Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

"Estamos helados de frío": en clase y con el abrigo puesto en el colegio Playas de Orihuela

Grito de auxilio de la comunidad educativa ante la inacción del Ayuntamiento para arreglar la caldera rota desde marzo del año pasado en un centro con más de 700 alumnos

En el polo opuesto, el calor extremo en las aulas generó protestas al inicio del curso

Estudiantes del IES Miguel Hernández protestan, tras los mareos sufridos por las altas temperaturas, y urgen aire acondicionado en las clases / Alex Domínguez

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Loreto Mármol

Loreto Mármol

"Estamos helados de frío", dice una maestra del colegio Playas de Orihuela, uno de los tres centros educativos de Infantil y Primaria que hay en el litoral oriolano. Sus más de 700 alumnos ni se quitan los abrigos en clase. La caldera de la escuela arrastra problemas desde marzo del año pasado, dejando sin calefacción a una parte del centro educativo. Ahora es peor porque desde el mes pasado no entra gas, por lo que el frío afecta ya a cada rincón.

Si el inicio del curso escolar estuvo marcado por las altas temperaturas y la falta de aire acondicionado, la llegada del frío evidencia las mismas circunstancias a la inversa, lo que se traduce en estrés térmico que padece tanto el alumnado como el equipo docente.

Alumnos con abrigos en un colegio de la provincia

Alumnos con abrigos en un colegio de la provincia / Áxel Álvarez

Ante las reiteradas quejas por las bajas temperaturas en las aulas durante el invierno y por el calor extremo en los meses de septiembre y junio, la Asociación de Familias del Alumnado (AFA) ha solicitado varios presupuestos para realizar un informe técnico de temperaturas.

A mediados de septiembre, ya pidió, con el apoyo de la dirección del centro, un técnico de Comisiones Obreras para medir oficialmente las temperaturas, pero justo en ese periodo se registró un descenso puntual del termómetro, lo que dificultó obtener datos representativos. Por entonces, el propio centro ya había enviado varias instancias al Ayuntamiento para alertar de la situación, sin que se recibiera respuesta alguna.

La AFA también trasladó al centro y a las autoridades diversas propuestas para mitigar el calor, entre ellas la instalación de aires acondicionados portátiles. Sin embargo, fueron rechazadas al tratarse de aparatos que requieren un consumo eléctrico adicional y no estar permitidos en las aulas. Así, los últimos coletazos del calor se intentaron paliar únicamente con uno o dos ventiladores por aula, "medidas claramente insuficientes", señalan las mismas fuentes.

Instancias ante el Ayuntamiento

El equipo directivo, por su parte, ha solicitado en varias ocasiones a la Administración local la instalación de aires acondicionados, sin que haya respondido ni se haya pronunciado al respecto, insiste un docente, que recalca al mismo tiempo que "somos la única institución pública que carece de ello", en un edificio que está al sol todo el día y que solo se ventila con puertas y ventanas, con ratios de 25 alumnos por aula, una masificación, por otro lado, que ya causó protestas en septiembre del año pasado. "El problema de la falta de una adecuada climatización no es del colegio, sino de quien no nos dota de aquello que necesitamos y solicitamos todos los cursos, en este caso el Ayuntamiento de Orihuela", concluye.

Protesta en el Playas de Orihuela por la masificación en sus aulas

Protesta en el Playas de Orihuela por la masificación en sus aulas / Información

En la práctica, explican desde la AFA, la única alternativa que queda a las familias es la presentación masiva de instancias ante el Consistorio, denunciando las condiciones térmicas que soportan los menores. 

Las familias insisten en que el primer y el último mes del curso escolar resultan especialmente difíciles para el alumnado, y por extensión para el profesorado, debido a la falta de climatización adecuada frente al calor, a lo que se suma el problema con la calefacción, que sigue pendiente de reparación desde el curso anterior.

Hoy hay una reunión del consejo escolar para abordar este asunto, mientras siguen a la espera de que el Ayuntamiento envíe a un técnico para la reparación de la caldera.

Estas condiciones pasan factura no solo en la salud, sino también en el aprendizaje, generando, además, una desigualdad educativa, ya que hay colegios que cuentan con sistemas de climatización y otros que no, y eso marca una diferencia clara en las condiciones de aprendizaje.

Polo opuesto: el calor extremo

Colegios e institutos de la provincia de Alicante registraron al comienzo del curso, con calor hasta bien entrado octubre, mareos, e incluso una lipotimia que hizo necesario el traslado de una alumna al hospital. Con clases de una veintena y una treintena de alumnos convertidas en hornos a más de 30 grados emergieron las protestas educativas. La normativa de seguridad y salud laboral establece un límite máximo de 27°C en las aulas. 

Hasta la Asociación de Pediatría de la provincia de Alicante advirtió del impacto negativo que supone para la salud y el rendimiento de los escolares permanecer en aulas con estas condiciones. Trabajar a altas temperaturas dificulta la atención, la concentración y, en consecuencia, el aprendizaje. Además del bajo rendimiento académico, los niños y adolescentes sufren irritabilidad, mal humor y, en los más pequeños, un aumento de las rabietas.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents