AGUA
La Marina Baixa, entre las pocas zonas de España que sigue en alerta por escasez de agua pese al tren de borrascas
El Consorcio de Aguas de la Marina Baixa señala que la situación es "preocupante" y lamenta la imposición de caudales ecológicos todo el año para los ríos-rambla de Guadalest y Amadorio, ratificada ahora por una sentencia del Tribunal Supremo

Alex Domínguez

Mientras España se llena de titulares sobre la recuperación de las reservas hídricas tras el paso del tren de borrascas atlánticas en la práctica totalidad de sus demarcaciones hidrológicas, incluida la del Segura, hay una zona en la provincia de Alicante donde falta mucho para que recupere reservas suficientes que garanticen su abastecimiento urbano: la Marina Baixa, incluida Benidorm, destino turístico de referencia en Europa.
Desde 2020 arrastra un déficit hídrico que la hace depender del agua producida en la planta desaladora de Mutxamel, sin la cual no podría asegurar el consumo humano. De ahí que la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) continúe manteniendo esta comarca en el nivel de alerta por escasez, índice que estima el desequilibrio entre los recursos disponibles y la demanda de agua para consumo humano y agrícola.
También la amplia zona del Vinalopó-Alacantí mantiene, al menos oficialmente, una situación calificada de escasez, pero cuenta con la ventaja que le proporciona de una parte, la asignación de 30 hectómetros de trasvase del Júcar para uso agrícola, que permite preservar los acuíferos para el abastecimiento humano, y de otra el suministro de la Mancomunidad de Canales del Taibilla, para el caso de l'Alacantí.

