Lo que queda de Ribera Salud: el Consell no prevé ningún control adicional a la concesionaria en el Vinalopó tras el escándalo en Madrid
Desde la Conselleria aseguran que los audios del CEO, Pablo Gallart, son “un tema del hospital de Torrejón que no afecta para nada a la Comunitat” y se remiten a las auditorías ordinarias
Desde Compromís hablan de prácticas para maximizar el beneficio que "ponen en peligro la salud" y el PSPV critica la opacidad

Manifiesto de Día Mundial de la Esclerosis Múltiple en el Hospital Universitario del Vinalopó / Matías Segarra

Un caso aislado. Es lo que desde la Conselleria de Sanidad aseguran que son los audios del CEO de Ribera Salud sobre el Hospital de Torrejón (Madrid) en los que habla de subir las listas de espera a costa de realizar menos intervenciones y rechazar pacientes o procesos no rentables para aumentar el beneficio. Fuentes del departamento que dirige Marciano Gómez aseguran que se trata “de un tema del Hospital de Torrejón que no afecta para nada a la Comunitat Valenciana”.
En la Comunitat Valenciana, persiste una de las concesiones del llamado modelo Alzira -gestión privada de hospitales públicos-, la que ostenta precisamente Ribera Salud en el departamento sanitario del Vinalopó. Aun así, desde la Conselleria no prevén medidas adicionales de control o de inspección para garantizar que no ocurra algo similar a lo desvelado en Torrejón. Aseguran que ya se realizan de forma periódica y “constante” auditorías de control de indicadores. Además, apuntan a que las listas de espera en todos los hospitales públicos de la Comunitat Valenciana se publican en las webs oficiales, y apuntan a que existe transparencia.
Es la única concesión que gestiona en la actualidad Ribera Salud en territorio valenciano, aunque llegó a tener también la gestión de los hospitales y departamentos de salud de Alzira, Torrevieja, Manises y Dénia. El de Manises es un caso algo particular porque fue adjudicado en 2006 al consorcio Sanitas-Ribera Salud, aunque desde 2012 fue gestionado únicamente por la primera de estas dos empresas tras la venta por parte de Ribera de su participación accionarial.
El departamento del Vinalopó, último reducto del modelo Alzira
Aunque tiene un hospital privado en València -el Ribera Imske- y un par de clínicas en la provincia, la última concesión restante de las que gestiona Ribera Salud, la del departamento de salud del Vinalopó, tenía que terminar en mayo de 2025, pero finalmente no ha sido así. El contrato de concesión administrativa permitía una prórroga de cinco años, que el conseller de Sanidad, Marciano Gómez, firmó el 30 de mayo con responsables de la empresa. Dijo apoyarse en auditorías que certificaban que se cumplían con unos estándares de calidad asistencial, pero desde Compromís critican que esos indicadores nunca se han hecho públicos. Añaden que ni siquiera habría sido obligatorio certificar esa supuesta mayor eficiencia, porque el contrato no exigía nada más para prorrogarse que el acuerdo de las partes.
La empresa que gestiona este departamento, último reducto del modelo Alzira en la Comunitat Valenciana, cobra por una parte en función de la población incluida en el departamento sanitario. Se calcula que son entre 150.000 y 155.000 personas, por cada una de las cuales el gobierno valenciano paga a Ribera Salud una cuantía, cápita o canon. Fuentes del PSPV critican la opacidad en torno a los datos, pero cifran esa cantidad entre 900 y 1000 euros por paciente. Al menos, así era este dato hace dos años, aunque fuentes socialistas explican que puede que se haya actualizado. Desde Compromís apuntan a que, en la prórroga, esa cuota ha crecido en 1,5 puntos.

