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TORREVIEJA

El mar se "traga" parte de la playa del Cura de Torrevieja y obligará a derribar una de sus rampas de acceso

El proyecto de regeneración de la playa, pendiente de evaluación ambiental, advierte que si no se actúa el arenal dejará de existir en 20 años

Así han dejado los temporales la playa del Cura de Torrevieja: las olas baten contra el paseo y han descabalgado uno de los accesos

D. Pamies

D. Pamies

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Los últimos temporales marítimos de este invierno han partido por la mitad la playa del Cura de Torrevieja y, de momento, así se ha quedado. Ya no se pueden recorrer sus poco más de 370 metros lineales de arena continua. Pese a que el episodio más intenso de bajas presiones, que provoca un aumento puntual del nivel del mar, ya ha pasado, las olas siguen batiendo directamente contra un tramo del muro de hormigón del paseo de la Avenida de Los Marineros. El oleaje, en ese mismo punto, ha descabalgado uno de los seis accesos peatonales con los que cuenta una de las playas más conocidas del litoral valenciano.

Estado de la rampa que deberá ser derribada. A la derecha el precinto en el paseo.

Estado de la rampa que deberá ser derribada. A la derecha el precinto en el paseo. / D. Pamies

Y ahora, además, doscientos metros lineales de esta playa se han quedado sin arena y están en "roca viva", roca de acantilado bajo que aparecen a la vista como prolongación natural de la línea de costa rocosa del paseo de Juan Aparicio, conocido precisamente por los torrevejenses como paseo de Las Rocas.

El Ayuntamiento ha tenido que precintar y asegurar con un vallado el tramo del paseo situado junto al acceso dañado para evitar el paso de peatones. El protocolo habitual en estos casos indica que la Administración local debe comunicar al Servicio Territorial de Costas la incidencia porque afecta al dominio público marítimo de la playa.

Mapa del proyecto de regeneración. Se observa el dique previsto en El Tintero. En azul la línea actual de la playa. En rojo la que se pretende recuperar con la regeneración

Mapa del proyecto de regeneración. Se observa el dique previsto en El Tintero. En azul la línea actual de la playa. En rojo la que se pretende recuperar con la regeneración / INFORMACIÓN

En el aire

La infraestructura de hormigón y madera ha quedado inservible. La fuerza del agua del mar ha socavado el interior de la estructura de acceso, que consta de rampa y escalera. Una parte está en el aire. El resto se ha desmoronado. Lo más probable es que se autorice su derribo por completo, ya que los daños hacen inviable la reparación, y que el Ayuntamiento no vuelva a plantearse su reconstrucción.

Al menos hasta que el Ministerio para la Transición Ecológica tenga claro qué hacer con el proyecto de regeneración de la playa, ya redactado y aprobado en el primer semestre de 2024, con una inversión prevista de 1,5 millones de euros, que el Ayuntamiento, que se juega bastante con la regresión de su playa más popular- estaba dispuesto a asumir de su presupuesto municipal.

El último trámite que se abordaba previo a la adjudicación de las obras -desde hace año y medio- es el de evaluación ambiental ordinaria. Bastante compleja porque el proyecto plantea construir un espigón de 75 metros que arrancará desde el baluarte artificial del Tintero -donde Costas, ante la pasividad del Ayuntamiento que intentaba despejar el camino a este proyecto, derribó el kiosco-, y la aportación de más de 23.300 metros cúbicos de arena para que la playa vuelva al estado que presentaba en 1995.

Cinco accesos

A lo largo de la playa se ubican otros cinco accesos con rampa muy similares, lo que garantizará la movilidad de los bañistas, que a buen seguro, volverán a ocupar hasta el último centímetro de la playa en Semana Santa y los largos meses de verano. Los servicios de limpieza y mantenimiento de playas saben bien qué hacer. Hay que tener algo de paciencia y trabajar en la antesala de la Semana Santa, cruzar los dedos para que no se produzcan nuevos temporales antes de la temporada alta, y recuperar el arenal con maquinaria de los propios sedimentos acumulados en la orilla.

Así la playa recuperará su aspecto más habitual: una hectárea de superficie útil entre El Tintero y Punta Margalla que la información oficial asegura en los paneles informativos que cuenta hasta con 27 metros de ancho en su tramo más amplio, el situado en el extremo norte de la playa.

Playa del Cura el segundo fin de semana de febrero de 2026

Playa del Cura el segundo fin de semana de febrero de 2026 / D. Pamies

El proyecto de regeneración de la playa del Cura apunta dos causas fundamentales que explican la desaparición de la arena, en especial en su tramo central. Uno es la falta de aportación de sedimentos que deberían llegar desde el río Segura y que se produce desde principios del siglo XX cuando se realizaron las principales infraestructuras para regular el río, reutilizar sus aguas y evitar inundaciones, situación agravada por el intenso proceso de urbanización del entorno de la playa que afecta también a la aportación de materiales de antiguas ramblas y barrancos ahora urbanizados. Y en segundo lugar el paulatino aumento del nivel del mar. La regresión de la playa aparece documentada y avalada en ese estudio con ortofotos fechadas desde 1931.

Según el mismo proyecto en los últimos inviernos el proceso de regresión se ha acelerado. "En caso de que no se tomen medidas para la estabilización y recuperación de la playa, la evolución de la misma estará marcada por el proceso erosivo actual, que genera una pérdida de playa constante desde hace más de tres décadas".

Bañistas en la zona sur de la playa, la que más afectada está por la falta de arena, en una imagen captada en verano

Bañistas en la zona sur de la playa, la que más afectada está por la falta de arena, en una imagen captada en verano / Tony Sevilla

El estudio de dinámica sedimentaria realizado pone de manifiesto que el retroceso medio anual de la playa es de aproximadamente de medio metro al año. "Y en caso de no tomarse medida alguna de estabilización o regeneración de la playa, en un plazo de 20 años esta habrá desaparecido casi por completo en un frente de unos 130 metros". Justo en el tramo central que sufre ahora las peores consecuencias de los temporales. El mismo organismo público que encargó el proyecto en el que figura esta conclusión, es el que todavía no se ha pronunciado sobre una evaluación de impacto ambiental que tenía un periodo de tramitación de seis meses.

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