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Se duplica la preocupación por la seguridad ciudadana en Orihuela

El Observatorio de Opinión Pública revela los principales problemas del municipio y cae siete puntos el porcentaje de encuestados que piensa que la localidad está mejor que hace dos años

Panorámica del casco urbano de Orihuela, desde el Seminario

Panorámica del casco urbano de Orihuela, desde el Seminario / TONY SEVILLA

Loreto Mármol

Loreto Mármol

El Observatorio de Opinión Pública de Orihuela, una polémica herramienta propuesta por Vox -con la abstención del PP- que ha costado 50.000 para que la Universidad de Murcia sondee a los oriolanos, ha vuelto a publicar nuevos datos.

Tras el Barómetro de Opinión de Otoño 2025, la Concejalía de Participación Ciudadana, en manos de la formación que lidera Manuel Mestre, ha dado a conocer los resultados de un monográfico centrado en la familia -el Ayuntamiento tiene una concejalía propia en esta materia también dirigida por los ultraconservadores-, el Barómetro de Invierno y un estudio cualitativo sobre los principales problemas del municipio.

El estudio, con 541 entrevistas efectivas, analiza el papel de la familia en la vida social de la localidad y la percepción del entorno local como espacio para el desarrollo familiar. La preocupación por la seguridad ciudadana se ha duplicado -pasando del 11% al 21,9% de respuestas- con respecto al estudio de opinión de otoño, desplazándose hasta el primer puesto. Le siguen la limpieza (18%) y la vivienda (13,8%). Tras las infraestructuras (7,2%), repunta la preocupación por los servicios sociales (5,9%), que en la anterior encuesta aparecían como un problema marginal. El empleo, el medioambiente y la contaminación, así como la movilidad, también siguen apareciendo entre los problemas más relevantes.

Más de la mitad de las personas encuestadas considera que el municipio se encuentra igual que hace dos años, cuando se renovó la Corporación municipal, aunque el porcentaje de población que considera que Orihuela se encuentra peor (25,1%) ha ascendido ligeramente, mientras que el de quienes piensa que se encuentra mejor (17,8%) ha descendido casi 7 puntos desde el primer estudio. "Aunque los resultados son muy similares a los de dos meses antes, ese descenso en la categoría de "mejor" requiere prestar atención a las expectativas de los ciudadanos con respecto a la situación del municipio", advierte el documento.

En cuanto a la gestión realizada por el Ayuntamiento durante los últimos dos años, se obtiene un 36,6% de valoraciones favorables. Solo un 16,6% considera que es mala o muy mala.

Familia

Hay también una visión ampliamente favorable de Orihuela como ciudad para las familias, especialmente entre los residentes del casco urbano. El grado de acuerdo con la afirmación "Orihuela es una buena ciudad para formar y desarrollar una familia" alcanza niveles mayoritarios en todos los perfiles analizados.

La satisfacción es mayor entre las personas con pareja estable y entre quienes tienen hijos, colectivos que también muestran una valoración más positiva del estado general del municipio y de la gestión realizada en los últimos dos años, poniendo de relieve el papel del entorno familiar como factor de bienestar y cohesión social.

Entre quienes tienen algún hijo, destaca que si alguno de ellos se encuentra en edad escolar las valoraciones son ligeramente más polarizadas, con un nivel de respuesta negativa cercano al 20%. Esto sugiere que algunos padres con hijos menores detectan necesidades de mejora en el municipio relacionadas con los espacios y servicios ofrecidos a ese sector poblacional o a las propias familias con adolescentes.

Las razones económicas, el elevado coste de la vida y la conciliación siguen siendo, según la percepción ciudadana, los principales factores que explican la baja natalidad.

El 85,2% de las personas entrevistadas se ha mostrado muy o bastante de acuerdo con la necesidad de "proteger a las familias que deciden tener varios hijos".

El barómetro refleja además un consenso transversal sobre la centralidad de la familia: más del 90% de los oriolanos considera que la familia es el pilar fundamental de la sociedad y que debería recibir un mayor apoyo por parte de las instituciones públicas. Esta opinión es compartida por todos los grupos de edad, destacando incluso entre los jóvenes de la generación Z.

