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La cuenca del Segura necesita 5.429 millones para afrontar sequías e inundaciones en la próxima década

Un informe sobre infraestructuras hidráulicas estima que el sureste español requiere grandes inversiones para garantizar el suministro de agua y proteger a más de medio millón de personas que viven en zonas inundables

Zona de la presa del embalse del Cenajo, el de mayor capacidad de la cuenca del Segura, en una imagen de archivo

Zona de la presa del embalse del Cenajo, el de mayor capacidad de la cuenca del Segura, en una imagen de archivo / Enrique Soler/ La Opinión de Murcia

La cuenca del Segura vive desde hace décadas bajo una paradoja hídrica: uno de los territorios más secos de Europa y, al mismo tiempo, uno de los más expuestos a lluvias torrenciales capaces de provocar graves inundaciones en pocas horas. La gestión del agua de la demarcación hidrográfica, en la que está incluido todo el territorio de la Vega Baja, se ha convertido así en un desafío permanente que, según un nuevo informe técnico, exigirá un esfuerzo inversor sin precedentes en la próxima década.

El informe estima que España deberá invertir 103.824 millones de euros durante la próxima década para adaptarse a la escasez hídrica y a los fenómenos meteorológicos extremos. Dentro de ese escenario, la demarcación del Segura -que incluye territorios de Murcia, Albacete, Alicante, Almería y Jaén- destaca como una de las zonas con mayor vulnerabilidad.

La cuenca del Segura necesitará 5.429 millones de euros en inversiones entre 2026 y 2035 para garantizar el suministro de agua y reducir el impacto de las inundaciones. Así lo señala el estudio "Estrategia e inversión para la eficiencia y resiliencia hídrica en España", elaborado por las organizaciones Typsa y Seopan, que analiza las necesidades de infraestructuras hidráulicas en todo el país.

Según el estudio, 3.707 millones de euros se destinarían a garantizar el suministro de agua y cumplir los objetivos ambientales, mientras que 1.721,6 millones se dirigirían a prevenir y reducir los daños por inundaciones.

Este último apartado es especialmente relevante para la zona alicantina de la cuenca hidrográfica porque, pese a representar solo el 6 % de su superficie total, es la que sufre el mayor riesgo por inundación porque las crecidas e inundaciones más relevantes se producen en el Bajo Segura, como llanura aluvial de la cuenca, es la enorme zona de "sacrificio" de los desbordamientos del río y la red de riego tradicional.

En el plan de cuenca vigente entre 2022 y 2027 el Gobierno de España destinaba, tras las consecuencias de la dana de septiembre de 2019, más 600 millones de euros a ese objetivo. Muy pocos proyectos de los previstos se han hecho efectivos sobre el terreno.

Una cuenca especialmente vulnerable

La cuenca del Segura es una de las demarcaciones hidrográficas con mayor estrés hídrico de Europa. Con unos 18.870 kilómetros cuadrados de superficie y cerca de dos millones de habitantes, su sistema depende en gran medida de recursos externos, como el Trasvase Tajo-Segura, la desalación y la reutilización de aguas depuradas. A esta dependencia se suma una climatología marcada por la irregularidad: largos periodos de sequía alternan con episodios de lluvias intensas que pueden provocar graves inundaciones.

El estudio advierte, además, de que las aportaciones naturales de agua seguirán disminuyendo en las próximas décadas como consecuencia del cambio climático, lo que obliga a reforzar la planificación hidráulica y las infraestructuras existentes.

Para Julián Núñez, presidente de Seopan, el problema ya no puede considerarse puntual. "La escasez de agua en España ya no es un fenómeno excepcional, sino estructural, y afecta de manera especialmente intensa a cuencas como la del Segura, donde la demanda del recurso es muy elevada", señala el informe citando al responsable de la asociación.

El peso de la agricultura

Uno de los factores que explican la presión sobre el sistema hídrico es el peso del sector agrícola. En la cuenca del Segura, aseguran los autores del estudio, entre el 80% y el 85% del consumo total de agua corresponde al regadío, lo que convierte a este territorio en especialmente sensible a las sequías prolongadas. La agricultura intensiva del sureste español, motor económico de la Región de Murcia y zonas limítrofes, depende en gran medida de un equilibrio delicado entre diferentes fuentes de agua: trasvases, desalación, aguas subterráneas y reutilización.

Por ello, el informe subraya la importancia de reforzar infraestructuras que permitan gestionar mejor la disponibilidad del recurso y garantizar su distribución en situaciones de escasez.

Planificación avanzada, ejecución lenta

El informe también pone el foco en uno de los principales problemas del sistema hidráulico español: la distancia entre la planificación y la ejecución real de las obras. Aunque la planificación hidrológica ha logrado recuperar retrasos acumulados en los últimos años, el nivel de ejecución de las medidas previstas apenas alcanza el 30%, según el documento.

Entre las causas se encuentran la falta de un marco financiero estable y la lentitud de los procesos administrativos y de contratación pública. De hecho, el estudio señala que desde que se decide ejecutar una infraestructura hasta que entra en funcionamiento suele pasar más de una legislatura, lo que limita la capacidad de respuesta frente a sequías prolongadas o inundaciones repentinas.

Más de medio millón de personas viven en zonas inundables

Más de 555.000 personas residen en áreas con alto riesgo de inundación en la cuenca del Segura, según el informe “Estrategia e inversión para la eficiencia y resiliencia hídrica en España”, elaborado por Typsa y Seopan.

La cifra forma parte de un diagnóstico más amplio que señala que 2,73 millones de personas viven en zonas inundables en España, especialmente en las cuencas mediterráneas, donde la combinación de urbanización y lluvias torrenciales eleva el riesgo.

La demarcación hidrográfica del Segura cuenta con numerosas Áreas de Riesgo Potencial Significativo de Inundación (ARPSI) identificadas por la normativa europea, lo que refleja la elevada exposición del territorio.

Para reducir esa vulnerabilidad, el estudio propone más de 1.700 millones de euros en inversiones específicas para la gestión del riesgo de inundación en la cuenca durante la próxima década. Del total, , el informe detalla que 1.030 millones de euros deberían ir destinados a infraestructuras de defensa frente a inundaciones, 462 millones a sistemas de drenaje urbano sostenible, como tanques de tormenta y soluciones destinadas a evitar vertidos durante lluvias intensas. A estas actuaciones se añadirían 229 millones en infraestructuras verdes, destinadas a mejorar cauces y entornos fluviales y aumentar su capacidad de absorción.

El documento también recuerda que los fenómenos meteorológicos extremos serán cada vez más frecuentes, por lo que considera imprescindible acelerar la ejecución de proyectos hidráulicos.

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