salinera comparten más que un origen histórico: están ligadas al mismo entorno -las salinas y el puerto-, a las mismas dinámicas sociales -el comercio, la navegación, la transmisión oral- y al mismo riesgo de desaparición si no se intervienen con medidas concretas, sostenidas y coordinadas. Su declaración como bienes inmateriales no es un punto de llegada, sino el primer paso de un itinerario de salvaguarda que exige compromiso institucional, participación comunitaria y acceso real a los espacios donde estas tradiciones aún pueden vivirse, no solo recordarse.

El PP tumba la propuesta del PSOE para proteger el Acequión del siglo XV

El Partido Popular rechazó ayer la propuesta del PSOE en la oposición para que se proteja desde el punto de vista patrimonial el antiguo canal del Acequión. Un ejemplo singular de arqueología industrial, todavía hoy en uso de forma puntual, y que conecta el mar con la laguna de Torrevieja. Se construyó en la segunda mitad del siglo XV y solo dispone de una protección genérica en el Plan General local. El encargado de defender el rechazo fue el concejal Federico Alarcón quien aseguró que el hecho de que el canal esté incluido en el dominio público marítimo-terrestre de Costas dificulta su protección. Sin embargo, la portavoz socialista, Bárbara Soler, indicó que precisamente ese dominio público puede facilitar esa protección y apuntó a que el equipo de gobierno, como ha hecho en otras intervenciones, prefiere actuar en las zonas susceptibles de ser protegidas antes de protegerlas para no tener restricciones a la hora de sacar adelante sus proyectos. Algo que está ocurriendo en estos momentos en el muelle Mínguez -donde se consintió cegar el cantil a la bahía con una solera de hormigón de una marina deportiva o en las Eras de la Sal, donde el proyecto, de momento, no contempla la protección de este conjunto arquitectónico construido en el último tercio del siglo XVIII -que el Ayuntamiento llama histórico-, ni siquiera como un Bien de Relevancia Local.

En esta ocasión la propuesta logró el respaldo de los dos concejales de Vox y el edil de Sueña Torrevieja. Y el PP se quedó "solo", aunque cuenta con una mayoría absoluta muy holgada, en el rechazo.

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