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TORREVIEJA

Torrevieja impulsa la obtención de la Indicación Geográfica Protegida para la artesanía salinera como sello de calidad

El Ayuntamiento contrata un despacho de abogados especializado para lograr esta nueva modalidad de IGP no alimentaria puesta en marcha por la Unión Europea hace unos meses

Un salinero con su barco cuajado en sal en el "charco", la laguna de Torrevieja, en una imagen de archivo

Un salinero con su barco cuajado en sal en el "charco", la laguna de Torrevieja, en una imagen de archivo / TONY SEVILLA

D. Pamies

D. Pamies

TORREVIEJA

El Ayuntamiento de Torrevieja ha solicitado la protección como Indicación Geográfica Protegida de la artesanía salinera. Una nueva modalidad de este sello de calidad, conocido desde hace décadas por amparar productos alimenticios, que reconoce aquellos productos que tengan origen geográfico claro, cuya reputación o características estén estrechamente vinculadas al territorio y en los que, al menos, una fase de su producción se realice en dicha zona. La tramitación ha sido impulsada por la Concejalía de Cultura que dirige Antonio Quesada.

La presentación de la iniciativa se ha encargado a través de un contrato menor al despacho de abogados especializado en propiedad industrial, indicaciones geográficas y denominaciones de origen, Berenguer y Pomares. El contrato, adjudicado a finales de diciembre pasado, cubre el servicio de gestión para la obtención de la Indicación Geográfica Protegida (IGP) de la artesanía salinera de Torrevieja, incluyendo la elaboración del expediente técnico, el asesoramiento jurídico y administrativo y la gestión de la solicitud formal y cuenta con un plazo de ejecución de diez meses.

Uno de los responsables de este despacho de ámbito internacional, Mario Pomares, explica que los trámites se encuentran todavía en fase inicial a la espera de que la documentación que acompaña al expediente de solicitud sea validada por la Generalitat Valenciana como previo requisito a su paso a la Unión Europea. El abogado destaca el "carácter novedoso" de este procedimiento de puesta en valor que en la provincia de Alicante también ha solicitado la alfombra de Crevillent. Fue la letrada torrevejense Daniela Morales, también especializada en propiedad intelectual e industrial, la que propuso esta posibilidad de pretección.

Artesano salinero con uno de sus barcos cuajados en sal, en una imagen de archivo

Artesano salinero con uno de sus barcos cuajados en sal, en una imagen de archivo / TONY SEVILLA

La Unión Europea puso en marcha el 1 de diciembre de 2025 una nueva modalidad de Indicación Geográfica Protegida para productos artesanales e industriales no alimentarios, gestionadas por la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea (EUIPO), con sede en Alicante. Esta figura legal vincula la calidad, reputación o características específicas de un producto con un origen geográfico determinado, permitiendo a los fabricantes utilizar un sello oficial que los diferencia en el mercado y los protege frente a falsificaciones.

Según la información pública sobre el nuevo sistema de protección este abarca productos no alimentarios como cerámica, marroquinería, vidrio y otros artículos cuyas cualidades se deban fundamentalmente a su lugar de origen. Las solicitudes pueden ser presentadas por agrupaciones de productores, administraciones regionales o locales, como ha sido el caso de Torrevieja, e incluso por productores individuales en casos especiales. El proceso requiere la presentación de un pliego de condiciones que defina de manera precisa el vínculo entre el producto y la zona geográfica de referencia.

Entre los beneficios de esta protección figuran el aumento de la confianza del consumidor, la mejora en la comercialización de los productos, la protección contra la competencia desleal y la preservación de técnicas tradicionales de fabricación. La gestión centralizada a través de la EUIPO ofrece protección válida en todo el mercado europeo, simplificando los trámites para los productores que buscan amparar sus creaciones bajo este sello de calidad.

Sin artesanos ni producción importante

La iniciativa municipal se produce en un momento especialmente sensible para esta actividad artesanal enraizada en las raíces salineras de la población, debido principalmente a la falta de relevo generacional en una actividad que se ha mantenido por voluntad personal de los mismos artesanos, trabajadores ya jubilados de las Salinas que cuentan con el apoyo de la empresa para el uso de sus instalaciones industriales, principal hándicap a que el reconocimiento sea efectivo. Solo dos salineros mantienen viva la tradición original del cuaje y la producción real de artesanía se ciñe en estos momentos a la que realiza la Escuela Municipal de Artesanía Salinera y la de centros educativos de Torrevieja, aunque la apertura de las salinas torrevejenses al uso turístico desde 2018 ha hecho revivir la tradición porque se ofrece y comercializa como souvenir a sus más de 40.000 visitantes anuales.

