El escultor Ramón Campos dona a Orihuela catorce obras inspiradas en la poesía de Miguel Hernández
Las piezas, que pasan al patrimonio municipal, podrán usarse en actividades vinculadas al poeta

Las obras se mostraron al público el año pasado en la exposición "Me llamo barro aunque Miguel me llame" / Información
El escultor Ramón Campos ha donado a Orihuela un conjunto de 14 obras inspiradas en la vida y la obra de Miguel Hernández, que pasarán a formar parte del patrimonio cultural municipal.
La donación, con la mediación de UNED de Torrevieja, se ha realizado a través de un convenio que se ha firmado este miércoles en el Ayuntamiento, en un acto al que han insistido el alcalde de Orihuela, Pepe Vegara, el autor de las obras; el coordinador del Aula UNED de Torrevieja, Jesucristo Riquelme; el técnico especialista de la Casa Museo Miguel Hernández, José Tomás Serna, y Mari Carmen Sánchez Mateos, técnico superior de Patrimonio Cultural del Consistorio.
El documento formaliza la donación al Ayuntamiento de 14 piezas escultóricas realizadas en barro horneado, así como la cesión en exclusiva de los derechos de explotación. De este modo, el Consistorio podrá reproducir, difundir y utilizar estas obras en actividades culturales, educativas o expositivas vinculadas a la figura y legado del poeta oriolano.

Firma del convenio de donación / Información
Las obras están inspiradas en algunos de los poemas más emblemáticos y en los principales temas de su universo literario. Así, se encuentran títulos como Aceituneros, Por una senda van los hortelanos, Niño yuntero, Nana de la cebolla, Vientos del pueblo, Elegía primera, Llamo a los poetas, Silbo de afirmación en la aldea o El nazareno, entre otros. Todas ellas concebidas como una interpretación artística contemporánea de la poesía hernandiana.
Este conjunto escultórico fue presentado al público dentro de la exposición Me llamo barro aunque Miguel me llame, comisariada por Riquelme, pudiendo visitarse entre el 14 y el 29 de mayo de 2025 en el centro de recepción de visitantes de la Casa Museo Miguel Hernández.
Tras la celebración de esta muestra -y en el marco de la colaboración cultural existente entre el Ayuntamiento de Orihuela y la UNED-, el escultor Ramón Campos accedió a la solicitud del Consistorio para que estas obras permanezcan vinculadas a la ciudad natal de Miguel Hernández, formalizando ahora su donación al Ayuntamiento para su incorporación al patrimonio artístico municipal.
El acuerdo establece que las obras deberán exhibirse en un espacio visible y destacado vinculado a la Casa Museo Miguel Hernández o a su entorno cultural, contribuyendo así a enriquecer el recorrido cultural dedicado al poeta. Asimismo, el Ayuntamiento asumirá las labores de custodia, conservación y puesta en valor de este conjunto artístico.
En este sentido, Vegara ha destacado que "la incorporación de estas obras al patrimonio cultural de nuestra ciudad supone una nueva forma de acercar la poesía de Miguel Hernández al público a través del arte escultórico. Es un homenaje a nuestro poeta universal y una forma de seguir enriqueciendo el patrimonio cultural de Orihuela".
La obra
"Mi encuentro con Miguel Hernández, gracias a Jesucristo Riquelme, me ha abierto un mundo poético y, sobre todo, me ha permitido que experimente con el fin de poder reflejar ese universo complejo, lleno de fuerza, con sus asperezas y sus aspiraciones de libertad sin concesiones", ha declarado el escultor.
El catedrático de Lengua y Literatura Jesucristo Riquelme se ocupó de contextualizar e interpretar el sentido artístico de la muestra. "La puesta en escena, ideada por Tomás Serna, crea una escenografía de altar escultórico: un conjunto de catorce piezas sobre sendos pedestales, a modo de peana", explicó, al tiempo que matizó que "se trata de piezas sueltas, trabajadas con las manos sobre arcilla blanca y, posteriormente, horneadas".
De esta forma, añadió, "elementos naturales -troncos de palmeras- soportan la cultura resuelta en una versión transartística -de la literatura a la escultura-. Además de la naturaleza vegetal -un tronco cercenado para pedestal cilíndrico-, la ambientación queda resaltada por la belleza de una tramoya mineral natural".
En suma, resumió Riquelme, "un decorado sustentado en la magia de la sierra que emerge: la sierra de Orihuela que irrumpe cual diminuta costilla o cicatriz petrificada y se mantiene a la vista".

Exposición en la Casa Museo Miguel Hernández / Información
Las esculturas de Campos evocan al Miguel Hernández de mayor calado humano, desde su etapa católica a de Vientos del pueblo, pasando por los momentos carcelarios y siempre de precariedad absoluta. Barro me llamo aunque Miguel me llame es el poema central del libro El rayo que no cesa, publicado en 1936, construido sobre una temática amorosa, mayoritariamente de sonetos.
El autor
Campos, de origen andaluz -nació en Linares, en 1950-, ha querido volcar la creatividad poética en esculturas de pequeño formato, resaltando la trayectoria humana de un Miguel Hernández plural y polivalente.
Desarrolló toda su vida profesional en el ámbito de la arquitectura y del interiorismo en la ciudad francesa de Valence-sur-Rhône, al sur de Lyon. Desde hace unos pocos años, en Torrevieja, ha dejado emerger su vena creativa en la pintura, la fotografía y la escultura. Pertenece al Grupo Arte Torrevieja y es también un activo estudiante sénior de los programas Universidad Abierta para mayores y Cinecrítico de la UNED de Torrevieja.
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