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TORREVIEJA

La diáspora ucraniana se consolida en Torrevieja sin esperanza en que termine la guerra

Los más de 10.500 ucranianos desplazados desde hace cuatro años, han comenzado una nueva vida, se han asentado con sus propios negocios y sin incidentes graves con la comunidad rusa de 5.500 censados

La comunidad ucraniana en Torrevieja sale a la calle para denunciar cuatro años de invasión rusa

D. Pamies

D. Pamies

D. Pamies

TORREVIEJA

Se cumplen cuatro años del inicio de la guerra de invasión rusa de Ucrania, que comenzó el 24 de febrero de 2022 y fue bautizada por el presidente ruso, Vladímir Putin, como operación militar especial. Iba a durar cuatro días. Hasta 2014, momento en que comenzó la guerra del Dombás, la comunidad de este país vivía estrechamente vinculada a la población rusa establecida en el municipio.

Torrevieja ya contaba entonces con más de 4.000 residentes ucranianos, pero la invasión rusa y el inicio de la guerra iniciaron una diáspora en la que muchos de estos refugiados que abandonaron Ucrania encontraron acogida en casas de familiares y amigos, residentes ya en Torrevieja, o pudieron hallar alojamiento y trabajo gracias a esas redes familiares y de amistad.

Colegios y negocios

El ucraniano también es el origen mayoritario ahora entre el alumnado extranjero de muchos centros educativos de la ciudad, que llegan a albergar a un centenar de nacionalidades, como es el caso del IES Mediterráneo o los colegios públicos 14 y 15 -ambos levantados en aulas prefabricadas-, que ofrecen soporte para uno de los primeros ámbitos de integración.

Durante estos cuatro años, y ante la certeza de que el conflicto no se va a resolver a corto plazo, muchas familias ucranianas han comenzado una nueva vida en Torrevieja. Algunos han abierto sus propios negocios, que principalmente ofrecen servicios a sus compatriotas, pero que también están abiertos para toda la población turística: destacan las peluquerías y centros de belleza, las cafeterías con pastelería, floristerías y supermercados 24 horas.

Torrevieja cuenta con uno de los cuatro centros de recepción de refugiados ucranianos que se pusieron en marcha al comenzar la guerra y que ahora es también la Casa de Ucrania en España, ubicada en el edificio de la Tesorería de la Seguridad Social.

Un momento de la manifestación de la comunidad ucraniana por las calles de Torrevieja

Un momento de la manifestación de la comunidad ucraniana por las calles de Torrevieja / D. Pamies

Para denunciar el conflicto, la comunidad ucraniana de Torrevieja se manifestó el sábado. Unas cuatrocientas personas recorrieron las calles del centro de la ciudad para recordar un conflicto bélico que, aunque eclipsado por otras noticias en la actualidad mediática, se mantiene con la misma virulencia con la que comenzó. La marcha, con profusión de banderas ucranianas, contó con una representación de la numerosa comunidad ucraniana en la ciudad, que supera los 10.500 empadronados y es ya la principal entre los residentes extranjeros.

"¡Putin asesino!", "¡Ucrania quiere la paz!", "¡Gracias España, gracias Torrevieja!", y "Slava Ukraini, Heróyam slava!" ("Gloria a Ucrania, Gloria a los héroes") fueron los lemas más coreados por los asistentes, que también entonaron el himno de Ucrania.

Además de la jornada en torno al 24 de febrero, los ucranianos celebran el día de su independencia con distintos actos, también con una concentración, cada 24 de agosto.

La protesta recorrió las calles Torrevieja

La protesta recorrió las calles Torrevieja / D. Pamies

Rusia

Durante estos cuatro años la visibilidad de la comunidad rusa, que también está muy presente en Torrevieja desde principios de los años 90 tras la desintegración de la Unión Soviética, con 5.500 empadronados, se ha ido diluyendo. El respaldo institucional del Ayuntamiento de Torrevieja a los refugiados ucranianos se mantiene. Pero presenta un perfil más discreto.

Han desaparecido de inmobiliarias y restaurantes las banderas rusas que eran referencia de muchos negocios, como reclamo para un residente cuyo poder adquisitivo se situaba muy por encima que el de la media de residentes en la ciudad. Ahora impera la discreción. El festival de cine ruso, cuya organización respalda el Ayuntamiento de Torrevieja, tuvo que cambiar de denominación, para no dejar rastro de su organización por parte de una importante asociación local rusa. Aunque las sanciones económicas a Rusia solo se han hecho notar a la hora de impedir -oficialmente- sus notables compras de viviendas en la Vega Baja, apenas tienen incidencia en la preferencia de muchos rusos por Torrevieja, Orihuela Costa, Guardamar o Pilar de la Horadada, como destino turístico de temporada, algo palpable en sus calles a diario.

Sin conflictos graves

La ciudad aglutina a más de 15.000 censados de ambas nacionalidades, además de los que acuden a Torrevieja de forma temporal. Las dos comunidades mantienen latente un conflicto que en contadas ocasiones trasciende en la ciudad. No se han registrado durante estos años incidentes graves, más allá de una violenta agresión en un bar por parte de un residente ruso a otro ucraniano, aunque la tensión continúa existiendo entre ambas comunidades, que comparten muchos lazos históricos y culturales.

Sin ir más lejos, tras la manifestación del sábado comenzó la guerra híbrida. Las redes sociales se llenaron de mensajes de supuestas cuentas españolas prorrusas, identificadas con la izquierda, en las que se mantiene la tesis, alimentada casi exclusivamente por Rusia, de que la guerra de invasión actual es fruto del conflicto que se matenía en el Dombás ucraniano desde 2014 y que la invasión rusa es una guerra responsabilidad de Ucrania. Y se acusaba a los refugiados de contar con una buena posición económica -algo que algunas familias ucranianas que viven en Torrevieja comparten con las rusas-.

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