La IA revive a la Orihuela del pasado
Dos cuentas divulgativas publican imágenes remasterizadas y en movimiento de espacios emblemáticos ya desaparecidos

La IA revive a la Orihuela del pasado / Información
La Orihuela del pasado revive con la Inteligencia Artificial (IA), recuperando espacios emblemáticos ya desaparecidos o incluso poniendo en movimiento estampas de otras épocas, además de mejorar fotografías antiguas deterioradas y colorear postales de antaño.
Dos páginas divulgativas acercan esa ciudad monumental, haciendo las delicias de aquellos nostálgicos que abanderan que cualquier tiempo pasado fue mejor, al menos en lo que a patrimonio se refiere, ahora que el centro histórico languidece, mientras la Administración local intenta tomar medidas para que el corazón de la localidad vuelva a latir.
La web Oriola vista desde el Puente de Rusia, a cargo de Antonio José Mazón Albarracín, que narra la historia de Orihuela, lleva un tiempo publicando en sus redes sociales algunos "retoques" de la mano de Javier Andreu y por gentileza de las nuevas tecnologías, que, aunque aún tienen mucho margen de mejora, ya da resultados asombrosos.
Así, se muestran unos segundos en movimiento de la vista del río Segura desde Levante a través de una instantánea de 1870 tomada por el francés Jean Laurent, uno de los fotógrafos más importantes que trabajaron en España en el siglo XIX.
Igualmente, el río entrando a la ciudad en torno a 1920, según una fotografía del alemán Kurt Hielscher publicada en el libro Das Unbekannte Spanien, y otra perspectiva desde el dique a través de la cámara de Otto Wunderlich, remasterizada y coloreada un siglo después.
O un rebaño de cabras moviéndose bajo el puente de Levante en base a una foto publicada en la revista Oleza en 1969.
La plaza Nueva
Ahí está viendo pasar el tiempo la plaza Nueva, sometida a numerosos cambios y múltiples usos desde hace 400 años. Lo más parecido a una plaza mayor que ha tenido Orihuela. Andreu pone en movimiento el trasiego en un día de mercado a mediados del siglo XX.
Poco antes, en 1929, estaba completamente urbanizada y ajardinada, siendo calificada por la prensa como la más céntrica y engalanada, incluyendo la instalación de uno termómetro, un "flamante, rudimentario y público observatorio meteorológico". En ese mismo año, el mercado de los martes volvió a la que ha sido, es y será la Plaza Nueva, pese a los cambios de nombre.
Durante el siglo XVII fue citada como Plaça del Raval, Nova del Mercat o del Pósito, mientras que en los repartos del siglo XVIII, ya en castellano, figura como Plaza/Plasa Nueva/Nueba.
Plaza Real entre 1824 y 1829, de Isabel II Constitucional en 1837, de la Constitución desde 1842 a 1873, cuando cambia a plaza de la República Federal. Otra vez de la Constitución desde 1876 hasta 1931, de la República entre 1931 y 1939, de España en 1939 y del Generalísimo Franco desde 1940 hasta la llegada de la democracia, quedando su denominación como plaza Nueva.
Antiguo ayuntamiento
Mazón recuerda que su creación arrancó con la construcción del Pósito de granos a principios del siglo XVII, y ya a mediados del XIX albergó la Casa Consistorial después de que en octubre de 1834 una riada se la llevara por delante junto con el Puente de Poniente y parte del Palacio Episcopal, del que se usaron maderas, ventanas, balcones, pavimento y cantería en la reforma y adaptación del pósito. También se reutilizaron las gradas de los presbiterios de la Trinidad y del Carmen y la puerta del antiguo ayuntamiento.
El edificio se inauguró en 1843, y en 1967 se declaró en ruina, por lo que las dependencias municipales se trasladaron al Palacio del Marqués de Arneva, actual sede.
El inmueble, prosigue Mazón, permaneció un tiempo cerrado y abandonado, con valiosos documentos en su interior que fueron milagrosamente recuperados y hoy forman parte del Archivo Municipal. Fue demolido a principios de los 80.
Como curiosidad, desde 1901 contaba con un reloj municipal adquirido por 2.300 pesetas, que funcionó hasta 1978 y se recuperó en 1999 para ser de nuevo abandonado. Lo que queda de él, restaurado en 2014, permanece en la plaza de la Centuria Romana.
También albergaba en las dos últimas décadas del XIX un pedestal del filántropo José María Muñoz, que contribuyó con su donativo a aliviar la situación de los perjudicados en la inundación del 15 de octubre de 1879. En el otoño de 1900 el Ayuntamiento lo sustituyó por una fuente pública, siendo trasladado a la plaza de Monserrate.
La plaza se inundaba con frecuencia. La prensa recogía en 1903 que se convertía en un "lodazal indecente" y un "barrizal inmundo". Acceder a la casa del pueblo se hacía imposible a no ser en barca.
Las casetas y atracciones de la feria de agosto se instalaron allí durante las dos primeras décadas del siglo XX.
A finales de 1927, se instaló un jardín y se cambiaron los bancos de piedra por otros de azulejo, inspirados en el modernismo catalán, y la fuente de las ranas, que causaba quejas vecinales, fue trasladada a la Glorieta. En su lugar colocaron la farola central que aún se mantiene.
Sobre Javier Andreu
Javier Andreu nació y vive en un pueblo de la corona metropolitana de Barcelona. Su vínculo con Orihuela, su segunda casa, le viene por la rama paterna de la familia. Autodidacta y creativo, el dibujo, el cómic, las artes gráficas y el diseño han formado parte de sus inquietudes desde pequeño. Ha participado en multitud de concursos e iniciativas -locales y nacionales- de diseño de carteles y otras piezas artísticas, y ha estado vinculado a grupos de artistas locales de Barcelona y a publicaciones juveniles de cómics.
