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CONTAMINACIÓN

El río Segura se llena de espuma por el vertido de aguas residuales de municipios ribereños de Murcia y Alicante

La Confederación asegura que está tomando muestras para investigar el origen de los contaminantes en una situación que no afecta a los agricultores que llevan casi un mes ahorrándose el riego por las lluvias

Las aguas residuales de Murcia llenan de espuma el río Segura a su paso por Orihuela y Rojales

EDUARDO DE GEA

D. Pamies

D. Pamies

ROJALES

La imagen se repite de forma sistemática cada vez que se produce un episodio de lluvias relevante en la cuenca del Segura: el caudal crecido del río aparece cubierto de espumas, producidas por el vertido de aguas residuales con presencia de detergentes y otros contaminantes. Por segunda vez en quince días las precipitaciones han provocado un aumento sustancial del volumen de agua que lleva el río a lo largo de los 30 kilómetros de su recorrido final por la Vega Baja. Las lluvias en la Región de Murcia provocadas por la borrasca Francis han aumentado el caudal en el azud de Los Huertos, cerca de Las Norias, aguas arriba de Orihuela, hasta los 28 metros cúbicos por segundo este martes. En Orihuela el cauce iba a "medio río", alcanzando los dos metros y setenta centímetros del total de casi siete. Y lo mismo ocurría en Rojales, con un aumento del caudal hasta los 29 metros cúbicos por segundo, también durante la misma jornada, cuando lo habitual es que los aforos marquen en todos esos puntos no más de dos metros cúbicos por segundo.

La Confederación Hidrográfica del Segura (CHS) siempre reacciona abriendo el mismo procedimiento: la guardería fluvial recoge muestras y señala que no puede determinar el punto de vertido, pero investiga a fondo estos episodios más allá del trabajo rutinario de recabar las pruebas, explican los agricultores.

Fuentes de la CHS ha señalado este jueves en declaraciones a INFORMACIÓN que la guardería fluvial está llevando a cabo, como siempre hace en estos casos, la toma de muestras para intentar determinar el origen de los vertidos y señaló que en breve podrá informar y ofrecer más datos en este sentido.

El Juzgado de Aguas de Orihuela señala que afortunadamente la situación se da en momento en el que no es necesario el riego

Ayuntamientos, entidad de saneamiento y empresas

El acumulado de precipitaciones provoca la saturación de las instalaciones de depuración de aguas residuales y las empresas que gestionan las depuradoras intentan evitar que la aportación de aguas de saneamiento mezcladas con las de lluvia provoquen daños en las infraestructuras. La evacuación termina por el camino más fácil, en el punto de vertido autorizado por la CHS para aportar los caudales de agua depurada en el río, pero con aguas sin depurar.

Los principales responsables del vertido, sin embargo, son los ayuntamientos -que siguen sin invertir en redes separadas de recogida de aguas pluviales para impedir que entren en la red de saneamiento y desborden con episodios de lluvias intensas-, y las entidades de saneamiento autonómicas de Región de Murcia y Comunidad Valenciana, responsables de la gestión de la depuración y su adjudicación a empresas del sector del tratamiento y ciclo integral del agua.

Las espumas también pueden producirse por el vertido intencionado de contaminantes aprovechando la crecida del río por parte de empresas -que se ahorran de esa forma el coste de tratamiento-, pero es un tipo de práctica más puntual que es menos habitual porque en ese caso es fácil determinar su origen y se exponen a ser sancionadas.

Juzgado de Aguas de Orihuela

Por su parte, el juez de Aguas de Orihuela, José Bernabé, señaló que los regantes insisten a la CHS a la hora de denunciar vertidos concretos, los que realizan las empresas que ahora sí cuentan con procesos de tratamiento de sus aguas, pero que en situaciones de crecidas importantes que pueden diluir los vertidos, pueden ahorrar costes aliviando sus depósitos sin tratar el agua.

Bernabé, que es el máximo responsable del Juzgado de Aguas más importante de la huerta tradicional de la Vega Baja, indicó que, a su juicio, la CHS sí toma medidas y ha impuesto multas importantes a empresas en el pasado reciente. Empresas que en los últimos años han adaptado sus procesos para evitar vertidos sin depurar. También indicó que los municipios ribereños y la administración autonómica de Alicante y Murcia han invertido mucho en depuración en los últimos años, aunque no descartó que se puedan dar episodios de vertidos en caso de que esas infraestructuras se desborden por el volumen de lluvia y la falta de redes de pluviales.

La Confederación señala que está actuando y que informará sobre la toma de muestras en el río cuando pueda ofrecer más datos

El Juzgado de Aguas señaló que tanto esta incidencia de aparición de espumas como el desagüe del embalse de Santomera, con aguas que contienen una gran salinidad se están produciendo en un periodo muy generoso en lluvias desde hace casi un mes. El juez de Aguas cree que por esa razón la CHS ha escogido estos días para vaciar el embalse de Santomera. "Los agricultores siguen trabajando en los bancales para cosechar sus productos de invierno pero llevan casi un mes sin regar. Eso supone un ahorro importante en agua, y que no se tome agua del río justo cuando peores condiciones presenta. Han coincidido las dos cosas". El Juzgado Privativo de Orihuela espera que el uso de la infraestructura del postrasvase para derivar agua desde Ojós y aprovechar las dos crecidas del río en quince días tenga un reflejo en las reservas del embalse de La Pedrera y que los regantes tradicionales puedan emplear ese agua cuando sea más necesaria en primavera y verano.

La Pedrera ha ganado en torno a diez hectómetros en un mes y se ha situado a un 25 % de su capacidad, pero no todo ese incremento se puede atribuir a la entrada de aguas del Segura, también hay aportaciones del trasvase y de la desaladora de Torrevieja.

Santomera

Los vertidos han coincidido con el desagüe anunciado por la CHS del embalse de Santomera, que contaba con seis hectómetros cúbicos de agua recogida por las tormentas de la borrasca Emilia registradas durante la semana de Navidad. Los recursos hídricos de este reservorio murciano contienen un elevado grado de salinidad, porque las ramblas Salada y Abanilla, de donde proceden esas aguas, atraviesan suelos de saladar y también pueden provocar espumas. Pero, según señalan fuentes de los Juzgados de Aguas y Sindicatos de Regantes, no es la salinidad el origen de la espuma que se ve ahora en el río.

Durante los dos primeros días de desagüe la conductividad de las aguas en el cauce fluvial se multiplicó por encima de los 10.000 microsiemens, cuando lo habitual es que se sitúe en torno a los 2.000 o 3.000. El vaciado del embalse es obligatorio porque funciona como un pantano contra avenidas. Su situación ideal es la de permanecer con la mayor capacidad de asumir más caudales. El agua no es apta para riego y de hecho los regantes del Segura no pueden abrir los tablachos para las tandas hasta el 9 de enero.

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