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Hasta cinco grúas hidráulicas para reparar la fuga de agua del trasvase en los "tubos" de Orihuela

Los trabajos continúan tres días después de producirse la avería con cortes de tráfico en la carretera

Nueva fuga de agua en los tubos del trasvase a su paso por Orihuela el pasado martes

A.B. Jara Navarro

El espectacular despliegue de medios para reparar la fuga de agua en las tuberías del sifón del postrasvase Tajo-Segura a su paso por Orihuela, que se produjo hace tres días, ha generado gran expectación entre vecinos de la zona, que se preguntan qué complejidad tiene esta avería para necesitar hasta cinco grúas hidráulicas y mantener cortado el vial -conocido popularmente como la carretera de los "tubos"- y vigilado por la Guardia Civil.

Según fuentes municipales consultadas por este periódico, la presencia de los agentes se debe a la Volta a la Comunitat Valenciana, mientras que la carretera, que aunque es de servicio usan cientos de vehículos como atajo, se mantiene cerrada porque las grúas ocupan la vía y están moviendo varios tramos a la vez.

La CHS emplea cinco grúas para arreglar la avería que mantiene cortada la carretera de los "tubos"

La CHS emplea cinco grúas para arreglar la avería que mantiene cortada la carretera de los "tubos" / Información

Por su parte, la Confederación Hidrográfica del Segura (CHS), responsable de la gestión del trasvase y postrasvase, se remite a la explicación que dio el martes, cuando se produjo la avería. Ese día la imagen impactante era otra, la de una gran cantidad de agua saliendo a presión por la válvula y la junta de los tornillos, provocando una ligera crecida de El Reguerón y bancales inundados en las inmediaciones.

El director técnico adjunto de la CHS, Alberto Vera, explicó, ya por la tarde, que la fuga se había producido a través de una de las juntas del sifón que se encuentra en trabajos de reparación, para lo que se requiere que el tubo se encuentre en seco. Esto se consigue mediante la bajada de la compuerta que se encuentra un poco más arriba del tubo.

Sin embargo, los arrastres que se habían producido por lluvias y fuertes vientos había hecho que materiales de gran envergadura cayeran al cuenco donde se encuentra la compuerta, provocando que se elevase el nivel del agua y esta se vertiese por encima de la compuerta y a su vez la carga del sifón y la posterior fuga.

Al percatarse tanto vigilantes como la empresa adjudicataria del mantenimiento, se procedió a retirar los objetos de gran tamaño, logrando a primera hora de la mañana bajar la lámina y que paulatinamente haya dejado de verter agua por encima de la compuerta.

A su vez, el agua se había desaguado a través del río, disminuyendo la fuga hasta mínimos. Vera indicó entonces que se iban a seguir ejecutando trabajos de reparación hasta que quede en un estado óptimo.

Los problemas en las juntas de dilatación de los cinco kilómetros del trazado son una constante de la infraestructura desde su creación hace casi medio siglo, aunque, según la CHS, suponen una pérdida de recursos hídricos "marginal".

En este sentido, las mismas fuentes indican que, pese a las pérdidas aparentemente alarmantes de la avería, suponen una cantidad ínfima del caudal transportado. Con todo, el organismo de cuenca insiste en que se está actuando de manera inmediata para la minimización de estas pérdidas, que igualmente van a parar al río Segura, incorporándose al sistema único de explotación de la cuenca, por lo que son aprovechadas aguas abajo.  

Otra avería

En diciembre, también hubo una avería simultánea en tres puntos de las juntas de dilatación de su trazado, casi en el mismo punto que la que se ha producido este martes, que provocó que el agua que transportaba saliera despedida a toda presión a varios metros de distancia e inundara las inmediaciones y la carretera de servicio que discurre paralela a la infraestructura. Al prolongarse la situación durante horas, la empresa contratada por la CHS tuvo que cortar el tráfico para llevar a cabo el mantenimiento del acueducto.

Se trata de dos tuberías de 2,35 metros de diámetro interior -por las que cabría un turismo en cada una de ellas- que cruzan la llanura de esta parte de la comarca a lo largo de 5,2 kilómetros de trazado recto, y están sostenidas y elevadas sobre el suelo por doscientos pilares de hormigón de seis metros de altura.

Fugas constantes

Estas fugas suponen algo más que el habitual "chorreo" al que ya están acostumbrados los habitantes de la zona, porque las filtraciones de agua por las juntas de dilatación del canal, que discurre en línea recta entre la Sierra de Orihuela y el Cabezo de Hurchillo para enlazar después a cielo abierto con el embalse de La Pedrera, son una estampa muy habitual del paisaje de la huerta tradicional, atravesado en este punto por los "tubos" desde hace casi medio siglo, dejando a su vez una de las infraestructuras más singulares del postrasvase, que permite hacer llegar agua a una parte de la Vega Baja y al Campo de Cartagena.

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