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Los Reyes Magos se despiden de Torrevieja y Orihuela con cabalgatas multitudinarias pese al frío

Miles de personas presencian con una gran acogida los desfiles aplazados por la borrasca Francis al día de Reyes

Los Reyes Magos pasan por Orihuela un día después que de costumbre

Los Reyes Magos pasan por Orihuela un día después que de costumbre / Áxel Álvarez

D. Pamies

D. Pamies

TORREVIEJA/ORIHUELA

Ni el frío ni la atípica situación de una Cabalgata de Reyes Magos celebrada a modo de despedida un 6 de enero impidieron este martes que las calles de Torrevieja y del casco histórico Orihuela se llenaran de público para presenciar un singular desfile para el recuerdo. Protagonismo especial tuvo, sin duda, la ilusión de los más pequeños, que pese haber recibido y estrenado sus regalos durante horas, recibieron para decir hasta la próxima Navidad a sus Majestades los Magos de Oriente. Ambas ciudades, ya con el permiso de la borrasca Francis, completaban sus desfiles con cabalgatas en La Mata y Orihuela Costa y en algunas pedanías.

También fue el turno por la tarde de la Cabalgata de Albatera, primer municipio en dar el paso y aplazarla al 6 de enero, día de Reyes. Por la mañana era el turno de la Cabalgata de Santa Pola, que la retrasó porque las lluvias y el frío, como fijaron las previsiones, no dieron tregua en el sur de la provincia ni el domingo ni el lunes previo al día festivo. Otros municipios como Guardamar y Formentera del Segura optaron por su adelanto el sábado, mientras que Almoradí arriesgó y en el margen que dio la borrasca la pudo celebrar en la noche del día 5, cumpliendo la tradición para alivio de la logística familiar.

Con el termómetro a menos de diez grados en Torrevieja, se repetía el ritual de la Real Comitiva por las calles más céntricas del municipio, aunque el lunes tuvieron margen para ser recibidos por los cargos públicos de la ciudad recreando la llegada por mar a bordo de la tabarquera de los Tabardo para visitar, bajo cobijo, distintos colectivos como los mayores de la residencia pública "Francisco Casanovas".

Baltasar en su carroza en la Cabalgata de Reyes Magos de Torrevieja 2026

Baltasar en su carroza en la Cabalgata de Reyes Magos de Torrevieja 2026 / JOAQUIN CARRIón

Como novedad de la Cabalgata, los Magos salieron del Casino, que con su estilo neonazarí acompañó la estética oriental de tan distinguidos visitantes, en un desfile encabezado al caer la tarde por dos camiones de bomberos, le siguieron los clásicos carboneros, que anticipaban, con desfase horario, que los pequeños y adultos que se porten mal, solo iban a recibir "carbón de las minas del norte", y la espectacular carroza de los carteros reales -con escasa faena, eso sí-, acompañados de borricos cargados de regalos.

Vistosas coreografías animadas por la música festiva de Los Salerosos pusieron la nota artística al evento más esperado del año. Un desfile que cerraban las carrozas de Melchor, Gaspar y Baltasar. Los tres, como cuenta el Evangelio, recrearon la escena de la Adoración del Niño Jesús preparada por personal municipal a las puertas de la iglesia de la Inmaculada Concepción.

En Orihuela, los Reyes Magos llegaron, más clásicos a lomos de camellos y, este año más que nunca, arrancando el desfile desde Las Espeñetas, para enfilar el Palacio del Marqués de Arneva por la esquina del Pavo y culminar el recorrido, contemplado por miles de oriolanos y visitantes, en la Glorieta de Gabriel Miró.

Aunque los Reyes son Magos, la empresa adjudicataria es la misma en Torrevieja y Orihuela, y también el desfile de la ciudad del Segura contó con el espectáculo de los carboneros, repartiendo a los niños que no se han portado bien desde una carroza que presidía el rey del carbón. Le seguían una coreografía de cajas de música, la Patrulla Canina, Bluey y Bingo, y una espectacular experiencia visual del paso de zancudos y flores hinchables y otro de marionetas cebra inspirado en la naturaleza. Para cerrar la parte menos tradicional de la Cabalgata, una coreografía de creadores de sueños. No faltaron las recreaciones evangélicas de la Huida a Egipto de María y José con el niño Jesús, entre otras escenas y el paso de los tres Reyes Magos con sus respectivos cortejos.

Pero el objetivo más buscado en ambas cabalgatas eran los caramelos que volaban sobre las cabezas del público -encargados blandos y de calidad para no provocar descalabros-, y que reclamaban los más pequeños enseñando las bolsas de plástico a pajes y ayudantes reales. En Orihuela fueron 1.800 kilos, algo restringidos y solo repartidos por los pajes en mano, para no derrochar.

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