En materia de políticas públicas, la ciudadanía señala como prioritarias las medidas de conciliación familiar y laboral, el refuerzo de las actividades extraescolares y de ocio, la implementación de programas de orientación sobre el embarazo, así como la mejora de parques y espacios de juego. Entre las familias con hijos en edad escolar, las aulas de apoyo escolar gratuitas por las tardes se sitúan como la medida mejor valorada, por delante de las escuelas vacacionales o las aulas matinales.

Asimismo, nueve de cada diez personas encuestadas verían con buenos ojos la puesta en marcha de un servicio municipal de asesoramiento sobre ayudas a las familias, evidenciando la demanda de mayor información, orientación y acompañamiento institucional.

Radiografía

El Barómetro de Invierno, con 578 entrevistas, ofrece una radiografía actualizada de la percepción ciudadana sobre la situación del municipio, la gestión municipal, los servicios públicos y las principales iniciativas impulsadas por el Consistorio.

Aumentan las valoraciones positivas con respecto al estudio anterior, superando el 44%. También repuntan ligeramente las negativas, del 16,6% hasta el 21%

En cuanto a los hábitos culturales, las instalaciones municipales mantienen un uso elevado, destacando los museos, visitados por el 55,9% de la población adulta, y el Teatro Circo, con un 40,2%. Los datos de uso de la biblioteca pública son algo inferiores, ya que solo el 27,9% de las personas entrevistadas afirma haberla visitado en el último año.

Ocho de los nueve servicios públicos analizados superan el aprobado, con especial valoración de las playas y la agenda cultural (6,1), la seguridad (5,9), el alumbrado público (5,9) y el abastecimiento de agua (5,8). Hay tres que pasan del suspenso al aprobado: el cuidado de parques y jardines (5,5), mantenimiento de carreteras y calles (5,3) y, especialmente, la gestión de residuos y la limpieza de barrios y pedanías, que partía de la peor valoración en septiembre (5,1 frente a 4,3). Únicamente suspende la gestión del tráfico, la movilidad y los aparcamientos (4,8).

Dos de cada tres ciudadanos coinciden en que es necesario introducir restricciones al tráfico en los núcleos urbanos (Zona de Bajas Emisiones). Ahora bien, son menos quienes piensan que deberían estar acompañadas de sanciones a los vehículos infractores.

Por tanto, la satisfacción global con los servicios municipales alcanza los 5,7 puntos, con más del 77 % de la población situándose por encima del aprobado.

Las iniciativas municipales cuentan con un respaldo ciudadano, destacando el conocimiento del plan de asfaltado (69,3 %) y los presupuestos participativos (51,8 %).

Asimismo, más de la mitad de los entrevistados (52,5%) considera que se paga "lo justo" en tasas a cambio de los servicios municipales que el Ayuntamiento ofrece. No obstante, casi el 35% considera que se paga más de lo justo.

Los principales problemas

El Observatorio incorpora además un estudio cualitativo de carácter exploratorio, basado en 67 entrevistas realizadas a pie de calle, con el objetivo de identificar los principales problemas percibidos, las prioridades de actuación y las valoraciones generales de la ciudadanía.

De forma recurrente, los discursos ciudadanos señalan preocupaciones relacionadas con la limpieza, la falta de ocio, el impulso del comercio de proximidad, la demanda histórica de instalaciones deportivas, el estado del casco antiguo, el acceso a la vivienda y los problemas de tráfico y aparcamiento.

Emerge la percepción de Orihuela como una ciudad en la que se reside, pero en la que no siempre se puede "hacer vida", asociada a la pérdida de dinamismo del casco histórico y a la necesidad de desplazarse fuera del municipio para determinadas actividades.

Este diagnóstico plantea un reto estratégico de regeneración urbana y de proyecto de ciudad, que combine actuaciones visibles a corto plazo -como la habitabilidad, la mejora de la limpieza y gestión de basuras, el mantenimiento urbano, el estado de los espacios naturales y el control del civismo- con estrategias estructurales a medio plazo orientadas a la dinamización cultural, comercial y social.

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