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GUARDAMAR DEL SEGURA

Ratas, muchas ratas, que se alimentan de los residuos que dejan los pescadores con caña del espigón de Guardamar

El alcalde advierte que la desratización no es sencilla porque el uso de productos tiene limitaciones ambientales y que las competencias sobre ese espacio portuario no son municipales

Las ratas campan a sus anchas por el dique de Poniente del Puerto de Guardamar y se alimentan del pienso de las colonias de gatos

D. Pamies

D. Pamies

GUARDAMAR DEL SEGURA

Ratas, muchas ratas, grandes -y rápidas- acaban en segundos con el pienso seco preparado entre las rocas para alimentar a los gatos feraces del dique de poniente, y sobre todo, con los residuos que dejan las docenas de pescadores con caña que a diario acuden a este espigón al sur del puerto de Guardamar, en la desembocadura del cauce nuevo del río Segura. Es la escena recogida por un móvil que se ha difundido rápidamente en las últimas horas entre los vecinos de la ciudad turística. Pronto también reaccionó la oposición del PP al equipo de gobierno del PSOE para reclamar explicaciones.

Desde hace mucho tiempo

El alcalde de Guardamar, José Luis Sáez, señaló a INFORMACIÓN este martes algo evidente. En el dique han proliferado las ratas "no ahora, desde hace mucho tiempo", según el regidor, por la acumulación de residuos que dejan los cientos de pescadores con caña que acuden a la zona a diario. Aunque en el caso que muestran las imágenes los roedores se cebaban con el pienso seco para los gatos en entre los bloques de piedra del arranque del dique, en la zona exterior del puerto deportivo.

En este sentido, el Ayuntamiento va a prohibir expresamente la alimentación de colonias de gatos en el espigón portuario y, por lo tanto, la presencia de los gatos en la zona, que no es, por otra parte el origen del foco de las ratas.

El dique forma parte de una zona protegida de avifauna en la desembocadura del río Segura y la permanencia de colonias de felinos está prohibida por la legislación, porque son depredadores de esas especies.

Sáez quiso aclarar que los alimentadores de las colonias no son los responsables de la proliferación de roedores, que hay que buscarla en una acumulación de residuos que el Ayuntamiento intenta retirar de forma periódica aunque no forme parte de sus competencias.

En el extremo derecho de la foto, el dique sur del puerto de Guardamar, en desembocadura del cauce nuevo del Segura

En el extremo derecho de la foto, el dique sur del puerto de Guardamar, en desembocadura del cauce nuevo del Segura / TONY SEVILLA

Competencias

Sáez indicó que este dique no es estrictamente una zona competencia del Ayuntamiento porque forma parte del dominio público marítimo de Costas -que para el caso de los puertos tienen delegadas las competencias sobre el litoral en la Generalitat- pero, además de tener instaladas papeleras, se llevan a cabo limpiezas periódicas de la mano de colectivos de voluntarios en coordinación con los servicios de la empresa municipal de limpieza.

Señaló que lo que realmente provoca una acumulación muy importante de residuos en la presencia de docenas de pescadores con caña. Una pesca con caña que está prohibida de forma genérica en todos los puertos de la Generalitat en una limitación que nadie hace cumplir. Solo se permite en zonas estrictamente acotadas, no la hay en este caso, y se necesita una licencia específica tramitada por la Administración autonómica para la pesca recreativa desde tierra.

Desratización

También indicó el regidor que se ha dado aviso a la empresa de desratización contratada por el Ayuntamiento para que actúe. Pero recordó que no es fácil porque en este caso no se pueden emplear métodos convencionales de erradicación de estos roedores -como se ha apresurado a reclamar la oposición del Partido Popular- también por limitaciones ambientales. Los productos empleados podrían perjudicar el medio ambiente.

En estos momentos los técnicos municipales de Medio Ambiente están llevando a cabo un censo de colonias de gatos feraces para plantear una gestión ordenada de su alimentación. En este sentido señaló que el objetivo es rebajar los treinta puntos de alimentación actual a la mitad y contar también con un control de los alimentadores, tal y como ocurre en otros municipios. El objetivo es, también en este caso, cumplir la legislación, en este caso de Bienestar Animal y evitar cualquier sacrificio de animales y al mismo tiempo limitar su población con un mínimo control sanitario.

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