Ampliación del área de hemodiálisis en el Hospital del Vinalopó de Elche / AXEL ALVAREZ
Pero, además de por la población que atiende el departamento, la concesionaria también cobra por los pacientes que son derivados al departamento del Vinalopó desde otras áreas sanitarias, ya sea para cirugías o diagnósticos por imagen, entre otras cosas. Las derivaciones las contempla el plan de choque contra las listas de espera, por el que se envían a la sanidad privada todas aquellas intervenciones que acumulan una espera larga en la pública, según la Conselleria, para descongestionar el sistema sanitario público. En general, Sanidad ha duplicado su gasto en la privada en dos años tras eliminar el plan de choque en la pública: el importe ascendía en noviembre a 48 millones de euros con la última modificación presupuestaria de la partida para compensar "prestaciones externas". En diciembre, se ha aprobado otra ampliación de crédito de cinco millones de euros para estas derivaciones.
En concreto, en el departamento de salud del Vinalopó se reciben pacientes de otros departamentos de salud. Hace alrededor de un año que se cerró la cirugía cardiaca de La Ribera y, denuncian desde Compromís, gran parte de estas intervenciones se están atendiendo en el Vinalopó, con el correspondiente ingreso para Ribera Salud.
Compromís denuncia prácticas peligrosas en el Vinalopó
El diputado de Compromís Carles Esteve ve peligro en algunas prácticas en el Hospital del Vinalopó que “ponen en peligro a los pacientes para aumentar el negocio de Ribera Salud”. En un comunicado, el diputado ha explicado que, desde hace unas semanas, el tiempo de recuperación de los pacientes después de una cirugía cardíaca se ha reducido “drásticamente”. En concreto, ha detallado que la recomendación es esperar uno o dos días en UCI para garantizar una recuperación correcta y evitar complicaciones. “En muchos casos ahora en el Hospital del Vinalopó, este tiempo de espera no llega a las 18 horas para poder utilizar los quirófanos más rápidamente”, ha denunciado.
Asimismo, Esteve destaca que se están priorizando desde hace meses las operaciones de cirugía cardíaca que son más rentables. Si una válvula artificial puede costar entre 60.000 y 90.000 euros, y si es una válvula de cerdo hasta 160.000 euros por cirugía, el diputado calcula que Ribera Salud puede estar ganando, solo con estas derivaciones, “cuatro o cinco millones cada año”. “Siempre se prioriza a los pacientes que llegan de otros hospitales porque Ribera Salud gana más, los cobra a la Generalitat aparte al no estar incluidos en el concierto”, denuncia.
“Los testimonios directos de médicos, enfermeros y personal auxiliar explican la misma línea, como la empresa les obliga a adoptar a diario medidas que aumentan los beneficios en detrimento de la calidad asistencial”, ha reprochado, y por eso desde Compromís han exigido la anulación de la prórroga concedida por el Consell a Ribera Salud y la reversión a gestión 100% pública del Hospital del Vinalopó.
"Lo que nos preocupa es exclusivamente el paciente".
El portavoz del Consell, Miguel Barrachina, ha asegurado que el gobierno valenciano "desconoce" cómo opera Ribera Salud en Madrid, por lo que ha rechazado "hacer comparaciones" con el Hospital del Vinalopó, también gestionado por este grupo sanitario. En cualquier caso, ha garantizado que hay "una situación de vigilancia constante y permanente" del sistema sanitario en la Comunitat.
Así lo ha dicho en su primera rueda de prensa como portavoz del Consell. Según ha afirmado, "cuando una prestación sanitaria podía mejorarse de forma pública", la Generalitat ha decidido "recuperar ese ámbito sanitario". "Lo que nos preocupa es exclusivamente el paciente", ha añadido. También ha aprovechado para defender a Marciano Gómez, como "un espectacular conseller de Sanidad" y destacar que continúa en estas funciones tras la remodelación del Consell. "Es imposible sacar más rendimiento de la sanidad pública valenciana con menos financiación", ha concluido.
Por su parte, la delegada del Gobierno en la Comunitat Valenciana, Pilar Bernabé, ha lamentado este jueves los "audios bochornosos" del CEO de Ribera Salud y ha criticado que "otra vez volvemos a ver que el modelo de Madrid es el ejemplo a seguir por el Partido Popular de la Comunidad Valenciana".
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