GUARDAMAR DEL SEGURA
Nuevos trabajadores para la pesca
Cruz Roja de Guardamar del Segura ha completado una iniciativa pionera de formación para migrantes solicitantes de asilo a los que se prepara para ser marineros y pescadores

Algunos de los solicitantes de asilo que han culminado el curso de formación para trabajar en pesqueros en una imagen captada en el puerto de Guardamar del Segura / D. Pamies

Trabajarán mayoritariamente en la Cofradía de Pescadores de Santa Pola y hoy por hoy son la principal garantía de relevo generacional en las faenas de la mar. Ese es uno de los principales objetivos de un especial programa de formación marítimo-pesquera que organizado por Cruz Roja y la Dirección Provincial del Instituto Social de la Marina se lleva a cabo en la Casa del Mar de Alicante. Su desarrollo se realiza en colaboración con el Centro Integrado Público de Formación Profesional Politécnico Marítimo Pesquero del Mediterráneo, que imparte los cursos para la obtención del título de Marinero Pescador. En ellos participan activamente, además, las cofradías de pescadores de Santa Pola, Guardamar y Torrevieja, que desde hace años arrastran un importante déficit estructural de trabajadores en el sector.

Un momento de la formación de los alumnos en la profesión de marinero pescador que demandan las Cofradías / INFORMACIÓN
Empleabilidad
Esta iniciativa de empleabilidad para personas migrantes usuarias de programas de Protección Internacional y Ayuda Humanitaria viene impulsada Cruz Roja-Alicante y Cruz Roja-Guardamar, una experiencia piloto que se ha intentado en otros territorios aunque ha sido en tierras alicantinas donde se han dado las condiciones para que esto saliera adelante. «Hemos tenido la suerte de colaborar con las cofradías y con el Instituto Social de la Marina», explican Mari Carmen López Castillo y Sheila Villar, coordinadora del programa de Refugiados y responsable del programa de Empleo, respectivamente en Cruz Roja Guardamar del Segura.

Algunos de los migrantes que han completado el curso junto a las responsables del proyecto de Cruz Roja de Guardamar del Segura, Sheila Villar y Mari Carmen López Castillo / D. Pamies
La búsqueda de personal marinero especializado para cubrir los puestos necesarios tanto en embarcaciones de pesca artesanal como en aquellas dedicadas a la pesca de cerco y arrastre, centró el interés de Cruz Roja para ofrecer oportunidades laborales en el sector a personas del programa de Protección Internacional. Muchos de ellos provienen de países donde la pesca es un oficio que desempeñan y conocen, personalmente o por proximidad. En Senegal, por ejemplo, la pesca marítima continúa siendo una de las primeras fuentes de divisas del país y su peso económico representa un 2,8 del PIB. La iniciativa contempla la formación reglada que exige el Instituto Marítimo Pesquero y la posterior empleabilidad en las Cofradías alicantinas que participan en el programa.
Protección internacional
En total han sido 19 alumnos, 14 de ellos del programa de solicitantes de Protección Internacional. Algunos han llegado por aeropuerto, otros por la costa y «luego las circunstancias de cada persona son propias, pero todas les llevan a solicitar asilo», recuerda López Castillo. Es en ese contexto y hasta que se resuelva su solicitud donde nace este proyecto. La motivación de la formación la determinó el reclamo de cofradías como la de Santa Pola, que demanda el 80 % de las plazas que salen de este cursos. Sin vocaciones jóvenes para enrolarse en sus pesqueros ven en ellos posibilidad de contratación. «Todas las personas que han hecho el curso tienen permiso de trabajo en vigor», subraya.

Formación impartida en el Instituto Social de la Marina en Alicante / INFORMACIÓN
Junto a varios alumnos españoles hay algún ruso, de Venezuela o de Senegal. «Acá a Guardamar llegué hace seis meses, pero en España llevo diez meses y medio. La experiencia con la Cruz Roja muy buena y acá estamos con lo del curso de la pesca. Siempre me ha gustado la pesca», señala uno de ellos, de 35 años. «Yo vine aquí por trabajar, mis familiares quedaron en Senegal. Vine aquí por trabajar en la mar, porque también allí, en la costa, todos trabajan en la mar», explica otro de los alumnos mientras enseña en el móvil imágenes de la faena pesquera en su país.
Tradición pesquera
Algunos proceden de lugares de tradición pesquera artesanal y en el curso les enseñan las técnicas específicas que encuentran a bordo de las embarcaciones mecanizadas españolas. Eluden hablar de las circunstancias en la que se produjo la salida de sus países de origen y solo expresan su agradecimiento por la oportunidad de aprender con el curso y poder trabajar. «Viven en la inmediatez. Su objetivo es trabajar y conseguir dinero para enviar a casa». Su proceso de adaptación, sin embargo, no es sencillo. La realidad que encuentran en Europa no es la de sus expectativas. En Cruz Roja cuando cumplen ciertos plazos y empiezan a manejarse con el español, hay un servicio de empleo que les ayuda a la formación», explica la coordinadora.
La iniciativa pionera de marinero pescador se completa en Guardamar con otros cursos de formación en auxiliar de cocina, fontanería, mantenimiento y hostelería. Cruz Roja ofrece herramientas y recursos para que estos migrantes, siempre con una situación personal que explica su petición de asilo, puedan ser autónomos. Les facilitan el camino para que progresen en su integración, «desde lo más básico que es el idioma hasta costumbres o entender una nómina», señala Sheila Villar. También han de cumplir unos requisitos.

Cruz Roja ha desarrollado el programa de formación pionero / D. Pamies
El idioma
El primer corte es el del idioma, sin entender no se pueden formar. También es importante la motivación para empezar y terminar el curso y, por supuesto tener determinadas capacidades que en el caso de la pesca pasan obligatoriamente por saber nadar. Muchas de las personas que llegan en patera no saben. El periodo formativo comenzó el pasado mes de octubre y previo a su iniciación todos los alumnos inscritos hubieron de aprobar la prueba de flotabilidad, realizada en colaboración con equipos de Salvamento Marítimo. Las clases son diarias. «Esto no hubiera sido posible sin la mediación del Instituto Social de la Marina, ha sido un pilar fuerte y le ha dado el empuje necesario para que este curso llegue a buen puerto», explica Villar. «Los profesores hacen énfasis una y otra vez para que todos entendamos. Hemos tenido muy buenos profesores», apunta otro de los alumnos con acento latino. «De momento hay gente que ya está trabajando, que se han ido a Galicia. Y entre ellos, hay algunos que les falta el último curso, ese pasito para ya poder trabajar».
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