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TORREVIEJA

El colegio Cuba de Torrevieja enseña a unir corazones

Mucho más que ir a clase, más que las matemáticas, la lengua o el inglés, los alumnos y alumnas del colegio público Cuba de Torrevieja aprenden durante este curso una de las asignaturas más importantes para su formación: el respeto y el cariño hacia los mayores

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D. Pamies

D. Pamies

TORREVIEJA

Mucho más que ir a clase, más que las matemáticas, la lengua o el inglés, los alumnos y alumnas del colegio público Cuba de Torrevieja aprenden durante este curso una de las asignaturas más importantes para su formación: el respeto y el cariño hacia los mayores. Desde el pasado mes de octubre, todos los miércoles, los grupos de sexto curso abandonan por un buen rato el centro escolar y se trasladan a la residencia de mayores Maestro Francisco Casanovas Tallardá, para compartir con los residentes un tiempo especial de aprendizaje: el de la vida.

Ilusión

"Lo que comenzó como una iniciativa cargada de ilusión se ha convertido ya en un espacio de encuentro que alumnos y mayores esperan con entusiasmo semana tras semana", explica Ana María Torres, directora de este veterano colegio torrevejense de Infantil y Primaria. La actividad, programada con continuidad a lo largo de todo el curso académico, se inscribe en el marco de un programa educativo que desde el propio centro califican como "humano y transformador".

"Su nombre, Corazones Unidos, refleja a la perfección el espíritu que lo impulsa: tender puentes entre generaciones, aprender los unos de los otros y construir vínculos que perduren en el tiempo", señala Torres, una dinámica intergeneracional con beneficios en dos direcciones que tiene en el contacto personal y en las historias de vida de mayores y pequeños el principal objetivo de cada encuentro. La proximidad de la residencia, una de las más grandes de la comarca con más de 140 usuarios, al propio centro escolar facilita los desplazamientos para cada visita y los escolares van a pasar un rato a la casa de los abuelos y las abuelas.

Una alumna del Colegio Cuba de Torrevieja junto a una residente del centro de mayores "Francisco Casanovas" en una de las jornadas de talleres y actividades

Una alumna del Colegio Cuba de Torrevieja junto a una residente del centro de mayores "Francisco Casanovas" en una de las jornadas de talleres y actividades / INFORMACIÓN

Aprender compartiendo vida

El tiempo que los escolares comparten en el espacio vital de los residentes es producto de una cuidada planificación por parte del profesorado e incluye un amplio abanico de actividades en las que prima el componente lúdico "para fomentar la convivencia, la creatividad y la empatía".

"La primera sesión estuvo centrada en conocernos mejor, mediante preguntas sencillas que dieron pie a conversaciones profundas, risas y descubrimientos inesperados", explica la directora del Cuba.

Tras estos primeros encuentros, sin embargo, el programa se fue afianzando a medida que fluía la relación entre unos y otros y comenzaban a establecerse vínculos. Los chavales llevan también cada celebración escolar a esta residencia pública de mayores. En Halloween se unieron para pintar caretas y crear sus propias caracterizaciones, que tuvieron oportunidad de lucir en una fiesta donde no faltó el baile, un karaoke y bizcocho casero.

Un momento de las actividades de los alumnos de sexto del Colegio Cuba, personal de la residencia pública de Torrevieja y profesores

Un momento de las actividades de los alumnos de sexto del Colegio Cuba, personal de la residencia pública de Torrevieja y profesores / INFORMACIÓN

Arte

"El arte también ha tenido su protagonismo con un taller de pintura, en el que ambos grupos trabajaron codo con codo creando obras que, en los próximos meses, se espera exponer en el Casino de Torrevieja como muestra del talento y la conexión entre generaciones", comenta Torres. Otra de las jornadas estuvo dedicada a los juegos de mesa de siempre, como la oca y el parchís, y reunió en torno al tablero recuerdos de infancia de unos y nuevas propuestas para pasar el tiempo para los escolares "menos digitales pero igual —o más— divertidas", y la más reciente "ha sido un taller de cerámica centrado en la Navidad, en el que alumnos y residentes han creado juntos adornos navideños. Árboles, estrellas y figuras festivas que han ido tomando forma entre conversaciones y risas". Ese es el principal objetivo.

Un equipo que hace posible la magia

Desde el colegio Cuba explican que el proyecto de Corazones Unidos es resultado del esfuerzo conjunto de un equipo docente especialmente comprometido con la educación y el bienestar emocional de alumnos y mayores. Además de su directora, en el mismo participan las tutoras de sexto curso, Marta Sánchez y Lucía Payá; una maestra de infantil, Mónica Prieto; una maestra de Primaria, Celia Riera y las maestras jubiladas Yermi Montalvo, Loli López y María José García, "cuyo entusiasmo aporta una visión única y valiosa". Por parte de la residencia, el proyecto cuenta con la implicación esencial de Francisco Ballester, director de la residencia; y Pilar Guilló, Raúl García y Toñi Barberá Villena, profesionales que acompañan cada sesión con cercanía y dedicación.

Un impacto que trasciende las aulas

Educadores y profesionales de la residencia coinciden en los beneficios emocionales y afectivos de estos encuentros para ambos grupos de edad. "No solo ofrece aprendizajes académicos; fomenta valores como el respeto, la empatía, la escucha activa y la gratitud. Para los alumnos, supone descubrir el valor de la experiencia, la importancia de cuidar y acompañar, y la riqueza de compartir tiempo con quienes pertenecen a otra generación. Para los residentes, este proyecto se ha convertido en una fuente de alegría, conexión emocional y vitalidad. Las sesiones con los niños aportan compañía, conversación, ilusión y la oportunidad de compartir recuerdos, conocimientos y tradiciones. La presencia de los alumnos llena de calidez la residencia y crea momentos significativos que muchos esperan con auténtica emoción".

"La convivencia intergeneracional llena vacíos, ilumina días y crea un sentido de pertenencia que beneficia a todos por igual. Cuando niños y mayores se encuentran, se genera una magia que ni las diferencias de edad ni el paso del tiempo pueden borrar". Y apostilla Ana María Torres: "Es un proyecto que viene a quedarse en CEIP Cuba".

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