Con los primeros PC y software de edición, empezó a hacer retoque fotográfico digital tradicional y a mejorar, arreglar y crear fotomontajes y otras piezas.
Participó en el concurso de carteles para conmemorar el 25 Aniversario de las fiestas de Moros y Cristianos de Orihuela, y su esfuerzo se centra en divulgar el nombre de la ciudad que siempre le ha inspirado y su marca por el mundo.
Ahora, colaborando en Oriola vista desde el Puente de Rusia, con una numerosa comunidad de seguidores, trata de canalizar sus inquietudes y ayudar a que Orihuela tenga el impulso artístico y visual que merece. "La IA, una nueva herramienta en constante evolución, es un carro al que subirse y empujar para ayudar a sacar los máximos recursos posibles para crear grandes y mejores cosas", concluye.
Convento de Capuchinos
Recobrar el patrimonio perdido con diferentes perspectivas del desaparecido convento de Capuchinos. El 27 de julio de 1976 se concedió la licencia de obras para su demolición. La revista Oleza del año 1977 invitaba a sus lectores a dar un último vistazo, puesto que "este rincón conventual, el huerto y el jardín capuchino, con la iglesia, caerá brutalmente empujado por la fuerza mecánica", explicaba la publicación, y "se levantarán en este lugar viviendas modernas sociales, pero se habrá perdido un espacio abierto, que aunque claustral y amurallado, pudo ser iglesia y guarderías, plaza y jardines de la misma forma que va a ser una urbanización más en una zona excesivamente agobiada de estrechuras".
También se ha podido dar vida al cortejo que acompañó el cadáver del obispo Maura, en 1910, por la calle Alfonso XIII.
La patrona
Andreu ha aplicado su "magia" a varias instantáneas relacionadas con la patrona. La celebración del VI centenario de la aparición de la Virgen de Monserrate en septiembre de 1906.
O la Plazuela de la Soledad y el fosal de la Catedral durante su coronación canónica en mayo de 1920, también con una engalanada cacharrería de Antonio Cayuelas, la mítica Casa Cayuelas, de loza, cristal y porcelana, con sus espectaculares escaparates, en el número 6 de la calle del Río.
Trasladarse en el tiempo al interior de la consulta de Urología del doctor José de Madaria, que la abrió en 1890 en el número 9 de la calle San Agustín tras estudiar con los jesuitas en el Colegio de Santo Domingo y licenciarse en Medicina y Cirugía. En 1893, se enfrentó a una epidemia local de viruela con epicentro en La Aparecida, y fue también propulsor, junto a un grupo de jóvenes, de un "tiro de pichón" en 1904.
Comercios
Viajar hasta la puerta de "El primitivo murciano", la primera casa en novedades, regentada por Manuel Clemares, en el número 4 de Alfonso XIII, junto a la Fonda España, con infinidad de artículos y grandes oportunidades: mercería, pasamanería, cuellos, puños y corbatas, perfumería del país y extranjera, guantes de piel, lana, hilo, seda, sombrillas, paraguas, abanicos, bisutería, artículos de punto, sedas, algodones de bordar, peines y peinetas, artículos de piel, corsés...
La misma calle, a principios del siglo XX, con la casa de plaqueta verde en la esquina que albergaba la confitería "La Modernista", propiedad de Joaquín Raymundo García, famoso comerciante oriolano de principios del siglo XX.
La fábrica de la seda de Orihuela, al lado del convento de San Francisco. La farmacia Castaño o de "Nuestra Señora de Monserrate", con unas estanterías llenas de tarros de porcelana con nombres de componentes y hierbas medicinales escritos y decorados en oro.
La IA ha permitido, además, recorrer en medio minuto medio siglo del camino de la estación a los andenes y remasterizar retratos del poeta universal, incluyendo aquel 14 de abril de 1936, en el aniversario de la proclamación de la II República, con un Miguel Hernández leyendo bajo el nuevo rótulo que dedica la plaza de la Pía a Ramón Sijé.
El castillo y sus murallas
Amigos del Castillo de Orihuela también ha mostrado la ciudad, según la IA, a través de la imagen del Cartulario de Privilegios de Orihuela, de la segunda mitad del siglo XVI, que se conserva en el Archivo Histórico Nacional en Madrid, un valioso documento gráfico que permite conocer con fiabilidad cómo era el castillo y las murallas.
Y hasta se han atrevido a preguntarle a la IA por sus debilidades según esta recreación. No hay duda: la puerta del Socorro o de la Traición. Una puerta aislada, probablemente poco defendida, pero que es fundamental para controlar el castillo, pues es la puerta del camino principal, por el que se provee la guarnición y suministros y ayuda militar en caso de presión enemiga, pero que al ser tomada por el enemigo puede ser utilizada para un bloqueo militar, obligando a la fortaleza a tener que rendirse por hambre y sed.
Asimismo, ha recreado la Sala del Consell de Orihuela, una de las puertas de acceso a la ciudad, según el grabado de Alagarda en la segunda mitad del siglo XVIII.
Juan Ignacio Caballero, presidente de la asociación, celebra que con el avance de la tecnología se dispone de herramientas e información clave para entender diferentes aspectos de algunos monumentos como puede ser el castillo. En este caso, apunta, "la IA resalta la importancia de su puerta, extremadamente fortificada y muy interesante desde el punto de vista militar, al igual que la puerta del Socorro o de la Traición".
Así, el sistema recibe datos, los procesa y genera su propio resultado: "Le ponemos a disposicion imágenes de las ruinas, dibujos antiguos y publicaciones, e interactúa con lo que hay publicado". El resultado, a su juicio, "es increíble". Pequeñas obras de arte.
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