Misterio resuelto: el origen de las aguas fecales que obligaron a cerrar varias veces Cala La Mosca de Orihuela
La Fiscalía, a raíz de una denuncia del PIOC, arroja luz sobre la procedencia del vertido, aunque archiva la investigación al no apreciar indicios suficientes de delito ambiental

Cala La Mosca (Playa Flamenca), a principios de julio pasado / Loreto Mármol
El cierre puntual y repetido por contaminación de Cala La Mosca -también conocida como Playa Flamenca- de Orihuela ha sido protagonista varios veranos, junto al de otros arenales cercanos. Ahora se ha logrado saber el verdadero origen a raíz de una denuncia del Partido para la Independencia de Orihuela Costa (PIOC) ante Fiscalía, que, aunque ha archivado las diligencias previas de investigación, ha puesto negro sobre blanco.
Tras varias clausuras durante junio y julio, el PIOC se percató de que había un vertido de aguas fecales y se puso en contacto con la empresa concesionaria -Hidraqua- y el Ayuntamiento, que en primer término negaron el vertido, según el partido.
Así, se dirigió a la Guardia Civil, que en este caso sí lo confirmó, deteniéndose entonces el vertido. Con todo, lo denunció a la Fiscalía con el ánimo de esclarecer su procedencia y evitar que siguiera repitiéndose. En concreto, la denuncia hace referencia a que entre los días 17 y 25 de julio se había apreciado vertido de residuos fecales en una tubería de unos 50 centímetros de diámetro en la rambla Cala Mosca, al lado de la calle Niágara y cerca del depósito de aguas negras de Hidraqua.
Ahora, gracias al archivo de las diligencias penales abiertas, al no apreciar indicios suficientes de delito ambiental, ha permitido conocer el origen exacto de la contaminación que provocó el cierre de la playa por toxicidad.
Misterio resuelto: las aguas fecales que llegaron a la rambla procedían de un aliviadero conectado de forma irregular a la red de pluviales. Esta conexión, desconocida tanto por Hidraqua como por el Consistorio, hacía que aguas residuales acabaran desaguando en el barranco que desemboca directamente en Cala La Mosca.

Vertido de agua que llega hasta el mar en Playa Flamenca, a principios de julio pasado / Loreto Mármol
Una conexión desconocida
Según el propio informe que Hidraqua remite a la Fiscalía, el agua que se estaba depositando en la rambla procedía de la conexión a la red pluvial de un tubo-aliviadero existente en la estación de bombeo de aguas residuales (EBAR) Horizonte, que se encuentra en una zona verde entre las calles Salustiana y Clementina. La empresa concesionaria de la gestión del agua hace constar que ni la mercantil ni el Ayuntamiento tenían conocimiento de la conexión de su aliviadero con la red pluvial.
Fue a raíz de la denuncia presentada por el PIOC cuando se activaron las comprobaciones técnicas. Hidraqua confirmó el origen del vertido y trasladó la incidencia a la empresa gestora de la estación de bombeo, así como a la Confederación Hidrográfica del Segura, procediéndose a detener el vertido hacia la rambla.
El informe del Seprona, incorporado a las diligencias, constata que, requeridos por el denunciante, se personaron en el lugar, pudiendo observar que un vertido de aguas fecales desde una conducción destinada a pluviales en la calle Niágara y su llegada al cauce público que desemboca en la playa.
Las inspecciones posteriores confirmaron que el vertido fue interrumpido tras las gestiones realizadas ese mismo día por los servicios implicados.
Posteriormente, indica el mismo informe, se les informó a los agentes que se trataba de una avería que provocó que las aguas fecales que deberían ir a la depuradora se desviaran a una conducción de aguas pluviales, y estas finalmente desaguaran en el barranco.
Analíticas
La Fiscalía también pidió a la conselleria copia de las analíticas de calidad de aguas realizadas en la última semana de julio. Los resultados reflejan que si bien los análisis cumplen con los parámetros mínimos establecidos por ley, se observan valores elevados de bacterias fecales, especialmente enterococos intestinales.
Además, en el Barranco del Toro presentaba unos valores altos de Escherichia coli. Todo ello coincidía con lluvias abundantes en la zona por esas fechas, un cóctel que explica el episodio de contaminación y el cierre preventivo de la playa.
Aunque el Ministerio Fiscal concluye que los hechos no alcanzan relevancia penal, el decreto deja claro que la causa del problema fue localizada y corregida y que la actuación iniciada tras la denuncia permitió frenar un vertido que afectaba directamente a una cala de alto valor ambiental.
En términos prácticos, ha concluido el PIOC, "el archivo judicial no invalida la gravedad del episodio ni borra una realidad incómoda: la contaminación existió, tuvo un origen concreto y solo se detuvo tras ser señalada".
Ya en 2024, también a finales de julio, se tuvieron que cerrar las playas de Cala La Mosca y La Glea de Campoamor por problemas de contaminación de origen residual detectados por la conselleria. Estos arenales permanecieron clausurados cuatro días, y la bandera azul en Cala La Mosca no se pudo izar hasta 20 días después.
Banderas azules
Tras seis años consecutivos de tener banderas azules en sus once playas, el municipio perdió en 2024 la de Cala Estaca, que recuperó el verano pasado, cuando se le retiró el distintivo a Playa Flamenca.
En 2023, ya con el actual equipo de gobierno de PP y Vox y recién estrenada la Concejalía de Costa, se tuvo el amago de perderla en Cala La Mosca. De hecho, la Asociación de Educación Ambiental y del Consumidor, gestora de los distintivos, informó de que se retiraba en este espacio costero por los vertidos de aguas que se habían detectado. Sin embargo, en esa ocasión se pudo subsanar el problema y poco después se volvía a izar la enseña tras asegurar que los análisis practicados sobre el agua arrojaban una calidad excelente.
Con todo, el municipio está la cabeza del ranking de las distinciones que otorga la Fundación para la Educación Ambiental desde hace más de 30 años. Un símbolo que representa un estándar internacional de calidad ecológica y turística y que se ha convertido en una insignia ampliamente reconocida por millones de usuarios en casi medio centenar de países.
Para obtener la Bandera Azul, se deben cumplir rigurosos criterios que incluyen la instalación de paneles informativos sobre los ecosistemas y espacios naturales protegidos, así como la organización de actividades educativas. La calidad del agua de baño debe ser excelente, conforme a las directivas europeas, y las playas deben estar limpias, con una gestión adecuada de residuos y baños públicos, incluyendo instalaciones adaptadas para personas con discapacidad. Además, se exige contar con accesos seguros y accesibles, así como equipos de primeros auxilios y personal de socorrismo preparado.
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