Primera línea de costa de Benidorm. / AXEL ALVAREZ
Sentencia
El Consorcio de Aguas de la Marina Baixa considera que en este escenario los criterios ambientales del Ministerio para la Transición Ecológica (Miteco) no ayudan. El pasado 5 de noviembre de 2025 una sentencia del Tribunal Supremo (TS) ratificaba la obligación de mantener caudales ecológicos continuos en los ríos Guadalest y Amadorio, definiéndolos como ríos convencionales y no como ríos rambla, validando así el criterio del Ministerio para la Transición Ecológica (Miteco) frente al recurso presentado por el Consorcio de Aguas de la Marina Baixa.
Una decisión que obliga a desembalsar agua de las dos presas de la comarca para proporcionarles caudal durante todo el año. Ambos añaden a su limitada capacidad unas reservas actuales escasas: El embalse de Amadorio, con 4,4 hectómetros almacenados, se encuentra al 27 % de su capacidad; y el de Guadalest, con otros 4 en reserva, al 32 %. A esta situación se suma la sequía que lleva tres años afectando a la zona, colocando a la comarca en estado de alerta y obligando a revisar las estrategias de garantía de suministro para la población y el regadío en la próxima década.
El organismo que gestiona el agua en la Marina Baixa, explica a INFORMACIÓN su director técnico e ingeniero, Jaime Berenguer, sostiene, sin embargo, que la condición natural de estos cauces es la de ser ríos-rambla, que solo mantienen caudal en periodos de lluvias frecuentes o episodios de precipitaciones de fuerte intensidad horaria. Señala, además, el precedente del río Gorgos en la Marina Alta, para el que Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) ha reconocido la condición de río rambla, lo que implica que no está obligado a llevar un caudal ecológico en períodos de fuerte estiaje como verano.
El fallo judicial se produce en una situación hídrica que Berenguer califica de «preocupante" tras un periodo seco que abarca los años 2023, 2024 y 2025, trienio en el que la comarca ha permanecido en situación de alerta debido a la escasez. Como ejemplo, este mismo sábado la presa de Amadorio estaba recibiendo 0,14 metros cúbicos de agua, mientras desembalsaba como caudal ecológico al cauce del río algo más: 0,19. El volumen es pequeño, pero, insisten, toda el agua importa cuando no hay.
Lluvias
A finales de 2025 la comarca recibió una punta de 180 litros por metro cuadrado que hicieron resurgir las fuentes del Algar y permitieron elevar el índice de agua almacenada en los embalses de Guadalest y Amadorio, que apenas alcanzaban el 20 % de su capacidad. Además, las precipitaciones ayudaron a recuperar una parte de los niveles de los acuíferos subterráneos. Sin embargo, el déficit pluviométrico acumulado entre el periodo comprendido entre 2023 y 2025 alcanza los 400 litros por metro cuadrado, volumen de precipitaciones que se estima necesario para volver a la normalidad hidrológica. Con ese aporte extra se lograrían recuperar al cien por cien los acuíferos y embalses afectados por la sequía.
El Consorcio de Aguas de la Marina Baixa abarca el 45 % de la extensión de la comarca, pero más del 97 % de su población se localiza en Benidorm, Altea, la Vila Joiosa, Finestrat, Polop, La Nucía y l'Alfàs del Pi. Gestiona en torno a 45 hectómetros cúbicos (hm3) al año, volumen que se reparte entre el abastecimiento a las poblaciones y el regadío agrícola mediante una distribución equilibrada del 50 por ciento para cada uso.
A finales de 2025, destaca Berenguer, la Junta General del Consorcio validó un plan estratégico de futuro donde se estima que para cubrir la demanda urbana de abastecimiento de los próximos diez años se necesitarán 12 hm3 a los 45 actuales, que deberán cubrirse mediante recursos no convencionales. Para ello se espera que la construcción de dos nuevas plantas desaladoras en la comarca aporten los recursos necesarios.
La primera, se ubicaría en el término municipal Benidorm y se financiaría con fondos del Consorcio, para lo que hay que recuperar la concesión de agua que se otorgó en 2000 y que pertenece a la Sociedad Proyectos Temáticos (Terra Mítica). Esta instalación aportaría un volumen de 6 hm3 al sistema. Los otros 6 necesarios para cubrir la demanda llegarían mediante la nueva desaladora que debe levantar el Miteco en la Vila Joiosa, opción obligada por la denegación de concesiones de la desaladora de Mutxamel a la Marina Baixa, de la que ahora recibe agua con una autorización en precario. La desaladora de La Vila debe incluirse en el nuevo ciclo de planificación hidrológica de la cuenca del Júcar 2028-2033 y se estima que su primera fase sea una realidad en 2034.
Corto plazo
A la espera de nuevas infraestructuras, sin embargo, las soluciones se buscan a corto plazo. Para 2026 se han previsto 6 hm3 de aportes externos a través de la desaladora de Mutxamel. Se destinarán dos a consumir durante esta primavera, los cuatro restantes entre finales de junio y septiembre, coincidiendo con el pico de demanda hídrica en la costa. Eso, contando con una previsión de lluvias de normalidad en este invierno y primavera de normalidad.
El Consorcio cuestiona, además, 25 años de falta de inversiones del Gobierno español en la Marina Baixa para garantizar el abastecimiento urbano, en contraste con los 205 millones de euros invertidos en el sur de Alicante y señalan al ejemplo de la Mancomunidad del Taibilla, que depende del Miteco, y cuenta con infraestructuras modernas financiadas mayoritariamente con fondos europeos.
La situación hídrica de la comarca fue abordada en la Junta de Central de Usuarios del Vinalopó, l'Alacantí, de la que también forma parte el Consorcio de Aguas de la Marina Baixa.

Embalse de Amadorio, en una imagen reciente / Rafa Arjones
El suministro agrícola
En cuanto al regadío, el informe destaca avances recientes en infraestructuras de regeneración, como el inicio de la ejecución de las obras para dotar de tratamiento terciario a las depuradoras de Altea y la Vila Joiosa, lo que permitirá una reutilización de las aguas de más calidad. Unas actuaciones que llegan después de una década de proyectos y revisiones técnicas, proceso en el que el Consorcio ha participado activamente desde el inicio. La entidad va más allá y reivindica la ejecución de la ampliación del terciario de la depuradora de Benidorm el próximo 2027, obra que consideran fundamental para el equilibrio agrícola y ambiental.
La ampliación permitirá pasar de los 5,5 hm3 actuales a los 10,5 hm3 de agua regenerada disponible para la agricultura y su impacto sería considerable permitiendo garantizar el regadío de 3.850 hectáreas -tierras correspondientes a la Comunidad de regantes del Canal Bajo del Algar, la Vila Joiosa, Altea, La Nucía, y Polop-, y cubrir los nuevos usos urbanos de la zona.
Objetivo ambiental clave para el Consorcio es conseguir el Vertido Cero en Serra Gelada. El plan contempla llevar los excedentes de agua regenerada a los tramos finales de los ríos Guadalest y Amadorio a través de las infraestructuras existentes del canal Bajo del Algar, lo que permitiría complementar los caudales ecológicos en los tramos de ríos respectivos.
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