Investigación

Ana Meléndez Zomeño, investigadora y divulgadora de esta singular actividad asociada a la explotación de la sal, destaca en uno de sus artículos su gran arraigo entre los trabajadores de las Salinas de Torrevieja. "Consiste en la elaboración de barcos veleros u otros objetos decorativos en sal, no solo de tema marinero, sino también grumos, cetros, coronas, anagramas, escudos, etc". La habilidad de los trabajadores para la confección de las maquetas y su experiencia y conocimiento del peculiar medio ambiente de la laguna salinera torrevejense son determinantes para la producción de los populares y apreciados barcos de sal. "Forrados en tela, los objetos se sumergen en la laguna salada de Torrevieja durante unos días, en torno al mes de junio, con viento de levante, modificando la posición de los objetos según sea necesario y en unas condiciones especiales de salinidad, en torno a 27º Baumé. Al precipitar la sal, cristaliza en estructuras cúbicas de unos milímetros y, gracias al batimiento del viento sobre la superficie de la laguna rosa, queda adherida uniformemente a las estructuras sumergidas en una capa fina", explica Meléndez, que también enseña la técnica en diferentes centros escolares. "Cuando los artesanos consideran que el cuaje es idóneo, los objetos se extraen de la laguna y se dejan al sol para secarlos y para que pierdan el color rosáceo hasta adquirir el definitivo y característico color blanco".

El proceso exige conocimientos empíricos: los artesanos deben reconocer las condiciones óptimas de viento (levante), salinidad y temperatura y manipular las piezas durante 48 horas en varias fases para lograr una cristalización homogénea. Las primeras referencias escritas datan de 1883, en una crónica del periódico El Constitucional Dinástico que describe un gabinete forrado íntegramente en sal en la casa del administrador de las salinas, y de 1887, con un anuncio de venta de barcos de sal en una tienda de la calle Progreso (hoy Canónigo Torres). Tradicionalmente, los artesanos eran trabajadores de las salinas que complementaban su ingreso con esta actividad. Hoy solo quedan dos en activo -Miguel Pérez y Manuel Sala-, ambos jubilados y reconocidos con el Premio Diego Ramírez en 2019.

Exhibición de artesanía salinera en Fitur 2026

Exhibición de artesanía salinera en Fitur 2026 / INFORMACIÓN

Escuela municipal y talleres

Aunque existen talleres en centros escolares (CEIP Cuba, CEIP Inmaculada) y una Escuela Municipal de Artesanía Salinera, la transmisión del conocimiento esencial relacionado con el medio natural es difícil de llevar a la práctica: el acceso a la laguna y la experiencia directa en el cuaje, que depende de permisos de la empresa Salins du Midi, actual gestora de la industria salinera. Los alumnos aprenden a construir maquetas, pero no a gestionar el proceso de cristalización, que exige familiaridad con el entorno lagunar y autorización para operar en su interior.

Taller de barcos en sal que emplea una de las antiguas dependencias de las salinas, en una imagen de archivo

Taller de barcos en sal que emplea una de las antiguas dependencias de las salinas, en una imagen de archivo / TONY SEVILLA

El Ayuntamiento de Torrevieja, que también ha solicitado ante la Generalitat, como avanzó INFORMACIÓN, la protección de la artesanía como Bien de Interés Cultural, presentó la artesanía salinera como uno de sus rasgos identitarios en la última edición de la Feria Internacional de Turismo, con la presencia de alumnos de la Escuela Municipal. La propuesta de BIC busca la creación de una figura de artesano remunerado mediante un convenio entre Ayuntamiento, empresa salinera, Parque Natural y Ministerio de Cultura, así como el refuerzo de la Escuela con acceso real a las salinas durante la campaña de cristalización, para que los futuros artesanos adquieran las competencias completas, no solo las parciales. También se propone impulsar la investigación y la difusión en colaboración con la Asociación Cultural Ars Creatio y la Universidad de Alicante, que ya han producido material documental, como el cortometraje Artesanos de la Sal.

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